Pildoritas 24 (año VI)

Árbol de cuatro raíces

Otra vez el morbo, otra vez los zamuros de la noticia, los pregoneros de la muerte, los que se revuelcan en su propio estercolero de un periodismo casi que anti natura, Peñaranda y demás tarifados que son capaces de escribir hasta contra su propia madre por un puñado de dólares y ahora con mayor razón cuando les valen más en bolívares, aparecen cual vampiros que destilan sangre de sus fauces, intentando trasmitir zozobra a la enorme familia que a diferencia de ellos ora y sufre por saber a, quizá el ser más querido de la historia de esta Patria, en el lecho de enfermo.

Se les nota a leguas que se desviven por ser los primeros en anunciar su muerte, casi que me atrevo a afirmar que ya hasta tienen la noticia lista y montada para lanzarla acompañada de fuegos artificiales, claro no miden que si esa es la voluntad del Ser Supremo, el legado de Chávez tendría tanta trascendencia y fuerza que quienes hoy le desean la muerte, serían felices si ello no sucediera, pues en su honor, con su mensaje, de manos y mente de sus discípulos, de su hechura, su obra continuará aún con mayor fortaleza y sin que su ausencia trajera cismas ni divisiones, ni luchas internas por el poder en la Revolución, pues quienes lo intentaran sería barridos por el pueblo, en una demostración de que la consigna “todos somos Chávez” no es un simple slogan publicitario sino una realidad incuestionable.

Así, pues, que como generalmente sucede los predicadores del mal, es posible que con la ayuda de Dios, se queden con los crespos hechos, pero si no, de todas maneras, sus planes, sus deseos, su conspiración aquí y desde fuera, solo les va a servir para recordar que casi siempre que el mal que se le desea al prójimo y en este caso a todo un pueblo, se devuelve con creces y cuando a ellos les suceda algo que les destroce la vida, que piensen que no es otra cosa que un búmeran que con fuerza les explotaría en su cara.

Uno a veces piensa que quienes así actúan utilizando su profesión de periodistas o de simples escribidores de pistoladas no tienen familia, jamás han tenido la pérdida de un ser querido o no tienen en su corazón el menor vestigio de sentimientos por el sufrimiento humano. De esa clase de seres no está carente el mundo, ellos son el ejemplo de que el mal existe, de que lo que nos han enseñado desde la más temprana edad sobre un ser maligno que llamamos demonio, Satanás o príncipe del averno existe pero convertido en sujetos indeseables como el autor de RUMRUNES, que se alimenta del morbo de noticias que justifican su frecuencia, no por otra cosa, que lo que le representan en dólares pagados como a Judas, a un traidor a la Patria y a los sentimientos más sagrados de los seres verdaderamente humanos.-

Concluyó diciendo que Dios es misericordioso y que Él sabe bien lo que hace y que si se lleva a nuestro líder a disfrutar su compañía, sería para tenerle como intermediario por el bien de nuestro pueblo, montado sobre la ola de esta Revolución que continuaría victoria tras victoria, ya no sólo con las banderas del “árbol de las tres raíces” Bolívar, Simón Rodríguez y Zamora sino de cuatro porque se sumaría la representada por el legado inconmensurable de un hombre de esos que nacen en los pueblos cada milenio.-

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