No voté por Maduro

Pasado el 14-A, y vistos los resultados de las elecciones, el compatriota Diosdado Cabello, vía Tuiter, nos convocó a la autocrítica y mediante ésta, tratar de encontrar las fallas que incidieron en los mismos.

Digo: Bienvenida la autocrítica, en cualquier proceso revolucionario es vital, es como la tierra, el aire y el sol para los seres vivo: Dialéctica materialista.

El compatriota Cabello es el Vicepresidente del partido columna vertebral política y electoral del país y por eso considero, que pasada esta coyuntura, el llamado nos obliga a todos los patriotas y a quienes queremos mantener vivo el legado del Comandante Chávez, a recoger su propuesta y, por cualquier vía, inmiscuirnos en un debate autocrítico, pero por encima de todo a uno crítico-fructífero, el cual en este proceso siempre ha estado relegado por los avatares de un “parto” revolucionario sin igual.

Indudablemente que hay que ir al debate autocrítico y revisar las fallas, pero recordemos los consejos de Eterno Comandante: "El enemigo no es fácil, tiene recursos inconmensurables. No son sólo los lacayos nacionales. Es todo un Imperio que no perdona que Venezuela haya recuperado su independencia y dignidad y camine con la frente en alto por cualquier rincón del mundo".

Y en esta campaña el Imperio utilizó todos esos recursos, sobre todo los mediáticos

- anteriormente lo había hecho pero ahora con mejor estudio del escenario y pisando fuerte contra una contrincante debilitado por la falta del líder -. Sus laboratorios de guerra sicológica se emplearon a fondo para atacar y remover los temores de nuestra población, para inyectar zozobra y angustia; por ejemplo, manipuladas matrices de opinión generaron falsos ambientes de desabastecimiento de los artículos de primera necesidad y el pueblo, sobre todo la clase media, salió desesperado a la calle a "saquear" los anaqueles de todo aquel espacio donde se expedían dichos productos. Cuando antes compraba 1, 2 o 3 piezas, ahora se llevaba 4, 5 o 6… y si podía, regresaba por más. El enemigo mediático, con la ayuda del acaparador-especulador, nos convirtió en acaparadores "hogareños" y todo este problema se le achacó al gobierno.

Nos quedamos a la defensiva y eso en política es fatal. Mediáticamente nos avasallaron… y dicha campaña la iniciaron mucho antes del fallecimiento del Comandante Chávez. Como buenos “adivinos”, desde el pasado noviembre, articularon una campaña para acusar al gobierno de ineficiente. Aprovecharon la ausencia física del Comandante para subrepticiamente despertar en el cuerpo social temores ocultos e inocular veneno: El colonizado aplaude y prefiere a su explotador.

Fue, y sigue, una campaña perversa. Planificada y puesta en escena con el apoyo científico y tecnológico de la mayor potencia imperial que jamás haya existido en nuestro planeta… No es poca cosa.

Es público y notorio que Venezuela tiene el mayor reservorio de hidrocarburo del mundo y el Imperio, magno expoliador de materias primas, nunca, leamos: Nunca va a permitir que se le escape de sus fauces una energía barata que le garantizará, hasta que ésta se agote, el sustento de su gran poder: Darle vida a su estructura industrial-militar. Y esto a veces lo banalizamos…

El Comandante nunca se arrodilló y enfrentó hasta su muerte ese poderío… Nos despertó… Nos puso ojo `e garza, como buen llanero cuando olisquea la brisa tempestuosa que se arrima a sus querencias.

Y el Imperio sabiendo esto no se cayó a “coba”. Con desparpajo y por la calle del medio aplicó en Venezuela su sapiencia en materia de guerra sicológica; y quienes estuvieron contrarrestándola muchas veces la reforzaron. Nos colocaron una “concha de cambur” y la pisamos.

Es fácil decirlo ahora, pero considero que fue un error poner sobre el tapete, y dale que dale, las distintas amenazas opositoras de generar violencia o los planes desestabilizadores. O los claros indicios de que la oposición iba a desconocer los resultados. Sólo había que denunciarlos públicamente de manera contundente, una o dos veces, y dejar que nuestros cuerpos de inteligencia y contrainteligencia hicieran su trabajo. O actuar, como se hace hoy, para responderle a ese desconocimiento anticonstitucional de los resultados.

Morder el “peine” los ayudó a exacerbar los temores y las angustias y aquí recuerdo al profesor Vicente Romano: “La manera más efectiva para ocultar los actos de violencia sicológica y física de un sistema social que genera angustias, incertidumbre por el futuro, precariedad en el empleo, discriminación de todo tipo, etc., es crear un discurso que mantenga el miedo y hacer creer a la población que no hay otra alternativa que la resignación”. 1

Apegándose al “librito”, como se dice en el beisbol, la oposición penetró y logró sacar cuantiosa tajada en un sector que se había autoexcluido de los procesos electorales del país: Los nombrados ni-ni.

Me explico… El Presidente Nicolás Maduro fue electo con más de 7 millones y medios de votos. Na`guará… Se escribe rápido… Más del 50% de los emitidos; y eso, batallando contra la campaña mediática más inteligente aplicada por un Imperio, en toda la historia de la humanidad, para doblegar a un pueblo. Pura guerra de 4ta. Generación pues, y a pesar de eso “la chusma”, “ignorantes” y “enchufaos” los derrotó con cerca de 300 mil votos de diferencia…

-¡Toma tu tomate, mal pario…!- escuché gritar, eufórico, a alguien, pueblo puro, “pata en el suelo”, quien me comentó momentos después de los resultados, palabras más, palabras menos, que él no veía diferencias matemáticas o hacía análisis postelectoral… Sólo sabía que Chávez había ganado nuevamente y eso había que respetarlo porque lo dijo el CNE… Y así me lo repitió, apretando sus dientes marcados por el “chimó”: ¡Ce…ene…e!

