Pildoritas 23 (año VI)

Devaluación, especie de cuerda de la que ahora se agarra la derecha para por allí intentar minar de alguna manera el avance de la Revolución, y entonces en una demostración de ignorancia supina, como la demostrada por el que aun se cree el majunche mayor, declaran estupideces sin ir al fondo del asunto, que no es otra cosa que una medida necesaria para enfrentar la descarada influencia que el llamado dólar paralelo ejerce sobre el mercado y que conlleva a que se haga cada vez más difícil bajar sustancialmente la inflación.

La actitud de la derecha lo que causa es risa pues ellos desde hace mucho tiempo enfrentaban a cada rato por los medios el control de cambio y pedían a gritos devaluar la moneda en una demostración más de su doble moral..

Critican que el gobierno haya optado por la sorpresa para anunciar la medida, pero lo que les duele es no haber podido tener tiempo para que los más ricos de la derecha que aun manejan a su antojo renglones importantísimos de la economía venezolana, aprovecharan para ganarse la diferencia movilizando cifras millonarias que hubiesen traído consecuencias negativas para el país.

No es desconocido para la mayoría de los venezolanos que cuando se requiere por necesidad, la compra de cualquier producto importado, en la mayoría de los casos los montos de compra son demasiado altos, ello sucede en artículos como repuestos, medicamentos y otros y el cuento es de que como el gobierno no otorga los dólares a tiempo, han tenido que importar a dólar diferente al oficial y que por ello cobran precio de ese dólar más la ganancia, lo que significa un duro golpe al bolsillo de los mas humildes, entre ellos el sector transporte, caso típico el de los conductores de táxis, que cuando van a buscar un repuesto les sale por un ojo de la cara y como ello es una cadena, quien viene a pagar las consecuencias es quien requiere el servicio de dicho transporte.

Es algo que se repite en muchas áreas, razón por la cual el temor de que aprovechándose de la medida recién tomada, los inescrupulosos de siempre, comiencen a aumentar los precios indiscriminadamente por ejemplo en los restaurantes y en rubros que para nada son resultado de importaciones por ejemplo las hortalizas, las carnes, especias etc.

Es por ello que se justifica que la medida venga acompañada de estrictos controles de manera permanente para aplicar las leyes destinadas a proteger el bolsillo de los consumidores, algo en lo que, tenemos que aceptar, se ha fallado porque se ha actuado por operativos esporádicos que no causan efecto, pues apenas termina el operativo el monstruo de la especulación saca la cabeza y comienza de nuevo a devorar los salarios y a palanquear hacia arriba la inflación.

Entonces el gobierno revolucionario debe implementar de inmediato acciones contundentes a todos lo niveles territoriales y tendrá que activarse para ello las funciones de las Alcaldías en todo el país las cuales con la participación de los consejos comunales deben garantizar que en su jurisdicción se respeten las leyes respectivas y se evite la especulación, el acaparamiento y como consecuencia de ello el desabastecimiento, armas contrarrevolucionarias que siempre ha manejado la derecha para intentar doblarle el espinazo al proceso.

Al pueblo llano, a la ama de casa que va a al mercado o a la farmacia, al propietario de un carrito que va a la venta de repuestos y se va a conseguir con precios elevados, por acción de los especuladores que lamentablemente abundan pues son simples acumuladores de capital de todos los tamaños, económicamente hablando, desde el llamado tendero, propietario de un pequeño abasto, hasta un gran supermercado, boticas y farmacias, clínicas, servicios odontológicos, librerías, ferreterías, es decir todo establecimiento que expenda cualquier articulo que requieran las personas, sale con el argumento del precio del dólar y en la mayoría de los casos gente que jamás ha tenido un dólar en su poder, compra en bolívares pero quieren pasarse de vivos siguiendo la corriente a ver qué pesca, a ese llamado consumidor final no le interesa si el dólar subió o no, porque son esas personas quienes convertidas en una especie de vanguardia o carne de cañón, sufren en mayor grado las consecuencias, como resultado de las ansias de ganancias exorbitantes por parte de quienes ofrecen no sólo bienes sino también servicios, obligantes para el desenvolvimiento vital de la gente.

Por ello, en especial, sin descuidar lo nacional, se debe hacer un seguimiento estricto en el mayor grado posible a todo lo que entra al país con dólares oficiales, pues se supone que con otro tipo de dólar no podrá entrar absolutamente nada, pues se estaría cohonestado un delito penado por la Ley de ilícitos cambiarios. Seguimiento que debe servir para al final, no permitir una ganancia superior al 30 por ciento si es posible menos, sobre cada producto y que además sean productos de estricta necesidad para el desenvolviendo vital, industrial, de salud etc. De esa manera se estaría garantizado acabar con la anarquía de precios que existe en la mayoría de los renglones, ello se puede comprobar si con cierto grado de paciencia se busca el mejor precio que exista en el mercado, lo cual suele suceder mucho en los repuestos para vehículos.

No es fácil dominar el monstruo de la inflación que no viene solo sino acompañado de otros que lo apalancan, sin embargo, este gobierno ha demostrado voluntad política y capacidad de organización y si la revolución ha sido capaz de derrotar en 17 oportunidades en las urnas y en dos en esa especie de campo de batalla que fueron el golpe y el paro petrolero, el enorme poder del imperio, aquí representado y financiado por la derecha y además cuenta con una aceitada estructura organizativa a lo largo y ancho de la Patria, se puede garantizar un nuevo triunfo que le tuerza el pescuezo al monstruo y que por fin le aplique las leyes, par de esposas y celda incluidas a los delincuentes, en su mayoría de cuello blanco que hasta ahora han actuado con absoluta impunidad.

Pero además tenemos ocho millones y medio de revolucionarios, y cabe preguntarse, es que entre tanta gente que ha hecho la revolución como suya, no hay quienes sean capaces de organizarse en cada barrio, en cada urbanización, en cada ciudad, en cada municipio y estado para declararle la guerra ley y listas de preciso en mano a los especuladores, denunciar e incluso decidor no comprarle a los establecimientos que especulen… bueno hay un pero y es que los organismos que se deben encargar de recibir las denuncias y actuar son verdaderos paquidermos o en ellos hay funcionarios, más que servidores públicos, venales y que se hacen de la vista gorda y a veces la pobre gente, se cansa de denunciar y se ve obligada al considerarse huérfana del apoyo de la autoridad a caer en las garras, por la necesidad de los delincuentes que ven en el comercio la oportunidad de enriquecerse fácil y rápido.-

Esperemos que el cuadro aquí pintado, no se siga elaborando para bien del Proceso y del pueblo venezolano.-

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