(Noel Rodríguez, Juan Chacón Lanza, Luis Alberto Hernández, etc)

La Cuarta República y la sombra sus crímenes

A raíz de la caída de la dictadura Marcos Pérez Jiménez, se instaura en Venezuela un período de alternabilidad “democrática” sustentado en el pacto de Punto Fijo. Durante ese período los principales partidos del stablisment, Acción Democrática (AD) y COPEI, emplearon los mecanismos de torturas más perversos e inhumanos contra los principales dirigentes de las organizaciones de izquierda con el propósito de mantenerlos al margen de la actividad política.

De hecho Rómulo Betancourt, el llamado “padre de la democracia”, es quien acuña la frase “Disparen primero y averigüen después”. Frase que inicia e inaugura la política represiva en Venezuela con un costo de miles de muertos y desaparecidos.

La actitud de entreguismo asumida por Rómulo Betancourt y sus sucesores en Miraflores hacia Estados Unidos, constituyó una de las causas que exasperó a los sectores progresistas del país, empujándolos a la lucha armada.

Muchos de los protagonistas de esta lucha fueron jóvenes universitarios, obreros y, en menor escala, campesinos, quienes se plantearon la toma del poder político, influenciados en cierto modo por el triunfo de la Revolución Cubana.

El terrorismo de Estado reinante durante los gobiernos representativos (1958-1998) ocultó sus atrocidades borrando de la historia su ímpetu fascista. De hecho, las acciones represivas, los crímenes políticos, las torturas y las desapariciones forzadas fueron silenciadas por los medios de comunicación.

Presentaban a los dirigentes estudiantiles, sociales, políticos y sindicales progresistas como anti sociales y terroristas. Las luchas emprendidas por los sectores revolucionarios fueron vilmente reprimidas, mediante acciones repudiables.

Bajo este mecanismo de coacción y represión, se suscitan un sinnúmero de masacres, entre ellas: La del liceo José Miguel Sanz, Caño Cruz, El Paraíso, La Victoria, Cantaura, Yumare, El Amparo, El Caracazo. Muchos fueron los revolucionarios que dieron su vida, para ver nuestra patria liberada de las ataduras del imperio norteamericano, de la burguesía nacional y de los sectores reaccionarios. Argelio Reina, Alejandro Tejero, Ramón Pasquier, Livia Gouverneur, Juan Chacón Lanza, Noel Rodríguez, Luis Alberto Hernández, Emperatriz Guzmán, Dilia Rojas, Ronal Morao Salgao, Sergio Rodríguez, Belinda Álvarez, entre otros.

Las atrocidades cometidas contra la dirigencia revolucionaria iba desde montarlos en helicópteros y lanzarlos al vacío o al mar, tal como ocurrió con Víctor Soto Rojas y Alberto Lovera, arrancarles los ojos y las uñas de las manos y de los pies como lo hicieron con Argelio Reyna, rociarle gasolina y quemarlo vivo como sucedió en la población de Cumanacoa, Estado Sucre, con el campesino Juan Chacón Lanza, ó torturarlos y golpearlos con la culata del fusil en el cerebro hasta producir la muerte como lo hicieron con el joven Noel Rodríguez.

Esta historia poco se conoce, y aún en el seno del pueblo hay quien afirma que Betancourt, es el padre de la democracia. Por eso es imperiosa la necesidad de revisar bajo una perspectiva crítica, los cimientos de nuestro pasado para contrarrestar el enfoque historiográfico predominante, cuya visión sesga la participación del colectivo social en la gesta de los cambios y transformaciones que requieren nuestra sociedad para ser más justa y libre.

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