-¡Peeerro…! –mascullé, intentando respetar su emoción.

Ellos crecieron electoralmente pero no porque convencieron al pueblo del Comandante Eterno. Creo no equivocarme en este punto…Si fallamos fue por casos de triunfalismo o desviaciones burocráticas… El pueblo de Chávez sigue intacto. Vivito y coleando. Ese poder popular que él visibilizó y auspició es un “tolete” compacto, valga el oxímoron. Y no peco de optimista, muchas pruebas me obligan a respetar el poder popular “desorganizado”,

No nos menospreciemos, eso es a lo que aspira el Imperio…Reconozcamos nuestra diversidad: “Desdentados”, “Mico-mandante”, “Pata en el suelo”, “Mal pario” y pare de contar, ah, y ahora “enchufao”: Apropiémonos de esos remoquetes con que la élite dominante durante más de 500 años nos ha mentado. No nos de pena. Tenemos que asumirlos con la dignidad y humildad que nos legó el Comandante Eterno: El Veguero, el Arañero de Sabaneta… Allá ellos, la élite burguesa, que no se reconocen ni en su sombra, menos frente a una superficie pulida.

En los ni-ni fue donde mordió la oposición, una minoría decisoria e importante conformada mayoritariamente por sectores clase media. Su campaña logró penetrar en ese mundo difuminado, en gran parte, en su día a día “antiparabólico”. Y sin ánimos de ofensa o menosprecio, el mensaje opositor explotó allí, cual bomba sólo matabobos, y desarticuló prioridades disociadas, acomodaticias y egoístas lo cual obligó a tomar partido. Y la preferencia fue por el colonizador.

“¡Me removieron mis ancestros…”, escuché hoy como respuesta a un “amigo” cuando solicité sus argumentos por haber votado en contra de la revolución si nunca había sufragado. Y que conste que para este análisis no tomo esta muestra como definitoria.

Es muy pesado el fardo para dejárselo cargar a pocos… No es fácil montarnos en el hombro el legado del Comandante pero su sueño: el Socialismo del Siglo XXI, nos obliga a poner rodilla en tierra e izarnos para tomar el consejo del compatriota Diosdado y debatir autocríticamente.

Hoy escribí del “desabastecimiento” alimenticio y de planes desestabilizadores… Otro día, para la autocrítica y con la venia de Aporrea, me comprometo a garrapatear temas, entre otros: ¿Y porqué Nicolás Maduro?, Corpoelec y su sabotaje interno, la inseguridad ciudadana como tema desestabilizador, la “compra” de Globovisión, los Eufemismos para aceptar la violencia mediática y los caminos del contrabando de combustible y alimentos hacia Colombia auspiciado y protegido por el paramilitarismo. Recuerden, ayer se perdió, y feo, en Táchira y Zulia, después que se habían reconquistado ambas gobernaciones. Sin paranoia, recuerden los Balcanes, Libia…Desmembrar o la constitución de un gobierno paralelo forman parte de los ítems para asegurar la hegemonía…

Somos los mismos pueblos. Las ocurrencias históricas no son predeterminadas. Las influencias del Imperio, en gran parte, aspiran a ser determinantes pero siempre tendrán en contraposición, en la lucha por un mundo multipolar, a todos los pueblos que se aprendan el “Teorema” del Comandante Chávez, es facilito: Pueblo alfabetizado+salud-hambre+vivienda+empleo es igual a inclusión y si lo multiplicas x unidad y organización popular el resultado es: Socialismo del Siglo XXI.

Y existe una sabia conseja popular, juiciosa como todas ellas: Deja tranquilo al que está tranquilo…Sé que no vamos a caer en provocaciones pero todo nos indica que el 13 de abril de hace once años se quedaría chiquito si la oligarquía aspira a enfrentar pueblo contra pueblo.

-Respeta para que te respeten, chamo… Sentenciaban así viejos compañeros, a quienes hoy, con mucho cariño, recordamos como “malandros viejos”.

Alertamos: Si no tienen Patria nosotros Sí: “¡…Patria, Patria tuya es mi vida, tuya es mi alma, tuya es mi amor…!

P.D. El título fue un anzuelo-ocurrencia para encabezar este artículo, mis excusas, pero en verdad no voté. Por muchas dificultades no pude viajar desde San Juan de Colón, Táchira, a Caracas, específicamente a La Pastora, a mi centro de votación en la Escuela 5 de Julio, cito entre Amadores a Urapal… Aspiro a que el camarada Nicolás y el Poder Popular me liberen de este “pecado” electoral y muchas gracias a quienes desde el Comando Central de Campaña Hugo Chávez se comunicaron (no sé cómo se enteraron ¿Sería vía satélite Miranda?) para buscar el camino más expedito para no fallarle al Comandante. Su enlace fue una verdadera prueba de organización, pero falté… Una espina que puyará por siempre…Pero el ser consecuente con un legado la hará soportable… Hasta la próxima… Patria Socialista o muerte…

1-Cf. Romano Vicente, La Violencia mediática, Caracas, 2012, p.55

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