Un meteorito gigante cruzó el cielo venezolano

Tres epifanías

El sentido de lo absurdo nace en un ser humano

cuando él ya no acepta

su habitual, mecánica, rutinaria vida (o muerte-en-vida)

como un

hecho consumado, y cuando empieza a

preguntar "¿por qué?". El absurdo

 es, ese divorcio entre la mente que desea y el mundo

 que decepciona.

Albert Camus “El Mito de Sísifo”

 

El pasado 1 de Marzo, en una reunión de trabajo, una compañera habló de epifanía. Hacía mucho que no escuchaba el término. Es de ese tipo de palabras que nos deja un sabor agradable cuando las decimos y una musicalidad balanceada (inclusive en Inglés) cuando la escuchamos. Pocos días después, como a eso de las 6 de la tarde, también en la oficina donde trabajo –a 4 mil kilómetros al norte de Caracas-, otra compañera me mostró la pantalla de la computadora donde aparecía la página de la BBC que me golpeó con la desgraciada noticia. Fue el 4 de Marzo que el Ministro del P.P. para la Comunicación e Información, Ernesto Villegas, informaba del recrudecimiento de la infección respiratoria del Comandante. La suerte estaba echada, nos decía la lógica, pero los deseos de ver a Chávez nuevamente en campaña, superaba cualquier concatenación de hechos desafortunados sobre su salud.

El 5 de Marzo, luego de enterarme de la desaparición física de Chávez, se me apareció nuevamente la palabra epifanía, vino sencillamente así, con toda su carga etimológica. Pensé escribir un artículo que relacionara ese término y el fugaz tránsito mortal (en términos históricos) de Chávez por Venezuela. Días después descubrí, que me habían “robado” la idea, por suerte fue Ignacio Ramonet, quien publicó un artículo titulado “Chávez, la epifanía” en Le Monde diplomatique.  

El término, de origen griego, tiene el significado de aparición o manifestación, algo que estaba escondido, oculto y de repente se nos hace visible, conocido. Etimológicamente viene de la palabra griega Επιφάνεια que significa en el mundo seglar “sobre la superficie” o algo que se hace manifiesto; el término tiene su sinónimo religioso, Θεοφάνεια, etimológicamente “Dios sobre la superficie”, o Dios que se manifiesta.

Creo que hay tres grandes epifanías en estas escasas 4 ύltimas décadas de la vida venezolana.

La primera se produjo a comienzos de la década del 70, cuando Venezuela vivía en plena Repύblica neo-colonizada, lo que conocemos como Cuarta Repύblica, o las 4 décadas del Pacto de Punto Fijo. Chávez ingresa al Colegio Militar con el propósito de fortalecer técnicamente su pasión, el béisbol, pero al poco tiempo otra pasión desplazaría su intención de seguir los pasos de su alter ego, el legendario Néstor Isaías “Látigo” Chávez.

Su hábito de lectura compulsiva lo lleva a devorar el pensamiento de Francisco de Miranda, el precursor de Libertadores, a través de sus “Escritos” y “América espera”, seguirán Bolivar, Simón Rodréguez, el legado político e ideológico de Ezequiel Zamora, Plejánov, el Che y muchos más. Es ahí, en ese tiempo y en ese lugar que Hugo Chávez se descubre a sí mismo, algo aparece que estaba escondido, él mismo se reconoce sobre la superficie de su misma conciencia de soldado, de patriota y de bolivariano.

