El Pueblo le dio a la Revolución una nueva oportunidad de corregir las desviaciones

Los resultados electorales del pasado 14A, absolutamente sorpresivos producto del seguimiento casi religioso de las encuestas nacionales, nos da a las fuerzas revolucionarias, una victoria débil sobre las fuerzas de la reacción y su propuesta. Y decimos que es débil porque el enemigo de clase ha crecido considerablemente en las masas mientras nosotros nos hemos debilitado. Prácticamente la mitad de la nación cree que la propuesta de País que presentó Henrique Capriles Radonski (HCR) es una mejor propuesta que la que desarrolla la revolución Bolivariana. Y en esta mitad incluimos a sectores populares, a capas medias en una amplia mayoría y, por supuesto, la alta burguesía.

Que la alta burguesía nos identifique como sus enemigos de clase es señal de que vamos por buen camino. Sin embargo, que las capas medias mayoritariamente se sientan amenazadas por la revolución, y ahora, una parte importante de los sectores populares, es motivo de alarma y conmoción en los cimientos civiles y militares de la Revolución.

Ya superado este nuevo ensayo golpista de los sectores que no reconocen la democracia, salvo cuando salen victoriosos, debemos adentrarnos a profundidad en las causas estructurales de la perdida casi mortal, de buena parte del electorado, y de la adherencia de estos al proyecto imperialista. Muchos son los factores pero trataremos de sintetizarlos en diez.


1. Ausencia del Presidente Chávez. Sin duda alguna, la ausencia del Presidente Chávez generó un gran impacto en los resultados electorales. Sería ingenuo pensar que el 100% de sus seguidores se trasladarían mecánicamente a la votación de Nicolás Maduro. No ocurrio porque existen desarrollos desiguales de la conciencia en el Pueblo. Esto nos hace pensar que pasamos el momento más difícil en el escenario electoral, el pase de manos del testigo del Presidente Chávez al nuevo Presidente Nicolás Maduro. Debemos continuar reponiéndonos de la perdida dolorosa del coloso Chávez.

2. Fortalecimiento del Mundo del capital. Si de algo debemos estar seguros es que los 7.575.506 votantes por la opción de la Revolución, entendieron que nos estábamos jugando la patria, más allá de las molestias justificadas que podríamos tener con alguna política, práctica, concepción o funcionario de la revolución. Igualmente, esos poco más de 600 mil votantes que reducimos del 7O al 14A son personas que no se detuvieron en todo el debate que por 14 años generó el Presidente Chávez en el país, sino que decidieron, en base a sus condiciones materiales inmediatas, optar por quienes pensaron le facilitaría su mejoría o simplemente no votar. Para ellos todo aquello del Proyecto histórico Bolivariano poco importó. Es decir, los sueños y avances en torno a la inclusión social, a la unidad latinoamericana, a la construcción de una sociedad justa e incluyente poco les importó. Votaron o se abstuvieron de hacerlo desde la individualidad y desde sus problemas concretos.

Cabría preguntarnos si este razonamiento individualista y ahistórico que hicieron estos compatriotas que votaron por HCR o se abstuvieron de votar han encontrado en la revolución espacios para el debate profundo acerca de la sociedad que deseamos y como construirla, o la revolución se ha limitado a tratar de satisfacer sus necesidades, algunas reales, otras creadas por el consumismo, desde la representatividad, reproduciendo así la lógica representativa consumista de la sociedad Capitalista. ¿Dónde estuvo el partido dando la batalla de las ideas y de la conciencia contra la cultura capitalista?

3. La expropiación de las decisiones fundamentales al Pueblo por parte de la burocracia de estado. La promesa más importante de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es la Democracia Participativa y Protagónica, como superación de la Democracia Representativa.

L. Vigotsky sostiene que la conciencia solo se forma en la resolución de problemas. Si aceptamos esta premisa como válida, podremos aceptar fácilmente que la participación del Pueblo en los asuntos del estado, en el Poder, desarrolla mucho más rápidamente la conciencia a que si este Pueblo no participa tomando las decisiones sino que se limitara a esperar que, por la vía de la representatividad, se le solucione sus problemas. Cabría preguntarnos ¿En qué parte del país, en que municipio, el presupuesto de la alcaldía lo decide el Pueblo en general?, indicador directo de quien está tomando las decisiones en la revolución, si los nuevos representantes del viejo estado o si el Pueblo organizado.

