Comunicado a las autoridades del Gobierno Nacional

El Naturismo puede sanar el cáncer del Presidente Chávez

EL NATURISMO PUEDE SANAR EL CÁNCER DEL PRESIDENTE CHÁVEZ

COMUNICADO A LAS AUTORIDADES DEL GOBIERNO NACIONAL

La presente es una carta pública dirigida al gobierno nacional, al pueblo venezolano y a todos los que practican y promueven una vida de mayor armonía con la naturaleza; a quienes profesan una vida mejor en una sociedad de fraternidad universal con todos los seres que pueblan nuestro mundo llamado Tierra, convencidos de la necesidad de salvar a la humanidad de una posible catástrofe ambiental y ecológica que nos arrastre a la desaparición de toda forma de vida sobre el planeta. Somos un grupo de ciudadanos y ciudadanas de la República Bolivariana de Venezuela, que al mismo tiempo que cultivamos la praxis y la filosofía naturista, luchamos por reivindicar públicamente los tratamientos terapéuticos holísticos no-invasivos que se apoyan en la sabiduría ancestral de los pueblos para el tratamiento, entre tantas otras, de enfermedades malignas como el cáncer que padece nuestro presidente Hugo Chávez.

Somos hombres y mujeres que nos sentimos comprometidos y comprometidas con la construcción del socialismo en nuestro país y que reconocemos el liderazgo insustituible del Comandante Presidente Chávez no sólo en territorio venezolano sino que a todo lo largo de la Patria Grande Latinoamericana y, aún más allá de nuestro continente, a nivel mundial, por la redención de la humanidad del régimen de explotación más violento y criminal que haya conocido alguna vez en toda su historia: el modo de producción capitalista.

Hombres y mujeres del pueblo trabajador que nos sentimos profundamente conmovidos por la salud del compañero presidente que por cuarta vez en el corto período de dieciocho meses se ve constreñido a distanciarse de la patria venezolana para tratarse quirúrgicamente el padecimiento cancerígeno que lo aqueja en la hermana República de Cuba, para allá recibir tratamientos terapéuticos con el empleo de tecnologías de punta que por sus propias limitaciones no garantizan una real, auténtica y definitiva recuperación de este nocivo trastorno. Muestra de ello es la reaparición de las células malignas en el sitio donde fue operado consecutivamente en tres ocasiones anteriormente.

No pretendemos cuestionar bajo ninguna circunstancia la transparente y solidaria intención del hermano gobierno de Cuba en el objetivo de alcanzar la plena recuperación del mal que agobia al presidente Chávez. Más de lo que se trata es de debatir el concepto de la relación salud-enfermedad propio de la biomedicina -también conocida como alopatía- que se exhibe detrás de los tratamientos quirúrgicos, radio y quimioterapéuticos o el recurso rutinario de antibióticos, centrados en el empleo de tecnologías de punta bajo el criterio de que la enfermedad es el resultado de una agresión externa al organismo humano y que debe ser tratada con el objetivo de eliminar dicha agresión, llegando en muchos casos, como es el caso del cáncer, a la mutilación de órganos del cuerpo del enfermo.

Somos herederos ideológicos de la cultura médica capitalista centrada en el desarrollo cientificista del conocimiento y en el uso de altas y sofisticadas tecnologías como instrumentos inobjetables para el tratamiento de las enfermedades. La experiencia socialista del siglo XX no cuestionó la concepción burguesa del desarrollo industrial sin límites como vía para la conquista de la sociedad sin clases, sin explotadores ni explotados. Ello permitió que la ciencia médica evolucionara sin rupturas epistemológicas con la filosofía positivista que la sustentaba. Hoy día tenemos la enorme tarea de transformar esta realidad de manera de permitir que una ciencia médica en proceso de construcción que recopila la sabiduría popular en su diversidad cultural y que para resumir denominamos naturismo, reivindique al sujeto humano como autor de su propio proceso de equilibrio salud-enfermedad.