Corrían los años finales de la década del 60 y el gobierno de Raύl Leoni arreciaba la represión contra los sectores más esclarecidos del pueblo venezolano, durante su gobierno llegaría al país Luis Posada Carriles, torturador y asesino entrenado y agente incondicional de la CIA, para ocupar un puesto de dirección en las tristemente conocidas Digipol y Disip. Pocos años antes, durante ese mismo gobierno de Acción Democrática fue detenido-desaparecido, torturado y asesinado el dirigente comunista Alberto Lovera, inaugurándose esa figura política que se haría masiva en el Cono Sur durante la Operación Cóndor y en Centro América durante la arremetida intervencionista gringa contra los procesos populares de El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Honduras. Leoni proclamaba a su gobierno como de “Amplia base” por incorporar a políticos de otros partidos, como URD (Unión Republicana Democrática), Copei (Comité de Organización Política Electoral Independiente) Social cristiano, y el FND (Frente Nacional Democrático); pero la realidad era que más que de “amplia base” su gobierno fue el del amplio cogollo de la partidocracia, todos representantes de los grandes propietarios nacionales y de las transnacionales gringas, mientras que el pueblo era el invitado de piedra en el gran festín de la democracia liberal. Leoni estructuró el “desarrollo” de Venezuela, no para llevar adelante un programático esfuerzo pύblico en beneficio de las mayorías, sino para beneficiar y cumplir mediante megaproyectos, con la demanda de insumos energéticos y viales requeridos por las empresas gringas.

A Leoni lo sucedería Rafael Caldera (Copei), que supo tomar la posta de su antecesor y continuar con la represión y las masacres contra el pueblo venezolano: Barrio el Nazareno de Petare, la avenida Páez de El Paraíso y La Victoria de Aragua, son algunas de las masacres en las que participo Luis Posada Carriles como integrante de la Disip. Hay un trabajo del profesor José Sant Roz en la página de Aporrea.org del 19 de Abril del 2007: “La verdadera historia de Rafael Caldera: un hombre muy triste y falso” , que desde los psico-antropológico describe en profundidad la personalidad de politiquero corrupto y venal de Rafael Caldera.

Mientras tanto Hugo Chávez seguía formándose en el arte militar y en la conciencia patriótica. Faltarían algunos meses más para recibir su primer escalafón de Sub-teniente, pero la primera epifanía ya se había producido.

Pasarían 17 años para que llegara la segunda. Venezuela rompería aguas antes de tiempo y alumbraría el Siglo 21 adelantándose al calendario, como el mismo Chávez lo comentara varias veces. Los Programas de Ajuste Estructural del FMI y del Banco Mundial fueron una brutal vuelta de tuerca, en la reorientación de la renta nacional desde los sectores del trabajo hacia los sectores del capital, lo que hizo insostenible el control social. Millones de personas salieron a la calle. Se asomó el Siglo 21 y era el 27 de Febrero de 1989.

Carlos Andrés Pérez (AD), asume su segundo mandato el 2 de Febrero de 1989. Representante del capital internacional y de los grandes propietarios vernáculos, era en esa oportunidad el ejecutor de las medidas tomadas desde el exterior, como así también de las medidas de represión interna que se llevaron a cabo.

Hasta el día de hoy se desconoce el nύmero preciso de víctimas fatales del 27 de Febrero de 1989 y días subsiguientes, el cual para algunos organismos de DDHH podría llegar a 3 mil.

Con sólo 28 años de edad y el grado de Capitán, Hugo Chávez, fue cofundador del MBR 200 (Movimiento Bolivariano Revolucionario) de profunda ideología bolivariana, dentro de las filas del Ejército y con contactos y colaboradores en el mundo civil.

Corría el año 1982, gobierno de Luis Herrera Campins (Copei), y una nueva masacre sacudia Venezuela, el brazo ejecutor, un sicario, alumno nada menos que de Luis Posada Carriles, Henry López Sisco. Los autores intelectuales, el Presidente Herrera Campins y su Ministro del Interior Luciano Valero. Mientras tanto el pueblo pobre seguía sumido en el más profundo estado de olvido y desinterés por parte del Estado.

Los hechos del 27 de Febrero de 1989, conocidos como “el Caracazo”, golpearon fuertemente, tanto emocional como ideológicamente hablando, a un amplio sector del componente militar, pero sobremanera al MBR 200, liderado ya por el Teniente Coronel Hugo Chávez.

