Ingenua Cacerola = Segura Desestabilización

Según el diccionario de la Real Academia Española, cacerola significa “Vasija de metal, de forma cilíndrica, con asas o mango, que sirve para cocer y guisar en ella”. En el quehacer político la cacerola ha sido protagonista de expresiones masivas que han sido parte de un método de protesta, cuyos fines van más allá del descontento de la población. Muy particularmente pienso que su metodología opera para generar meramente la desestabilización. Por lo general las convocatorias al “cacerolazo” o a “cacerolear” son numerosas, se realizan a la misma hora con el objetivo de crear al unísono un estruendo que es emitido desde las ventanas, balcones y patios de las viviendas de los convocados y pocas veces se ejecutan en espacios abiertos a modo de concentración.

La historia necesariamente nos remite a Chile de la década de los 70 en el gobierno de Salvador Allende, cuando la oligarquía chilena ejecutó su plan de desestabilización absoluta para derrocarlo. De allí que ese fenómeno conocido como “cacerolazo” o “cacerolada” haya constituido uno de los principales instrumentos de la derecha en Chile para manifestar el “descontento” ante el Presidente constitucional de su país. Dicho fenómeno se expandió luego por otros países latinoamericanos y europeos.

Queda claro que este utensilio de la cocina criolla y del mundo, ha sido utilizado históricamente para manifestar actitudes subversivas para derrocar Gobiernos, en el caso venezolano el Gobierno Revolucionario.

Las pruebas están sobre el tapete, de allí el llamado realizado este lunes 15 de abril de 2013 a las 4:24 p.m. por el candidato de la derecha Henrique Capriles Radonski en la red social twitter “Hoy a las 8 hagamos sonar las ollas, cacerolas, que retumbe en el país y el mundo”. Deja en evidencia su plan para desestabilizar esta Revolución pacífica reconocida internacionalmente, luego de una fuerte contienda electoral como la sucedida el 14 de abril, donde la voluntad popular ejerció su derecho y ganó. Las piezas de su rompecabezas calzan perfectamente, y es allí donde la cacerola entra en su juego para desconocer un gobierno electo democráticamente y reconocido como legítimo por la comunidad internacional.

A mi modo de ver la cacerola en este momento es la herramienta más ingenua que nos muestra la derecha, sin embargo, no debemos subestimarla, porque es parte de un camino turbio y claramente fascista. Como pueblo debemos ser capaces de desconocer las acciones contrarrevolucionarias emprendidas por el candidato Capriles Radonski y entender que a punta de cacerolas no se construye Patria, y mucho menos esta Patria Grande que heredamos de nuestros Libertadores Supremos Simón Bolívar y Hugo Chávez.

A manera de reflexión queda preguntarse sobre el contenido del guiso que Capriles está cocinando en su majuncherola. ¿Será que los ingredientes de su receta con olor a golpe disfrazada con título de “PAZ”, pasa desapercibida a los ojos del pueblo revolucionario?

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