El reino de lo sagrado

Ante los problemas de salud que aquejan al presidente y las posibilidades de incorporación a sus funciones en el corto plazo, se han generado en el país dos escenarios polarizados: una Venezuela con Chávez vs un país sin Chávez.


Desde el amor incondicional del “bolivarianismo”, se apuesta a un panorama “con Chávez”, que presume su sanación e incorporación a la vida política, ya sea en carácter de presidente para su tercer mandato, ya sea en calidad de líder del proceso revolucionario.


En un contexto oposicionista de intolerancia y odio, surge un segundo teatro político que juega a un país “sin Chávez”. Suerte de “indiferencia predadora” de ciertos sectores de la oposición que apuestan principalmente a la ausencia física de Chávez o, en su defecto, a la inhabilitación e imposibilidad de asumir la presidencia. Apunta este segundo escenario al consecuente debilitamiento, desmembramiento y desintegración del “movimiento “bolivariano”.


Visión simplista que se complejiza a partir de dos hechos. En primer lugar, los resultados del 16/D niegan cualquier hipótesis de debilitamiento del chavismo. Por el contrario, demuestran un avance casi absoluto del “país chavista” frente a una oposición obligada a recular políticamente y replegarse en tres gobernaciones.


En segundo término, la enfermedad de Hugo Chávez ha despertado en sus seguidores tal devoción y fidelidad humana que lo ha trasladado al mundo de los “seres sobrenaturales”, al reino de lo sagrado que inspira sentimientos de sobrecogimiento, reverencia veneración, respeto e incluso miedo. “Lo profano puede convertirse, de por si, en sagrado” y aquello que pertenece al reino de lo sagrado puede pasar al mundo de lo profano. Lo sagrado puede manifestarse en piedras, árboles o en personajes, generando, desde cierta racionalidad, malestar ante tales formas de manifestación de lo sagrado. El fenómeno de sacralización que estaría ocurriendo a raíz de la enfermedad de Chávez no requiere justificación porque procede desde el ámbito de la dominación carismática.


Curiosamente lo sagrado implica tanto lo que se desea y se adora, como aquello que se aborrece o se teme. En ese sentido, el Chávez odiado por sectores de la oposición comparte con el Chávez amado y venerado por sus seguidores el reino de lo sagrado.

[email protected]


Esta nota ha sido leída aproximadamente 1444 veces.



Recomienda la lectura de esta nota a través de las redes sociales


Maryclen Stelling


Visite el perfil de Maryclen Stelling para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.



Comparte en las redes sociales




Maryclen Stelling


US N ab = '0'' /actualidad/a156509.htmlCUS