Luego ¿Qué efecto causa en los sectores más conscientes del Pueblo, que un alcalde, por ejemplo, sea quién decida, qué se hace, como se hace, con quién se hace y en qué tiempos se hace? Sin lugar a dudas contestamos: Rechazo, crítica, denuncia. Es, nuevamente, el partido quien debe abrir espacios para la canalización positiva del rechazo, la crítica y las denuncias del Pueblo y que estas, no solo sean escuchadas, sino asimiladas para la transformación de esa realidad. ¿Está el PSUV haciendo esto?, peor aún ¿Está el PSUV actual preparado para esto?

4. Ausencia de controles. La inexistencia del Partido de la revolución. En la transición Socialista, una de las tareas fundamentales es la superación del viejo estado capitalista y su sustitución por el estado comunal, medida que genera contradicciones antagónicas entre el poder constituido y el Poder Constituyente: mientras uno crece el otro decrece inevitablemente. Esta contradicción Estado – Poder Popular (o Estado Comunal) debe ser mediada, a favor del Poder Popular, por el Partido de la Revolución. Sin embargo, por la vía práctica, el viejo estado asumió la dirección del partido, en vez del Partido asumir la dirección del Estado y, obviamente, el partido perdió su autonomía revolucionaria frente al estado capitalista (que es antagónico a la revolución). La situación es mucho más crítica a escala Municipal, espacio más inmediato al Pueblo, donde se expresa con mayor fuerza la contradicción Poder Constituido – Poder en Constitución. En consecuencia, en vez de avanzar en la transferencia de competencias del viejo estado al Poder Popular, en muchos municipios (con contadas excepciones), el partido ha torpedeado al Poder Popular porque lo ve como una amenaza, y ha fortalecido a la burocracia municipal.

En Una revolución donde el partido (que es quien debe controlar el rumbo legítimo y revolucionario) está subordinado al Estado, es obvio que la misma carecerá de la Democracia necesaria que complementa el Centralismo. Hay Centralismo pero no hay Democracia sobre las decisiones de estado capitalista, todo esto, claro está, desde una perspectiva revolucionaria, de democracia popular. Nuevamente es el Partido quien está a la cola de los acontecimientos y ausente de esta lucha fundamental en el Socialismo.

5. Intolerancia a la crítica revolucionaria. Cada vez que alguien se levantaba en algún lugar público a hacer cuestionamientos sobre una gestión pública en particular, se le decía que esos no eran los espacios ni el momento para hacer críticas y si se insistía, se catalogaba de contrarrevolucionario. Pero el Partido, a su vez, no ha abierto espacios para qfluya esta autocritica interna. Con este argumento, la gran mayoría de los funcionarios se han escudado para evitar la crítica pública. Tan claro estaba el presidente en que la prescripción de la crítica como política de estado era sumamente dañina que en el discurso del Golpe de Timón llamó a hacer autocrítica Pública a todo el Gobierno. Aún esta solicitud del Presidente no se ha entendido en su justa dimensión.

Una revolución sin crítica profunda, propositiva y unitaria está condenada al fracaso pues irá perdiendo adeptos por el secuestro de las decisiones.

6. Improvisación, voluntarismo e ineficiencia. Aquel pensamiento de Simón Rodríguez “inventamos o erramos” se asumió como “improvisamos o erramos”. En casi todos los espacios de la administración pública, y peor en los niveles inferiores del estado, se le hace culto a la improvisación, al voluntarismo para hacer cualquier tarea, incluyendo tareas complejas como la construcción de una economía socialista. Sin duda alguna, la consecuencia inmediata de esta lógica procedimental es la ineficiencia campante en la gestión de estado.

7. Ausencia de Planificación sostenida, centralizada y democrática. Uno de los aspectos más importantes del Socialismo es la Planificación: Planificación del crecimiento de las ciudades y sus vías de comunicación y transporte, planificación del mantenimiento preventivo, predictivo y correctivo de los servicios públicos, planificación de la economía, planificación de la transformación cultural, etc. La Planificación es lo antagónico a la improvisación y al voluntarismo. Si en la revolución, especialmente en las alcaldías, se opta por el camino de la improvisación permanente, obviamente todo tenderá permanentemente al caos, se cumplirán muy poco de los objetivos y a un costo (humano, financiero, en tiempo, en calidad y político) muchísimo más elevado que el real.

