No hay consuelo

"....y asi sera tu claridad sin mancha
Que para morirse y morirte
El tiempo es largo y Venezuela es ancha...."

Como en muchas otras ocasiones de los tiempos de la Revolucion Bolivariana que tantas emociones paroxisticas nos ha hecho sentir, una vez mas me encuentro como convidada de piedra clavada en un sofa estupefacta y en el propio duelo de cuaresma.

Se que la curva de las emociones es un proceso que el tiempo, como el Leteo, nos regresa a la normalidad, pero los sentimientos hay que vivirlos y sentirlos y darle rienda suelta para que luego no nos sorprendan como una avalancha que nos entierre en un tunel sin salida. El duelo hay que vivirlo y no hay consuelo.

Que admirable este bravo pueblo que compungido y en llanto testimonia que la lucha sigue porque yo lo repito y repito internamente pero ni siquiera puedo levantarme a regar las plantas que ya observo marchitas y secas, como yo.

No deseo comentar los logros sociales y politicos del Presidente porque son obvios y obligacion del Gobierno. Que nadie antes lo haya hecho, sera cosa de discusiones politicas del futuro cuando luego de este amargo e injusto parentesis, continue esa otra lucha. Que la muerte es lo mas natural y justo que existe porque nos tocara a todos, ya lo sabemos. Que esa enfermedad impia pocas veces perdona, ya lo sabemos y, sin embargo demandabamos del Presidente -que parecia hecho de acero inoxidable- que volviese a sorprendernos cualquier madrugada con su "tremenda chaqueta" y esa sonrisa que tenia algo de todos nosotros, y pensaba yo que ni siquiera la ola de rumores era necesaria, ni los partes de Nicolas y del Ministro Villegas, pues la vocecita esquizoide que todos escuchamos en nuestra cabecita compleja nos torturaba murmurando que el Presidente no estaba bien porque ese Presidente, si hubiese tenido un hilillo de voz aunque fuere, aunque fuere un "-Hola pueblo amado", hubiese grabado. Ojo, que nada tengo que criticar la actitud del gobierno pues comprendo y acepto las razones de Estado, de Inteligencia y de mantenimiento de la paz de la nacion, asi como las razones familiares de resguardar la tranquilidad del enfermo.

Ayer veia la restransmision de la entrevista que le hiciera Jose Vicente. Alli estaba el Presidente en Fuerte Tiuna, respondiendo como un dardo como respondia siempre. Le pregunto Jose Vicente: "-Poeta?" y el respondio: "-Andres Eloy....Maisanta". Como consanguinea del Poeta del Pueblo a quien el Presidente admiraba y recitara tantas veces en su faceta de declamador, le dedico el Epigrafe del encabezamiento, poco conocido por el publico, escrito de puno y letra por el Poeta en el arbol genealogico que el mismo parcialmente elaboro.

Yo no quiero ir a verlo en Capilla Ardiente. No quiero recordarlo asi, porque asi recuerdo a todos mis muertos. Escuchar Patria, Patria, Patria querida... Es la hora del punal porque siento que regreso al pais de los presidentes anodinos; porque Dios no me puede dar una razon que lo justifique despues de tanta oracion y rezo americano.

He visto opositores llorando y pienso si es que es necesaria una bofetada de la Providencia de tal magnitud para reconocer que el odio es amor enmascarado y que ese venezolano que nos catapulto se ha ido para demostrar cuan necesario es.

He recibido correos de amigos del Exterior influenciados por los miedos de comunicacion y los que de aqui se fueron por las mismas razones, que tarde y por desgracia de esta bofetada manifiestan su admiracion por Hugo Chavez. He recibido llamadas de personas que ha tiempo no sabia de ellas para recordarme el orgullo que debemos sentir por haber nacido en esta tierra de Grandes Hombres; y he sentido pena ajena porque no hemos sabido honrarlos. Ni yo, ni tu ni el funcionario corrupto; ni los que esperan que todo se lo den por gracia; porque los paises lo construyen los ciudadanos y su conducta y civismo y ojala que esta gran bofetada nos haga despertar y cuando el Leteo siga su curso cumplamos con lo que, con tanto fervor, hemos prometido publicamente estos dias en la primera fase de la curva de las emociones. Que su muerte contribuya...

El Comandante siempre sera tiempo presente pero, por ahora, no hay consuelo.

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