Dolor de Pueblo

Hace catorce años te he visto pasar veloz, gritando fuerte, denunciando la injusticia, escuchando atento el dolor del pueblo. Cada anciano, cada niño, cada mujer significa mucho para ti, significa todo el dolor junto de los desheredados de la historia. Y mas te hiere cada rostro si lleva las marcas de la pobreza y el abandono, porque tu vienes de allí, de la gran tribulación de los no pueblo, de los no persona. “Tu no puedes ser el alcalde de toda Venezuela” te lo dijo un día Fidel, pero tu no renunciaste a ello. Y no renunciaste entre otras razones porque en ti no cabe la renuncia a hacer el bien, pero no renunciaste también porque muchas y muchos que se anotaron como revolucionarios en alcaldías y en gobernaciones se convirtieron en un verdadero adefesio de revolución, no entendieron mínimamente la profundidad de tus opciones y te dejaron solo cargando con todo el dolor junto. Cuantas veces he visto los rostros humildes de pueblo provinciano que vienen de mas allá del Orinoco o de los andes o del centro o de cualquier parte intentando hablar contigo para que le arregle el techo de su casa o para que le resuelva problemas que los tiene que resolver el alcalde o el gobernador, que hace rato se tornaron inalcanzables para el pueblo. Y solo quedaste tu como esperanza, terminaron creyendo solo en ti Hugo porque tu no mientes al pueblo, porque la gente sabe del tamaño que tienes tu corazón, porque en él caben todos los dolores de la gente.

Tus desvelos, tus insomnios tu hiperactividad es la misma de los locos de esta historia que han interpretado y sentido todos los dolores del mundo. Tu enfermedad es nuestra, es producto de tanto dolor junto que te echaste a la espalda. Es expresión de todo el cáncer acumulado a lo largo de años infinitos de abandono del pobre, y lo experimentaste con tal crudeza que hasta te hiciste cargo de él.

Déjame ponerme a tu lado y acompañarte en tus noches infinitas junto a tu lecho de enfermo, quiero junto a ti amigo hablar de utopías y seguir apostando por la vida a pesar de tanta muerte junta. Muerte que brota de quienes nunca han entendido que se vive una sola vez y esa vida merece ser vivida a fondo como Jesús de Nazaret, como Bolívar, como Romero, como Luter King y como tantas y tantos otros locos, como tu Hugo, que pasaron y están pasando ahora por esta historia, trashumando pueblos, siendo regalo de amor para un mundo roto, y todo para que acontezca el proyecto de amor, de justicia y de paz que nos encomendó Jesús. Dios te llene de vida y regenere hasta la última de tus células AMEN.

Sacerdote

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Numa Molina


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