En defensa de El Sistema y del Maestro Abreu

Alí Primera, nuestro eterno cantor revolucionario nos sigue diciendo desde la posteridad en una de sus bellas canciones: Échala, tu palabra contra quien sea de una vez / a si sepas que rompe nubes, échala / tu palabra por dentro quema y te da sed / es mejor perder el habla que temer hablar… y luego, al final termina recitando este verso singular: quien sea sensible que lance la primera conciencia.



Es sorprendente como bajo el pretexto de criticar un supuesto acto de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar con dos sujetos cuestionados por asumir posturas ofensivas e irresponsables contra nuestro país y contra el comandante Chávez –supuesto que ya fue negado– se ha desatado un inclemente ataque contra El Sistema y contra el Maestro Abreu de manera destemplada, cargada de resentimiento y, hasta me atrevería afirmar, disociada.



Criticamos la falta de seriedad del oposicionismo, los insultos desaforados de chapuceros que valiéndose de las redes sociales aplican el más irracional asedio e inquisición virtual a cualquier personalidad pública que manifiesta su simpatía o adhesión al proceso revolucionario venezolano; condenamos las expresiones peyorativas e insultos de la más baja calaña que profieren los enfermos mentales que producen los centros de propaganda y terrorismo mediático contrarrevolucionarios contra nuestros camaradas dirigentes y el pueblo chavista y, sin embargo, ante cualquier desavenencia entre nosotros mismos, aplicamos la misma conducta abusadora e insensata que rayan con el odio. Quienes actúan así calzan el calificativo de oficialistas. Si fuera por ellos la CELAC no existiría. Con esto de atacar El Sistema se ha llegado al extremo de arremeter contra dos camaradas de elevada estatura moral, intelectual y convicción revolucionaria que cumplen roles destacados en la lucha diaria contra el inmenso poder mediático del imperio: es intolerable el irrespeto contra Miguel Ángel Pérez Pirela y Clodovaldo Hernández. Confunden irreverencia con atropello y vejación vulgar. Esto es condenable de manera determinante y hasta sospechoso.



En consideración a ello llamo a la sindéresis en el debate citando algunos principios de la Revolución Bolivariana Socialista que debemos practicar en nuestra conducta, los cuales son producto de parafrasear a Fidel Castro y a nuestro Comandante Hugo Chávez en su infinita pedagogía: historia, patriotismo, internacionalismo, antiimperialismo, respeto a la libre determinación de los pueblos, cambio, igualdad, libertad, humanidad, participación, protagonismo, corresponsabilidad, valores humanos, sacrificio, modestia, desinterés, altruismo, solidaridad, heroísmo, lucha, audacia, inteligencia, realismo, honestidad, ética, mística, convicción, verdad, ideas, unidad, sueño, justicia, Amor, Paz.



Frente a estos principios lo que se observa en muchos de los escritos de hermanos camaradas relacionados con el tema –tristes y descompuestos– reflejan modales contrarios, cargados de imprecisiones, falsedades, sectarismo, chovinismo, por decir lo menos, y, algo que ha socavado las bases de muchas revoluciones en la historia de la humanidad, extremismo. Lenin lo combatió y llegó a calificarlo como una enfermedad infantil de la izquierda.



La Revolución Bolivariana avanza con la profundización de la democracia en todos los ámbitos para ser pacífica. Según mi humilde criterio, estamos construyendo una nueva hegemonía que requiere del convencimiento puro, mental, esencial, impulsado por la dialéctica de la razón, de la historia, de la gran política y del Amor. Una hegemonía de esta naturaleza en Venezuela, necesita por lo menos unos cuatro millones más de adeptos al proceso revolucionario. Chávez lo repite y lo machaca, y yo lo repito interpretando la Biblia: debemos ir por los descarriados. No existen en nuestro país 6 millones de oligarcas. Necesitamos penetrar las falsas barreras y convencer (no imponer) con razonamiento, en la batalla de las ideas, sobre la legitimidad histórica de nuestra lucha.



Luego de estas atenciones, paso a razonar algunos criterios por los que defiendo El Sistema y exijo respeto y consideración al Maestro Abreu. Primero, transcribo una información sacada de la página web de El Sistema www.fesnojiv.gob.ve La Fundación Musical Simón Bolívar (FundaMusical Bolívar) es el Órgano Rector del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, conocido también como El Sistema. Es una obra social del Estado venezolano fundada por el maestro José Antonio Abreu para la sistematización de la instrucción y la práctica colectiva de la música a través de la orquesta sinfónica y el coro como instrumentos de organización social y desarrollo comunitario. FundaMusical Bolívar está adscrita al Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela.



Esta breve definición de lo que es El Sistema, intenta recoger la adaptación integral de sus principios con los de la Revolución Bolivariana Socialista, manifestada en su Filosofía al expresar que “Más que el producto de la genialidad y el virtuosismo de sus creadores, la música es un reflejo del alma de los pueblos y, en este caso, es resultado de un programa educativo que en 37 años ha traspasado fronteras y superado expectativas. En el pasado, la misión del arte fue un asunto de las minorías para las minorías, luego fue de las minorías para las mayorías; ahora, es de las mayorías para las mayorías, y constituye un elemento relevante para la formación del individuo que le permite insertarse en la sociedad de manera productiva.”



