Febrero Rebelde

Desde el primer día del mes más corto del año está la presencia de la rebeldía. Ezequiel Zamora resuena en la historia, haciendo temblar a los oligarcas de ayer y siempre; no es coincidencia que nuestro Proyecto de Liberación Nacional tenga al general de Hombres Libres entre sus mentores. Sucre es febrero. Chávez es febrero el 4. El Pueblo y ejército son también febrero. Los hechos de estos días han marcado los procesos sociales de nuestra historia, algunos ligados a movimientos cívicos militares. Caracazo, Guarenazo del 89 deviene en 4F del 92, en POR AHORA; unos son brazo armado del régimen, otros insurgen, patean la mesa para negarse a no ser más nunca servidores de una élite.

Se han escrito numerosos análisis sobre el efecto de ruptura que produjeron estos acontecimientos en la sociedad venezolana, como paradigmas de comprensión de país, incluso de los modos de comprender al mundo, hasta ese entonces, entendido como la pertenencia de unos pocos; esos sucesos prefiguran lo que hoy conocemos como democracia participativa y protagónica, haciéndose realidad en la constitución del 99. Ahora bien, si hay un 4F que parte en dos la historia contemporánea venezolana, un 4F que deviene en Chávez presidente, un 4F que deviene en Poder Popular hoy ¿qué hay después del 4F? ¿Qué es lo que hace falta para seguir dando esos saltos cuánticos como movimiento social revolucionario, como Revolución?

El miércoles 6 se realizó un conversatorio sobre el 4F en el Museo Alberto Arvelo Torrealba, de la mano del escritor Wladimir Ruiz Tirado, la conversa llevó a una interesante reflexión: que no se le vaya el tiempo a la Revolución gobernando. Una Revolución es más que gobernar, no puede perderse esa energía de tranformación en la trampa institucional y gerencial, eventista, que si tapar unos huecos o dar unas bequitas; eso también lo hacía la 4ta, mal hecho, pero lo hacía. Una Revolución hace precisamente lo que su nombre dice: revolucionar. Trasformar por completo las relaciones sociales. Y hoy tenemos entre los elementos necesarios para la profundización de nuestro proceso, un Plan de la Patria –sabemos para donde vamos-, una Fuerza Armada Bolivariana, en sintonía plena con el Pueblo, que son elementos claves, en lo funcional y estratégico. Ahora bien, estas construcciones no nos garantizan el éxito si antes no hay el empeño de la dirigencia ejecutiva, del partido, en impulsar y promover sin pausa múltiples actividades y procesos enmarcados en el Poder Popular, para progresivamente actuar en los modos de producción colectiva, que son la base fundamental del estado comunal. Febrero –para ventaja nuestra- estará siempre vigilante, recordándonos la necesidad vital de nuestro proyecto: una Revolución tras otra, un revolucionarse desde adentro, rompiendo concepciones, creando, brillando como conciencia histórica que anima nuestras voluntades.

¡Que viva para siempre el Febrero Rebelde! ¡Más chavistas que nunca!

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Miguel Antonio Guevara


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