Desde la óptica de la medicina naturista, la enfermedad es el producto de un desequilibrio prolongado en la relación salud-enfermedad, que eventualmente culmina en un proceso de auto-regulación y auto-sanación espontáneo que se manifiesta como crisis curativa y que comúnmente denominamos “enfermedad”. Estos desequilibrios se tornan crónicos y malignos con los tratamientos exclusivos y prolongados de medicamentos alopáticos que sólo se limitan a tratar los síntomas de la disfunción orgánica sin ir a la raíz del problema, estimulando la degeneración del organismo al impedir los procesos de auto-sanación corporal por la supresión de los síntomas, permitiendo que la enfermedad asuma otros caminos más agresivos y perniciosos. Y del mismo modo, los desequilibrios perniciosos aparecen a fuerza de agredir el organismo humano con el consumo de alimentos refinados y / o tratados con preservativos químicos, la presencia contaminante de colorantes artificiales, edulcorantes, pesticidas y agroquímicos en los alimentos procesados industrialmente, así como el consumo de alimentos modificados genéticamente. Si a ello le sumamos el sedentarismo, la ausencia de ejercitación física y los constantes conflictos emocionales que se derivan de las contradicciones interpersonales en una sociedad desquiciada, los resultados son realmente destructivos.

Salud y enfermedad no son entidades separadas una de la otra. La enfermedad no existe como algo independiente de la salud. Ambas constituyen una unidad indivisible, dos caras inseparables de la misma moneda, por lo que “todo ataque frontal a la enfermedad es también un ataque frontal a la salud”. Atacar las células malignas de un cáncer es, al mismo tiempo, atacar todo el sistema inmunológico, reduciendo las capacidades defensivas del organismo biológico y facilitando la expansión del cáncer que culmina con la metástasis y muerte del enfermo.

Admitimos que la alopatía tiene aplicaciones médico-terapéuticas extraordinarias pero dentro de fronteras muy precisas, porque más allá de ellas en lugar de sanarlas sólo empobrecen la calidad de vida de las personas. En la perspectiva revolucionaria, la alopatía y la medicina naturista pueden complementarse con resultados sobresalientes, de manera que una pueda actuar sobre los espacios curativos en los que la otra no puede hacerlo, debido a sus propios impedimentos.

Es tarea apremiante que el gobierno nacional se aboque a esclarecer las fronteras físicas de las tecnologías médicas de punta, más allá de las cuales se transforman en pura ideología. De manera que es necesario que el liderazgo político revolucionario se abra a las terapias alternativas, naturistas, que complementando a la alopatía, garanticen la plena recuperación del comandante Chávez. Está en juego tanto la vida de nuestro presidente como la vida de la revolución.

Por las razones antes expuestas, observamos contradictorio que al mismo tiempo que se convoca a luchar por preservar la vida en el planea de una posible catástrofe ecológica que termine con toda forma de vida, incluida la especie humana, contenido en el 5° Objetivo Estratégico del Programa “Segundo Plan Socialista de la Nación 2013-2019”, por otro lado el gobierno nacional reivindique, para el tratamiento de enfermedades nocivas como el cáncer, el uso exclusivo y excluyente de tecnologías altamente anti-ecológicas.

Es en este contexto que hacemos un llamado urgente a las autoridades nacionales para que abran el espectro terapéutico que recibe nuestro amado presidente de manera que sin excluir los tratamientos alopáticos más convenientes, pueda ser atendido complementariamente por la medicina naturista para garantizarle una recuperación segura, completa e integral y así volverlo a tener en la conducción del gobierno, pero ahora por muchos años más sin la angustia de nuevas recaídas en su salud.

Igualmente convocamos a todos los grupos ecológicos y practicantes del naturismo, médicos homeópatas, terapeutas alternativos, acupunturistas, terapias shamánicas afro-indígenas, fitoterapeutas, naturópatas, practicantes de la imposición de la mano a través de la energía universal, etc., y a todos los interesados, para que se pronuncien públicamente ante la crítica situación de la salud de nuestro presidente en la perspectiva de las terapias integrales centradas en la sabiduría ancestral de los pueblos.

¡COMPAÑERO, COMPAÑERA, DIFUNDE ESTE DOCUMENTO A TRAVÉS DE INTERNET Y CUALQUIER OTRA VÍA DE COMUNICACIÓN!



*Antropólogo, Universidad Bolivariana de Venezuela

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