En ese sitio de internet se puede aproximar a una distancia conservadora al concepto trascendental revolucionario de esta maravillosa iniciativa, a la Misión, Visión, Filosofía, Lema, Historia, Reconocimientos, Documentales, Repercusión Mundial, Metodología y demás informaciones, Boletines, Programación de El Sistema del cual el Maestro Abreu ha sido su visionario, arquitecto, constructor y conductor intachable. Y digo aproximación a distancia conservadora porque para apreciar el extraordinario y sublime producto social y espiritual que irradia El Sistema sobre EL PLANETA, se debe vivir dentro de él para poder valorar el efecto que transmite la profunda energía espiritual de la música a muchachos y muchachas de tempranas edades que se ganan el respeto en los barrios donde viven a fuerza de empeño, mística, trabajo, lucha, con lo que logran convertirse en el orgullo de sus barrios, de su Patria y del mundo entero.



Al vivir El Sistema se puede apreciar el inmenso esfuerzo que hace para brindar, como dice el Maestro Abreu, los mejores maestros, los mejores instrumentos, las mejores instalaciones, para los niños pobres. Para su despertar espiritual como forma de liberación personal y de servir de instrumentos con un método innovador para erradicar la pobreza a partir de la siembra en toda la extensión de nuestro territorio de una semilla infinitamente excelsa y sublime.



Al hablar y reconocer El Sistema, indefectiblemente se habla y reconoce la labor del Maestro Abreu. Todos los méritos son de él principalmente, El Sistema es producto de su visión, trabajo, su pasión y entrega, su infinita mística y amor por la excelencia. Él ha tenido y tiene la capacidad de visualizar, planificar, materializar y gerenciar de manera impecable lo que es y será El Sistema: una aventura de vida intachable que exalta el alma de todas las familias y allegados de quienes se han involucrado en él, unidos dentro de una misión que trasciende todas las variables físicas, sobre todo, la materia, el espacio y el tiempo. Tanta genialidad, sensibilidad, excelencia y probidad juntas nunca podrán sucumbir a intereses crematísticos y banales, por lo tanto, él con su alta capacidad de entendimiento, más que muchos impacientes desaforados, entiende y comparte el proceso revolucionario venezolano y el cambio de época que vive la humanidad, sin estridencias y con trabajo incansable, tenaz y perseverante, como debe ser.



Una última reflexión en este largo pero necesario artículo. Cualquier etnocentrismo es discriminatorio, en Venezuela somos el resultado de un crisol de razas que hoy alcanza casi todo el ámbito mundial, por ello no se debe despotricar a ciegas de nuestras raíces europeas. Nuestra cultura es una especie de simbiosis de la de todas las razas que llevamos en nuestra sangre. Para estudiar cualquier disciplina o arte se requiere del acervo del conocimiento de la humanidad. Para estudiar música es ineludible estudiar los clásicos, como una de las formas en las que se emplea mayor variedad de instrumentos y sinfonía en este arte; dejar de hacerlo sería como intentar formar pintores o escultores sin estudiar las técnicas de todo el mundo en todos los tiempos, incluyendo a Europa. Con respecto a El Sistema y su vocación nacionalista, está más que comprobado, en el sitio de Internet aparece la variedad de agrupaciones que impulsa El Sistema y existe una tendencia a exaltar lo nuestro con niveles superiores de ejecución y virtuosismo. Gustavo Dudamel, Huascar Barradas y Alexis Cárdenas son un vivo ejemplo del nivel que se puede alcanzar. Solicitar más repertorio criollo es válido, pero de ninguna manera desmerece la excelencia de nuestros muchachos y muchachas de El Sistema, quienes precisamente por practicar nuestra música con su mayor complejidad de ejecución, desarrollan un particular estilo de ejecución reconocido en todo el mundo por los públicos más exigentes. Nuestra música es apreciada en todas sus dimensiones y en toda su extensión por quienes tienen un alto nivel de instrucción en esta disciplina, por lo tanto, con El Sistema la proyección de nuestra música autóctona tiene asegurado un futuro promisorio.



Martin Luther King dice desde su eterno aporte a la humanidad: “Por una parte, debo intentar cambiar el alma de los individuos para que pueda haber un cambio en sus comunidades sociales; por la otra, debo intentar cambiar las comunidades sociales para que el alma de los individuos tenga una oportunidad.” Se deben crear las condiciones objetivas para que florezcan los mejores seres humanos.

¡VIVA LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA SOCIALISTA! ¡VIVA EL SISTEMA DE ORQUESTAS Y COROS INFANTILES Y JUVENILES DE VENEZUELA!

¡VIVA LA SENSIBILIDAD DE CHÁVEZ Y EL MAESTRO ABREU QUE SIEMPRE LANZAN CONCIENCIA!

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