Hugo Chávez, el veneno y el envenenador

Personajes poderosos, amantes, grupos religiosos y ejércitos enteros han caído bajo esta tétrica maldad.

La artificial historia nos cuenta de la cicuta que “administraron” a Sócrates, que según nos dicen, el filosofo tomó voluntariamente. El pecado de aquel ilustre fue la educación que trataba de inculcar a las juventudes de su antigua Grecia, pero fue culpado de perversión. También fueron envenenados Seneca, Mozart, el príncipe José Fernando de Baviera envenado a los 6 años de edad; el papa Alejandro IV quien lo hizo por equivocación cuando pretendía envenenar a otro Cardenal. Napoleón Bonaparte, quien supuestamente murió a causa de un cáncer de estómago, pero investigaciones recientes dicen que fue envenenado con arsénico.

Otras y otros que se presume corrieron la misma suerte fueron Marilyn Monroe, el líder eterno de los palestinos Yasser Arafat y el papa Juan Pablo I no hace mucho. La misma historia cuenta de Cleopatra, que por amor y teóricamente por voluntad propia, se hizo inocular veneno de una serpiente. Y así sucesivamente, podemos citar a muchos que “voluntariamente” se envenenaron por diferentes motivos.

Pero también sabemos los venenos públicos que nos administra la coca-cola por ejemplo. Las plantas nucleares, los acueductos en los países que el capitalismo llama subdesarrollados; la comida chatarra de las cadenas de venenos donde la hamburguesa, las pobres papas y los pollos fritos con aceites saturados son la dosis asesina y, el medio ambiente que la “creatividad” del hombre “emprendedor” riega por el mundo acosado por el capitalismo salvaje para ser rico.

Y la historia enmarañada por los que siempre han “vencido” con sus trampas, también nos cuenta de los “ajusticiados” por la vía del veneno, que la naturaleza sin ser culpable del uso que le demos nos brinda para ese fin y que también el cientifismo perverso proporciona sin escrúpulos. El veneno es el arma sutil que la cobardía usa para asesinar adversarios ya sea desde políticos malévolos, hasta hombres y mujeres que sus liderazgos despiertan envidias u obstruyen intereses de ricos e imperialistas. Son envenados a sangre fría hombres y mujeres por herencias, por disgustos, por venganzas y tristemente también se hace por cobardía e ignorancia.

Ahora bien, envenenadores actuales son los periodistas del palangre, otras formas de comunicadores y los propietarios de las empresas de comunicación con las excepciones de la prensa buena que se disemina por el mundo. Son envenenadores los artistas de cine, telenovelas y cantantes, que con sus “talentos” hacen películas, novelas y canciones que dañan al hombre y la mujer de todas las edades y en cualquier punto de la geografía mundial. Son envenenadores muchos religiosos que esconden la verdad verdadera y solo son instrumentos de sistemas políticos para castrar los espíritus.

Y los envenenadores más perversos son los millonarios y “líderes” políticos que pretenden seguir convirtiendo al mundo en su pancojer y utilizan esa horrible estrategia para asesinar a hombres y mujeres de buena voluntad. Pero la historia seguirá dando luces para descubrir la verdad de lo que pasó con muchas personas víctimas de esa porquería “humana” y también nos dirá lo que pasó con el comandante Chávez.

El pueblo de Venezuela y el mundo, instamos a científicos de buena voluntad y a quienes fueron herramienta para la acción contra el comandante Chávez, a investigar y decir la verdad. Ya es tiempo de hacer el mundo mejor que todos sabemos es posible, el mundo mejor que el presidente Chávez nos enseñó a creer que si se puede y que el Gobierno de Venezuela y su pueblo vamos a construir con la dirección del espíritu del ser humano que es el comandante Chávez que vive para siempre.

¡Chávez vive!

[email protected]

Esta nota ha sido leída aproximadamente 1469 veces.

Hernando Cortés Pico


Visite el perfil de Hernando Cortés Pico para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.

Comparte en las redes sociales




Notas relacionadas