La sociedad superficial del capitalismo

Todos sabemos que el capitalismo es un sistema depredador que económicamente beneficia solamente a las grandes élites, mientras que los pobres son cada vez más pobres y políticamente solo beneficia a las viejas cúpulas oligárquicas subordinadas a intereses netamente imperiales. Ahora debemos comprender que el capitalismo no sólo destruye a una nación económica y políticamente, sino también culturalmente para poder dominarnos y mantenernos subyugados al sistema.


En el capitalismo vivimos en una sociedad abstracta, de discotecas llenas y bibliotecas vacías, donde la gente va a los gimnasios solo para embellecer su cuerpo y mostrarlo con orgullo ante los demás, en vez de ejercitarse para cuidar su salud. Vivimos en una sociedad de apariencia pura, donde la televisión y las revistas nos enseñan cómo vestir y actuar según la moda del momento; y donde se les impone a las mujeres la práctica de la cirugía estética para lucir su cuerpo ante los hombres que solo les interesa su físico, sin importarles sus sentimientos e ideas; sin importarles su humanidad. Vivimos en una sociedad dominada por el dinero, donde la gente cree ser más persona mientras más billetes tengan; y donde las grandes empresas utilizan al proletariado con fines netamente lucrativos, usándolos como mano de obra barata, sin importarle su vida social. Vivimos en una sociedad de sentimientos truncados, que ha convertido el amor en un mercado, donde las mujeres son mercancía y los hombre son productos, que presentan sus características estéticas para ver quién los acepta y así cumplir con los patrones de “belleza” que impone el modelo; y donde además la amistad pasa por el cumplimiento estricto de favores y peticiones. Vivimos en una sociedad de egocentrismo, donde muchos creen que un título universitario los hace mejores y más inteligentes, sin saber que la calidad humana y el conocimiento, se adquieren con la práctica de nuestra humildad, nuestra consciencia y el accionar de nuestra bondad. Vivimos en una sociedad virtual, donde se valora más una consola de videojuegos que un libro de poesía o un texto de carácter educativo; y donde resulta más divertido matar a personas a través de un monitor, a recrearse practicando un deporte que compruebe nuestras habilidades físicas y mentales. Vivimos en una sociedad de tecnología dominante, donde el televisor es el jefe de la familia porque le prestan más atención; y donde manipular un celular resulta más interesante que socializar con nuestros seres queridos. Vivimos en una sociedad depredadora, que valora a la naturaleza a través de la palabra, pero por otro lado se le destruye con las acciones; y donde preservar el ambiente resulta ser una tarea anual que indica el calendario. Vivimos en una sociedad de bienestar artificial, donde todos creen que la felicidad se consigue en un aparato de última tecnología o una ropa de marca, sin saber que se encuentra en nosotros mismos. Vivimos en una sociedad de hipocresía constante, donde todos se engañan a sí mismos queriendo mostrar algo que en realidad no son; y donde la mayor verdad, es la mentira que tenemos presente en nuestro subconsciente. Vivimos en una sociedad de ideas confusas, donde estamos acostumbrados a creer que criticando con argumentos rebuscados tenemos siempre la razón; y donde para no aparentar ser fanáticos nos disfrazamos son una objetividad falsa, que autocritica nuestra ideología de una manera absurda. Vivimos en la sociedad del verbo, donde todos estamos en contra de cualquier tipo de adicción, pero muchos buscan la forma de beber alcohol y fumar cigarro de manera seguida para estimular la felicidad creada por una botella y un cigarrillo. Vivimos en una sociedad de falsas creencias, donde ser de una ideología o una religión te hace la mejor persona del mundo, más allá de tus acciones ¡Qué importan nuestras creencias cuando nuestras acciones dicen lo contrario!


Actualmente en Venezuela no nos hemos desprendido del capitalismo y muchas personas aún viven en esa sociedad superficial, pero gracias a la Revolución y al Comandante Chávez, hay quienes estamos totalmente apartados de ese modelo de cultura banal y soñamos con la construcción de una sociedad con valores y principios socialistas.


Soñamos con construir una sociedad donde la nobleza y la honestidad sean características comunes de cada uno de nosotros. Soñamos con una sociedad sin calendarios, donde se aprecien a las personas con el mismo cariño siempre, más allá de su fecha de nacimiento. Soñamos con una sociedad donde no se juzgue a nadie por su apariencia, y resalte el sentimiento humano por encima de cualquier cosa. Soñamos con una sociedad de hombres y mujeres que tengan la fuerza y la lucha de un guerrero, pero al mismo tiempo posean sentimientos de poetas. Soñamos con una sociedad donde el pensamiento y la acción sean más importante sque un celular o un zapato de marca reconocida. Soñamos con una sociedad más allá de la infamia y la mentira, donde no exista una verdad absoluta, sino verdades razonables. Soñamos con una sociedad más allá de la utopía, donde lo imposible sea desigual y la igualdad sea posible, sin importar colores. Esa es la sociedad que soñamos, sin estereotipos, más humana y menos material.

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