Tengo derecho a disentir

Comentarios post-electorales

Era, como lo dije en una oportunidad, matemáticamente era imposible que Capriles ganara; revertir un hecho pasado es, hasta ahora, improbable. El proyecto de país, como lo anunciaba el Sr. Capriles en sus discursos que, por cierto, difería del escrito presentado ante el CNE, ya había sido reprobado por el Pueblo el 07 de Octubre próximo pasado cuando le dijo sí al proyecto socialista del finado Presidente Chávez; de manera que los resultados solo pueden impresionar a los seguidores de la trasnochada oposición venezolana a quienes el candidato les metió en la cabeza que ahora si eran mayoría y se volvieron a ilusionar con las majaderías y los discursos demagógicos e hipócritas de Henrique Capriles. El que tiene cuatro dedos de frente tenía que pensar, no solo obtener la cifra de electores de las pasadas elecciones, sino quitarle 1.8 millones de votos a los chavistas y, aunque muchos chavistas le fallaron a Maduro, era predecible la victoria del chavismo. Ponerse con esa comiquita rayada de que hubo fraude es una mala costumbre de la oposición porque nunca han creído en el CNE. Vamos a ver cuántas veces se atreverá Capriles a intentarlo de nuevo y cuántas veces le darán el mismo puntapié. En adelante será muy difícil que la oposición venezolana pueda ser una opción de gobierno, aunque ciertamente depende de la necesaria eficiencia del trabajo que realice Nicolás Maduro. Si éste no depura su gabinete de aquellos que solo han demostrado incapacidad gerencial, le será espinoso el camino y el objetivo de preservar la revolución para cumplir la meta socialista. Tiene que intentar un entendimiento con el sector empresarial y comercial para combatir la usura y la especulación para intentar controlar el proceso inflacionario. El Ministerio de Agricultura y Tierras tiene que ser más eficiente y empezar a producir y no a importar alimentos; que justifique la multimillonaria inversión autorizada por el Presidente Chávez en su momento. Esta vez no hay excusa que valga. Si Maduro no logra aglutinar elementos en su entorno que, como decía Bolívar, cumplan con las tres virtudes necesarias, es decir, revolucionarios con capacidad y lealtad, puede ser el inicio del desmoronamiento de un proceso que lucía hermoso pero que se fue desvirtuando por la deshonestidad y la corrupción o por la incapacidad de "los leales" al gobierno. Los empleados públicos de cualquier nivel tienen que ser revolucionarios, capaces y leales al proceso, siendo la capacidad, quizás, de las tres mencionadas, la virtud más importante, porque uno no es lo que quiere sino lo que puede ser. De nada sirve tener en el equipo a un leal incapaz. La Misión Eficiencia o Nada que anunció el Presidente Maduro no puede quedarse en retórica y, aunque suene fascista, tiene que perseguir implacablemente a los corruptos máxime cuando sean del propio gobierno ; vigilarse de cerca los recursos y las obras que se ejecutan y quien las realiza para garantizar que la corrupción no acabe con esos proyectos como ha venido sucediendo a lo largo de estos últimos años. Cuántas obras o proyectos ordenó Chávez con aprobación en público de los recursos y nunca se materializaron o se crearon parapetos y mamarrachos de industrias que pudieron ser modelos? Maduro no puede darse ese lujo. Lo dije, en muchas oportunidades, Chávez fue el Presidente más engañado del mundo. Sus Ministros afirmaban en cámara de Tv cosas totalmente contrarias y lo convencían, por la confianza que en ellos tenía, que lo dicho era la verdad. Maduro tuvo que haber pescado algunas de esas situaciones y no puede seguir permitiéndolo, por eso debe renovar muchos de sus Ministerios y ojalá, por el bien de todos, las cosas funcionen.

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