¡Hay un caminito!

Si, hay un caminito… pero es un secreto que muy pocas personas conocen. Es un nuevo caminito que le facilitaría la vida a muchos, es un caminito que llevaría a muchos a descubrir nuevos destinos, a salir de la rutina, un caminito que llevaría a otros a revivir con los hijos, viejos paseos de una infancia pasada. Tuve el privilegio de saber de él días antes del 7-O, cuando escuché desde una TV encendida el coreo de “Son diez, son diez, son diez …” Me llamó la atención que estuvieran haciendo propaganda electoral cuando ya estaba cerrada la campaña y descubrí que lo que coreaban era “Son diez, son diez, son DIEZ KILÓMETROS, son diez.” Vi a Jaqueline Farías, Jorge Rodríguez y demás personalidades de gobierno, acompañados de una multitud eufórica que con razón entonaba su grito de guerra al momento de inaugurar los 10 km de nueva vialidad al Junquito.

A la semana siguiente decidimos ir de paseo a la Colonia Tovar con nuestra pequeña hija y un visitante de otras latitudes. La expectativa era grande y la sorpresa mayor. Teníamos el dato de que la nueva vía quedaba en la autopista Francisco Fajardo, sentido Oeste, vía Caricuao. Pa´lla nos fuimos, desde el Este del Este y con la esperanza de ver algún cartelito, alguna indicación, alguna pista de que el caminito existía. Nada, llegué a dudar del gobierno y de la TV, era imposible que existiera una vía como la que yo había visto por VTV y que no estuviera señalizada. Las personas que contactamos vía celular nos daban datos tipo yo no he visto el distribuidor, sé que es vía Caricuao, otro más conocedor de mi falta de orientación fue más explícito… no suban vía Caricuao, siguan vía Caricuao pero te desvías vía Los Teques, otro nos dijo que en el centro de la Autopista íbamos a encontrar una bomba, que diéramos la vuelta en U y tomáramos la autopista en sentido Este, y que al pasar una bomba a la derecha, había una construcción y que estaba seguro que ese era el Distribuidor que buscábamos. Y pa´lla nos fuimos y encontramos una hermosa y cómoda carretera con buenas indicaciones de curvas y velocidad recomendada, pero en todo el recorrido, de principio a fin, no encontramos ni un cartelito que dijera a donde iba el caminito.

Después de 10 km de subir y subir por esa hermosa carretera y de admirar el paisaje y la gran obra de ingeniería que teníamos el privilegio de estrenar casi en exclusiva, llegamos arriba, a lo plano, a un sitio como fantasmal, lleno de neblina pero sin ninguna indicación de bienvenido a algún lugar, sin ningún interés aparente en compartir con el visitante los célebres Golfeados que huelen a infancia o los incomparables chicharrones con pelo, o esos inolvidables paseos a caballo, ritual previo al paseo a La Colonia. A lo largo del día preguntamos a las personas que encontramos como habían llegado y nadie había utilizado el nuevo camino… no sabían que existía. Al regreso tampoco encontramos nada que invitara a tomar ese caminito ni que ese caminito le llevaría con toda comodidad y seguridad a no sé qué parte de la Autopista Francisco Fajardo, en dirección al Este del Este. Sólo hay luces en el piso que señalan que por ahí hay algo, no sé qué, que lleva a no sé dónde. Recuerda un slogan turístico de la 4ª “Nueva Carretera Caracas – El Junquito… otro de los secretos de la 5ª”

Fuimos este fin de semana… 85 días después… Todo sigue igual, a la espera de que Chávez mande a poner los cartelitos.



[email protected]

Esta nota ha sido leída aproximadamente 944 veces.