La insurrección cívico-militar, patriótica y revolucionaria, comenzó en las ύltimas horas del 3 y primeras del 4 de Febrero de 1992. Otro Cuartel Moncada, el Cuartel de la Montaña, y otro “Condenadme, no importa, la Historia me absolverá”, el “por ahora” y “el país tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino méjor” se estaban produciendo en Caracas. En el mediodía del 4 de Febrero, todo el pueblo venezolano estaba viendo a Chávez asumir su responsabilidad como Comandante del levantamiento bolivariano. Algo nuevo hacía su aparición, se manifestaba ante millones de seres humanos, pero sólo el Pueblo interpretó el mensaje, sólo para él apareció sobre la superficie de la Venezuela injusta un hálito de esperanza. Habían transcurrido 17 años desde la primera epifanía. En ésta segunda, el Pueblo descubría a Chávez.

Para la llegada de la tercera epifanía, sólo pasarían algo más de 10 años.  

Podríamos decir que el detonante fueron las 49 Leyes promulgadas por el Presidente Chávez, bajo el amparo de la Ley Habilitante otorgada por la Asamblea Nacional, del año 2001. Ahí estuvo la génesis del por qué de la tercera epifanía. Fue en definitiva (y lo sigue siendo hoy) el centro medular de la correlación de fuerzas por el poder: la renta nacional y sus políticas distributivas.

En ese año 2001 Chávez ejerció una herramienta constitucional, la Ley Habilitante, la que le confirió el poder de legislar, por un tiempo definido.

Entre las leyes promulgadas por Chávez estuvo la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, la Ley Orgánica de Hidrocarburos, la de Pesca, la Especial de Asociaciones Cooperativas, la General de Puertos, la de Promoción y Desarrollo de la Pequeña y Mediana Industria y Unidades de Propiedad Social, la de Reforma Parcial a la Ley del Impuesto a la Renta, la de Crédito para el Sector Agrícola, la del Banco de Desarrollo Económico y Social, la del Fondo de Inversiones Macroeconómicas, la del Banco de Comercio Exterior, la del Comercio Marítimo, la Ley Orgánica de Turismo, etc.  

Como diría cualquier argentino, “Chávez le estaba mojando la oreja al poder”, Chávez estaba desafiando al monstruo de la injusticia, de la dependencia, del oprobio, de la traición a las mayorías. Estaba desafiando a los socios del Imperio y por lo tanto al mismo Imperio.

Aunque Fedecamaras, el nucleo concentrado, en federación, de los grandes propietarios de Venezuela, se distanció de Chávez casi desde el mismo día de su asunción y fundamentalmente luego de la Reforma Constitucional de 1999; las 49 leyes fueron el disparador para la declaración de guerra contra el enemigo “populista”, guerra de clase que los grandes propietarios venían ganando sistemáticamente desde hacía muchas décadas, por no exagerar y decir, desde siempre.

Fedecamaras y Fedenagas (los grandes propietarios agrícolas y ganaderos) intentaron “lobbyar” con Chávez y dejar, una vez más, al Pueblo como invitado de piedra. Pero el Pueblo tenía voz y voto con el mismísimo Chávez.

Para finales del 2001 Fedecamaras (presidida por Pedro Carmona Estanga) llamó a un paro patronal de 12 horas, al cual no adhiere Fedeindustrias (en un país paralizado en su desarrollo tecnológico por 40 años de gobiernos serviles al Imperio, es lógico que el sector industrial fuera débil). A Fedecamaras se le adhiere la CTV (Confederación de Trabajadores de Venezuela) de Carlos Ortega (traidor a su clase, delincuente y actualmente prófugo).

Ya entrado el 2002, Fedecamaras, la CTV y Luis Ugalde (Rector de la Universidad Católica Andrés Bello), un jesuita integrista y pre-conciliar, llaman a una huelga de 48 horas y casi inmediatamente a una de tiempo indefinido. Las cartas estaban echadas, se venía el golpe.

Los factores de poder y algunas de sus marionetas orgánicas, conjugaron toda su fuerza en el tercer día de huelga, con una marcha hacia el Palacio de Gobierno, el Palacio de Miraflores.

Fedecamaras, Fedenagas, la jerarquía de la Iglesia Católica, la CTV, los jerarcas de PDVSA, algunos moribundos y muy desprestigiados partidos políticos, los órganos corruptos y represores de la policía de algunos municipios de Caracas, algunos militares traidores con mando de tropa y fundamentalmente el centro neurálgico movilizador, los medios, principalmente la televisión corporativa y aliada incondicional al gran capital, se conjugaron en la aventura.  

