La buena gestión debe atenderse con urgencia... o simplemente, adiós

La buena gestión debe atenderse con urgencia... o simplemente, adiós

Por Luis R Delgado J

Desde hace tiempo se viene insistiendo en la necesidad de optimizar la gestión de gobierno a nivel nacional, regional y local. Son recurrentes las denuncias de fallas sobre todo por parte de gobernaciones y alcaldías, lo cual sin duda repercute en cierta medida en los niveles de aceptación del Gobierno Bolivariano en la opinión pública. Ciertamente la canalla mediática muchas veces exagera los problemas y en algunos casos los inventa, pero también es cierto que cuando se evalúan algunas gestiones ministeriales, regionales y locales, abundan expresiones de desidia, indolencia y negligencia.

Frente a esto, se trata de elevar cada vez más los niveles de eficiencia, efectividad y eficacia. Es importante que día a día se supere la improvisación, el despilfarro, la corrupción y otros vicios tales como el nepotismo, ya que esto atenta contra la legitimidad del proyecto político.

Es recurrente que la burocracia degenere en burocratismo, ya que ella en muchos casos asume intereses propios. Sin ser una clase social propiamente dicha cuenta con intereses particulares que se oponen al colectivo. Esto explica porque muchas veces la burocracia en vez de actuar como personal técnico al servicio de la sociedad, se convierte en un sector que actúa en función de si mismo, convirtiéndose de esta forma en un estamento, cuyos intereses están alejados del resto de la sociedad.

En otro orden, para optimizar la gestión institucional, debe activarse un ente de planificación de las políticas y obras del Estado, el cual sea riguroso y científico, pero que a su vez esté abierto a la participación democrática popular. Debe darse un impulso al Consejo Federal de Gobierno en todos sus niveles, deben impulsarse ejercicios de presupuestos participativos en todos los municipios.

A su vez, aplaudimos la medida del Presidente Chávez de convertir el ministerio de despacho de la presidencia, en un órgano de control y seguimiento de las políticas y las obras. Esta instancia es absolutamente necesaria para revisar permanentemente la implementación de las Misiones Sociales (algunas hoy deterioradas), la construcción de diversas obras (algunas paralizadas), la calidad de los servicios públicos, el desempeño en general del funcionariado (en algunos casos plagados de vicios de burocratismo y corrupción), entre otras.

Sin embargo, también creemos que en aras de optimizar esta tarea, debe motivarse la activación de la contraloría social, el pueblo organizado debe ser sujeto protagónico en el control de la gestión de gobierno, ya que esto es un ejercicio de Poder Popular. Creemos que la participación democrática de la sociedad organizada, es una garantía para promover la eficiencia, la eficacia y la efectividad, no creemos en soluciones tecnócratas. Creemos en la promoción de ejercicios de gestión participativa en la cual estén presentes tanto los equipos de expertos, los funcionarios y expresiones de los sectores populares.

Estamos convencidos que este órgano de control y seguimiento gubernamental combinado con la contraloría social, deben propiciar con urgencia, que las gobernaciones, alcaldías y otras instituciones asuman de manera diligente el mejoramiento sustancial y el mantenimiento sistemático de los servicios públicos, porque estos impactan en la cotidianidad vital de la población. Los problemas de la basura, de la vialidad, del transporte público, de la electricidad, impactan a buena parte de la sociedad, y ese impacto se traduce en importantes sectores sociales (sobre todo los menos politizados por la revolución) en un descontento creciente con el Gobierno Nacional, sin importar si este es directamente responsable o no, o si la responsabilidad es incluso de un funcionario de elección popular de la derecha.

Por esta razón, gobernaciones y alcaldías o instituciones como CORPOELEC, en vez de quejarse de las campañas mediáticas impulsadas por la derecha, y muchas veces usarlas para victimizarse y tapar sus falencias, deben exigirse al máximo para darle solución a las problemáticas que deben atender. En este sentido queremos dar un reconocimiento a la gestión del Municipio Libertador y el Gobierno del Distrito Capital, por la transformación de la imagen de Caracas, está emergiendo una nueva ciudad, más limpia, más bonita, más humanizada.

En conclusión, debemos promover cada día más una gestión planificada rigurosamente y de manera democrática. Y para que la ejecución de los planes sea más eficiente, más eficaz y más efectiva, el control y seguimiento por parte del gobierno y el pueblo deben convertirse en una práctica permanente.

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