Columna Cayendo y Corriendo

Yo sí sé lo que pasará el próximo 10 de enero

La oposición venezolana estuvo esperando con ansia, mucha ansia, el bendito 5-E para la elección de la directiva de la Asamblea Nacional.

Le habían dicho a su gente, a través de sus medios, que esa fecha era especial, definitiva, decisoria. Y vaya si lo fue, pero para el pueblo todo que, en las calles del centro de Caracas, u observando la cadena nacional, vio cómo, una vez más, la mayoría tenía más votos que la minoría.

Una nueva junta directiva de la Asamblea Nacional fue electa para el período anual de sesiones 2013-2014, sin sobresaltos, violencia o desestabilización. Una vez más quedó demostrado: en democracia quien tiene un voto más que el otro, decide. Es simple.

De nada sirvió pues la apoteósica avanzada mediática y necrofílica con la cual la oposición anticipó la elección del 5-E. Todo tipo de conjeturas fueron esgrimidas para tratar de empañar una elección, cuyo resultado era más que previsible. Insisto, la mayoría decidiría.

Tenía mucha curiosidad en saber qué diría la oposición al perder la tercera elección en sólo 3 meses. Debo confesar que la excusa de turno me dejó perplejo. Para la oposición venezolana era la minoría quien debía decidir y colocar al menos 2 de sus figuras en la junta directiva de la AN. No obstante, la elección democrática y mayoritaria de los diputados diría lo contrario.

De hecho, la oposición en cadena nacional le propuso al pueblo venezolano una metodología de elección digna del Country Club: la minoría que juega golf debe elegir sobre la mayoría obrera, campesina, trabajadora.

Ellos pensaban, y así lo expresaron en varias ocasiones, que el 5-E sería el prólogo del 10-E. En otras palabras, que de alguna manera ellos tendrían una cierta victoria el 5-E que determinaría otro triunfo el 10-E, fecha en la cual Chávez no se juramentaría.

Se volvieron a equivocar. Si el 5-E no sucedió nada que no fuera democrático y apegado a la Constitución, el 10-E tampoco sucederá. Si el 5-E no fue el fin del mundo, según el calendario opositor, tampoco lo será el 10-E.

Es más, anticipo lo que ocurrirá el 10-E: nada más y nada menos que lo ocurrido el 7-O, el 16-D y el 5-E, es decir, una victoria de la voluntad popular y de la Constitución. El próximo 10 de enero tendremos estrictamente al mismo Presidente reelecto el 7-O. Ni más, ni menos.

La oposición después de las derrotas en las presidenciales y en las regionales durante el 2012, apostó todo a dos fechas ulteriores en el 2013: el 5 y 10 de enero.

Verán Uds. que se quedarán este nuevo año sin el 5-E y sin el 10-E. Es decir, sin el chivo, y el pueblo le dará con el mecate de la democracia y la Constitución.

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