Estos medios desde la asunción de Chávez hasta el día del golpe, estupidizaron aύn más a un amplio espectro de la clase media, ya de por sí estupidizada por décadas bajo la férula de un mensaje que le hicieron creer como baluarte de sus propios intereses y beneficios ( y ojo, lo siguen haciendo). Una clase media a la que le hicieron creer que no era ni tan negra ni tan india, ni tan pobre y que su aliado natural eran las familias del Country Club (y que se pronuncia “cantrui clab”). Esa clase media que se ufana, glorifica y está orgullosa de su ignorancia supina, la que está convencida que la democracia nació en la Filadelfia de 1776, la que tiene como paradigma de vida, la que se vive en Miami, la que está esperando que la Casa Blanca le diga dónde están las armas de destrucción masiva de Saddam, para poder dormir tranquila, la que no tiene ni idea de la geografía de su municipio, pero se conoce con los ojos cerrados el mapa de Manhattan por que eso es muy “chic” o muy “cool”, la que cree que la DEA es la muralla contra el narcotráfico, la que está convencida que se viene el comunismo y cuando ven (de pasada en la vitrina de una librería) una foto de Karl Marx creen que fue un viejito hippie del festival de Woodstock, la que confunde categorías político-sociales tan disímiles como Pueblo y masa y las usa a discreción y al voleo, la que cree que la Cuba libre era la de antes de 1959 por que lo decía Celia Cruz… “y si lo decía Celia Cruz, no le vamos a creer a esos negros comunistas de Harry Belafonte y Rex Nettleford, que seguro están pagados por la Dictadura castrista”.  

Trabajo de colonización cultural, moral y ética, si los hay.

El 11 de Abril sucedió la massacre de Puente Llaguno, 19 venezolanos fueron asesinados por franco-tiradores, un sello distintivo que apunta a la Estación CIA de la Embajada de Estados Unidos en Caracas, como autor intellectual. El 12 de Abril es detenido el Presidente Chávez y enviado con fuerte custodia a Fuerte Tiuna, pocas horas después será trasladado a la Isla La Orchila. Ese mismo día se autojuramenta Pedro Carmona Estanga, disuelve de un plumazo la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Nacional Electoral, destituye a todos los Gobernadores, Alcaldes, Consejales, al Fiscal General, al Contralor, al Defensor del Pueblo, deroga las 49 leyes habilitantes, la Constitución de 1999, y anula el término Bolivariana al nombre de la Repύblica. 

Se desatan los demonios del fascismo, comienza la cacería de los chavistas. Los auto-proclamados demócratas liberales, social-demócratas, social-cristianos muestran su verdadero rostro al salir con sus hordas a destruir y matar.

El odio de clase y el odio ideológico se concentra en la Embajada de la Repύblica de Cuba, destruyen vehículos propiedad de la misma, intentan incendiarla, cortan el suministro de agua y energía eléctrica sabiendo de la existencia dentro del edificio de las familias de los representantes extranjeros, mujeres y niños. Turba de lύmpenes fascistas liderados por Leopoldo López, Alcalde de Chacao y líder de la secta integrista “Tradición, Familia y Propiedad”, terroristas anticubanos como Salvador Romaní, torturadores y asesinos como Henry López Sisco y el “hoy super-demócrata” Henrique Capriles Radonski mantienen asediada a la Embajada cubana por casi 5 días.

Sólo la forja de una verdadera revolución sobre las conciencias de los hombres y mujeres cubanos, hace que de simples representantes diplomáticos se hayan convertido en héroes, al defender sin claudicación suelo patrio.

El 13 de Abril el rugir del descontento popular comienza a llegar a Miraflores desde todos los rincones de Caracas; muchas de las “ratas” abandonan el barco ante la inminencia del fuego.

En la noche del 14 de Abril llega Chávez sano y salvo, un mar de Pueblo lo cobija, se produce la tercer epifanía, el Pueblo se descubre ante los ojos de Chávez. 

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