Juramos y asumimos

El jueves 10 de enero fue una batalla hecha fiesta: la alegría vencedora -ooootra vez- abarrotó las calles de Caracas. El pueblo vestido de rojo, el pueblo vestido de Chávez, porque Chávez ya no es Chávez, porque Chávez es un pueblo, porque Chávez es consciencia popular. Yo soy Chávez y vine a juramentarme.

Desde tempranito salió la gente a la calle, al Palacio de Miraflores, llenándola, chavistamente, de música, encuentros, abrazos, de cartas de amor comprometido escritas en letras grandotas sobre cartones. La calle se llenó de vida justo cuando unos pocos mezquinos, desde la sombra sin calle, invocan la muerte imposible de lo que nace para ser eterno.

Los pueblos de Nuestra América presentes en Miraflores, desempolvando la palabra solidaridad, antes condenada a proclamas huecas, hoy hecha práctica de vida: nuestro escudo, nuestra fortaleza.

Ahí estábamos todos, hasta los que no pudimos llegar a Caracas estábamos. El pueblo chavista que abarca tanto, donde confluye gente con historias tan distintas, con sentimientos y razones tan comunes. Estaban los revolucionarios de toda la vida, estábamos los que descubrimos a mitad del camino que había otro modo y que era posible, estaban los que recién salen del armario; estaban también los que aún no han salido. Todos somos Chávez, dijimos… lo asumimos.

Como todos somos Chávez, con la Constitución en la una mano, con cada una de sus palabras hechas conciencia; cumplimos con nuestro deber de juramentarnos, ejercimos nuestro derecho a hacerlo.

Miles… millones de manos se alzaron, millones de voces dijimos: “Juro, frente a esta Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, absoluta lealtad a los valores de la patria, absoluta lealtad al liderazgo del comandante Hugo Chávez. Juro que defenderé, esta Constitución, nuestra democracia popular, nuestra independencia y el derecho a construir el socialismo en nuestra patria. Juro que me comprometo a llevar adelante el Programa de la Patria en cada barrio, en cada fábrica, en cada escuela, en cada esquina, en cada plaza, en cada familia. Juro, por la Constitución Bolivariana, que defenderé la Presidencia del comandante Chávez en la calle, con la razón, con la verdad y con la fuerza y la inteligencia de un pueblo que se ha liberado del yugo de la burguesía.

Aquí en Caracas, hoy 10 de enero, le decimos al comandante Chávez: Comandante, recupérese, que este pueblo ha jurado y va a cumplir. Lealtad absoluta. Así lo juramos.”

Y así lo juramos, mientras un sesudo analista opositor escribía, a modo de chiste malo convertido en mueca de desprecio y derrota: “No entiendo… les juro que no entiendo de que va esto?…”. Cerrando una afirmación en pregunta y puntos suspensivos, que demuestran que no solo no entendía entonces, sino que nunca ha entendido nada.

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