¿Pa donde vas compay Augusto?

¿Qué pasa con mi radio carajo?, es mediodía y hace falta la voz ronca e irreverente de Augusto aderezada con la suave de Carola, ¿por qué me cambiaste el dial Cristiano de Dios?, cambio y cambio de emisora y no te oigo Camarada, busco la prensa y está desabrida, sin sabor, le falta como un “Toque de Pimienta”. No caigo en cuenta de que volaste Augusto, incansable luchador de la verdad, insigne ñero, con ideas cargadas de olor a brisa marina, con la picardía del Pescador Margariteño, con la irreverencia de las olas, con la nobleza del peñero marinero. Nos dejaste un legado de buen periodismo, cargado de veracidad, de críticas, de un toque de humor y sarcasmo que sacaba de las casillas a enemigos y a infiltrados oportunistas, donde expresabas lo que muchos Revolucionarios autocríticos nos gustaría gritar a los cuatro vientos.

Margarita te llora, Nueva Esparta te extraña, la Revolución lamenta tu partida, Pampatar con su Castillo y el Fortín de La Caranta recuerdan el amor invaluable por tu terruño. Allí descansarás hermano, frente al Mar, guindarás tu chinchorro en alguna enramada del cielo para conversar y echar tus cuentos; “pero ojo Augusto, no vayas a formar vaina en el cielo con tus comentarios picosos, mira que te pueden correr Mijó” le diría cualquier abuela pintoresca, fiel imagen del gentilicio insular. Nos dejas un vacio intelectual difícil de llenar por otros, nos dejas un Mapire lleno de buenos consejos, un corazón colmado de buenas intenciones, un tinajón con mucha agua de vida para seguir regando tu obra por todo el suelo Neoespartano.

Vete tranquilo Augusto, aquí lucharemos unidos por tu causa, dejas un semilla sembrada en tu seno familiar, dejas una rama para dar sombra regada también por tu inseparable amiga Carola. Aprovecha y por allá arriba aplícate en una del Espía Salazar, te metes en el Despacho de Dios y dile que aún no se lleve al Comandante, convéncelo de que le van a revolucionar el cielo y que lo deje un largo tiempo con nosotros, aunque en realidad no saben en qué lío se metieron contigo allá arriba, dile que con uno solo basta.

Navega y navega camarada, échale canalete, vigílanos desde las alturas y regálanos de vez en cuando una lluviecita de letras y amor para regar las áridas tierras de nuestra Margarita, para apaciguar a quienes intenten manosearla, para alegrar los corazones de las tres Islas Rebeldes que te hicieron ese hombre luchador, amante de la Justicia y fiel vigilante de la verdad. Aún busco en la radio y no logro descifrar que me dice, acomodo y acomodo pero qué más da, me quedará escuchar tu voz en el latir del corazón de un niño, del anciano, de las olas del mar, de un Pueblo que hoy te pregunta: ¿Por qué te fuiste Compayo?, ¿Pa’ dónde vas Compay Augusto?


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Capitán de Altura de la Marina Mercante Nacional

Licenciado en Ciencias y Artes Náuticas

Piloto Oficial Río Orinoco, Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos (INEA)

Twitter: @henryjavier16



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