¡Cuidado! Capriles huele a muerto

Bien sabido es que Capriles Radonski es torpe y carece de visión política,
pero nunca llegamos a imaginar que esas “cualidades” lo condujeran a poner
en peligro su propia vida.

Afirmamos esto, porque con asombro vemos como el hombrecillo se tragó el
cuento de que tiene opción de triunfo, que derrotará a un tercer
vicepresidente y que es imprescindible en la oposición; aceptando, en
consecuencia, una candidatura que bien sabe pudiera acabar con su mayor
aspiración política.

Capriles no quería ser candidato en este nuevo proceso, tiene encuestas en
sus manos y sabe que una segunda derrota lo saca de la carrera presidencial
para siempre, pero le endulzaron la píldora y su escaso cerebro no da para
preguntarse cómo es que después de haber despreciado a AD y a Ramos Allup,
éste acepta mansamente que él sea el candidato en las próximas elecciones;
o cómo es eso que Copei renunció a sus aspiraciones de que el abanderado
fuese el tigre Eduardo Fernández. Hasta le parece de “pinga” que Ledezma
dejara de lado el tema de su candidatura para respaldar la suya... El
hecho es que aceptó ser candidato y ahora huele a muerto.

¿Qué por qué afirmamos esto?

Tenemos información, pero además para nadie es un secreto que la oligarquía
venezolana ha tratado desde 1999 de desestabilizar el país por todos los
medios que han estado a su alcance. Sus medios de comunicación no han
cesado un minuto en esa tarea; se lanzaron dos huelgas generales; dieron un
golpe de Estado; asesinaron inocentes; sabotearon PDVSA; mandaron sus
generales a la plaza Altamira; “guarimbearon” hasta decir basta, trajeron
paramilitares, sabotean el sistema eléctrico nacional; especulan, generan
escasez, promueven motines en las cárceles y ahora piensan en asesinar a
Capriles Radonski.

Sí, no se asombre apreciado lector. Tienen bajo la manga la carta del
asesinato del candidato majunche, como acción destinada a desestabilizar el
país, a generar un caos de dimensiones gigantescas, a deslegitimar el
gobierno venezolano y a promover una invasión norteamericana.

Los gringos son especialistas en este tipo de acciones que políticamente se
conocen como “bandera falsa”. Muchos, muchísimos ejemplos hay en la
historia sobre esta práctica. El atentado en Bahía de Tonkin es sólo uno de
tantos autoataques inventados por los gringos para justificar una invasión
(en ese caso para iniciar la guerra de Vietnan).

Si usted tiene dudas sobre esta práctica norteamericana de crear
condiciones para desestabilizar o justificar una acción militar los
invitamos a investigar sobre la Operación Nortwood o sobre las armas de
destrucción masiva de Iraq.

La oligarquía venezolana y sus amos del norte no han podido derrotar en
ningún terreno a la Revolución Bolivariana y cada vez les resulta más
difícil detener su influencia en Latinoamérica. Necesitan destruirla y las
nuevas elecciones, obligadas por la desaparición física del Comandante
Chávez, les abren una oportunidad que no piensan desaprovechar.
Es evidente que están preparando el terreno. Por ello, aquel Capriles que
pretendió mostrarse conciliador y que afirmó que no atacaría a nadie
durante su campaña porque quería una patria donde cupiéramos todos; se ha
transformado en un Capriles agresivo, insultante y provocador.

Él no tiene cerebro para entender por qué le ordenaron ese cambio en la
forma de actuar, pero resulta mucho más que obvio que la idea es generar un
clima de confrontación que justifique un atentado contra su vida y por
supuesto un caos.

No les extrañe que pronto le ordenen que diga que teme por su vida y que
tiene información sobre un posible atentado que estaría preparando el
gobierno.

Es, entonces, tarea ahora del gobierno revolucionario preservar la vida
del majunche, pues es a quien menos le conviene su asesinato. No le
conviene porque con su derrota va derecho al basurero político y porque el
que está ganado no patea la mesa.

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