El socialismo voluntario

EL UNIVERSAL (Edición digital), Lunes 19-7-2010

No creemos que haya nada de reprochable en la intención de desarrollar unidades económicas basadas en la propiedad y gestión colectiva de sus trabajadores (UEPGC). Ni tampoco en aspirar que este tipo de modelo económico llegue a tener una participación decisiva, incluso mayoritaria, en la actividad económica de toda la sociedad. Pero es un serio error considerar que ese tipo de participación igualitaria se puede alcanzar a través de una economía dominada por la propiedad y gestión estatal.

La propiedad y gestión colectiva de empresas y unidades económicas podría tener como ventajas la igualdad en el acceso a la toma de decisiones, y en la disposición y disfrute de las ganancias legítimas que se obtengan. Pero eso implica también la igualdad de los participantes en cuanto a la responsabilidad que implica toda actividad económica. Un ejemplo: generalmente el trabajador asalariado sabe que su responsabilidad mayor con la empresa termina a la hora de su salida del trabajo; el empresario, en cambio sabe que su responsabilidad es permanente, y no tiene hora ni fecha en el calendario. Pretender un "control obrero" de empresas sin asumir la responsabilidad total por la eficiencia, productividad, competitividad, rentabilidad, calidad, responsabilidad social y ambiental, es sencillamente una quimera. Para ello, los trabajadores llamados a ejercer ese control tendrían que asumir una actitud de propietarios y dejar a un lado la comodidad mental del asalariado. Y eso no se logra incautando empresas para ponerlas bajo el control estatal, mientras se propone un "control obrero" que termina siendo un "control de los obreros", a los cuales jamás se les reconocerá la condición de propietarios con los riesgos y ventajas que esa condición implicaría.

La apropiación de las empresas por el Estado tiene una bajísima probabilidad de conducir a formas más democráticas de propiedad y gestión económica, por la sencilla razón de que el Estado, si bien podría representarnos a todos en los asuntos políticos (cuando sus autoridades a nivel nacional, regional y municipal son democrática y libremente elegidos por una ciudadanía autónoma no dependiente de migajas oficiales), no nos puede representar en nuestras decisiones de la vida diaria: trabajo, consumo, educación, recreación, familia, etc.

El desarrollo de unidades económicas de propiedad y gestión colectiva (UEPGC) no necesita, ni se favorece de la expropiación forzosa ni de la destrucción de empresas particulares, sean éstas grandes, medianas o pequeñas. Al contrario, este tipo de acciones lo que hace es que el entorno económico de estas UEPGC sea más difícil y hasta ruinoso. Lo que hace falta es estimular el sentido de iniciativa económica en la clase media y obrera, así como ayudar a desarrollar reglas de interacción y gestión compartida que no estén reñidas con la responsabilidad personal, la productividad y la rentabilidad. Las UEPGC requerirían un fuerte compromiso personal y colectivo de sus participantes, y por lo tanto no pueden ser impuestas. Ejemplos de eso pueden encontrarse, por poner un caso, en el rico historial de cooperativas que existe en el estado Lara, o en experiencias como los kibbutz israelíes, para mencionar sólo algunas de las que tenemos noticias. Pero pobres ejemplos serían, en cambio, las cooperativas impuestas y tuteladas desde el Estado venezolano, como han sido muchas de las fracasadas en los últimos once años.

Personas como Hugo Chávez, Elías Jaua, Rafic Souki, Carlos Aquino o Eduardo Samán podrían, supongo, ser unos buenos promotores de este tipo de iniciativas, si es verdadero su proclamado fervor por una "sociedad socialista". Pero eso implicaría meterse abajo, en la comunidad, a animar el espíritu empresarial del pueblo, y a promover en él los valores de la productividad, eficiencia, responsabilidad, sustentabilidad y autogestión; y a promover el desarrollo de herramientas legales, normativas, financieras, de producción, de uso de tecnología, de participación. Y no tiene nada que ver con una "batalla" contra las empresas libres, ni con repartir (a secas) la renta petrolera cuyos grifos actualmente controlan.

Con todo respeto les digo que ahora mismo, o más probablemente al cesar en sus actuales funciones gubernamentales, encontrarían mucho apoyo para el desarrollo de estas unidades económicas socialistas voluntarias (UEPGC). Una vez que demuestren la sinceridad de sus intenciones, y el respeto por otras formas de propiedad y gestión, estoy seguro de que conseguirían apoyo, inclusive en fundaciones privadas nacionales e internacionales. Pero se necesitará, hay que advertirlo, paciencia: el desarrollo de este tipo de iniciativas sería lento, pero si es hecho con paciencia, pasión y respeto, será seguro, porque la humanidad quiere caminar hacia este tipo de formas sociales comunitarias, pero con respeto por la libertad e iniciativa personales. Esto se los digo en serio y con total buena fe: el socialismo que ustedes están a punto de matar no tiene que morir, pero hay que sembrarlo y nutrirlo desde abajo.

Médico y profesor universitario

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Twitter:@romeronerio


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