8. Libertad absoluta de conspiración para los imperialistas. Durante estos últimos 150 años hemos entendido de las luchas del Pueblo Frances, Chileno, Nicaraguense y Venezolano, entre otros, que la falta de represión de la revolución a la burguesía conspiradora y transnacionalizada termina derrocando gobiernos revolucionarios. No es posible que un representante de la derecha más fascista y mentirosa como HCR, quien participó en un golpe de estado, allanó una embajada, detuvo ilegalmente a un ministro, fomentó el caos nacional, pueda lanzarse como presidente a la república y nos ponga en jaque por nuestros errores y por sus mentiras y manipulaciones mediáticas. Debemos superar la democracia burguesa representativa. Debemos suprimir la libertad de conspirar contra la patria de la burguesía nacional.

9. Escasez de alimentos. La escasez de productos básicos a que se enfrentan los sectores populares en los centros de distribución de alimentos del estado es significativo. Semanas antes de las elecciones, en los Mercales (Al menos de buena parte del estado Aragua) no se conseguía café, azúcar, pasta, aceite, margarina y en ocasiones sardina. Debemos recordar que Mercal nació con la intención fundamental de garantizar la distribución de alimentos en todos los rincones del país para evitar que la escases de alimento fuera usada como arma política de la reacción contra nuestro Pueblo y así llevarlo al desespero. Sin embargo, Esta red de alimentos pública ha venido deteriorando su servicio, especialmente en el interior del país.

10. Lo Económico. Tenemos una situación económica en el país complicada: la devaluación de la moneda, la escases de productos de diversas ramas, el encarecimiento de la vida, la especulación, entre otros, ha repercutido en la vida de los Venezolanos. A pesar de haber iniciado un sin número de experiencias económicas, a la mayoría no se le ve la concreción. Especialmente en el terreno agrícola, aun los problemas vinculados al riego, a las semillas, asistencia técnica pero muy especialmente, a la comercialización de los productos, causa estragos en el campesino. ¿Como se explica, por ejemplo, que un productor de Pimentón deba vender el kg en 10 Bs a un supermercado y este, sin ningún riesgo, lo venda en 30 Bs?. El campesino se ve forzado a aceptar cuanto le ofrezcan o corre el riesgo de perder el producto.

Por otro lado, en buena parte de las empresas del estado recién creadas, las esperas de aprobaciones y contra aprobaciones de la burocracia central capitalina, terminan afectando considerablemente la eficiencia y por tanto, los costos de producción. El retardo en Planes estratégicos para la nación como el llamado 200 Fabricas Socialistas aprobado por el Presidente Chávez desde marzo del 2008, evidencian que la burocracia estatal lleva ritmos muy diferentes a los requeridos por la revolución.

Recomendaciones:

1. Reorganizar democráticamente al PSUV y subordinarlo a los intereses más sustantivos de la revolución y del Pueblo, eliminando su subordinación al viejo estado y a su lógica capitalista, con énfasis en las estructuras municipales. Requerimos que el PSUV y sus aliados se organice municipalmente en dirección política colectiva y que esta asuma la producción socialista, la transformación del hábitat, la distribución de alimentos y la lucha contra la criminalidad, la corrupción y la ineficiencia. Sólo así lograremos que nuestro pueblo asuma la dirección del partido de manera unitaria y sin vacilaciones pues identificará en este sus intereses y no los de la burocracia estatal capitalista, antagónica al Gobierno Revolucionario y al Pueblo.

Así mismo es fundamental iniciar el proceso de construcción de direcciones colectivas en el Gobierno, en tránsito al estado comunal. Debemos revertir en breve tiempo, los desmanes causados por el burocratismo, la ineficiencia, la corrupción y el despotismo de los funcionarios del viejo estado.

Y Por último, el PSUV y los partidos aliados, deben iniciar procesos formativos a su militancia, prepararlos teórica y organizativamente para que estos se distribuyan en todo el Pueblo y confronten la cultura capitalista inoculada diariamente por los medios de comunicación y las universidades, así como para que fomenten un mayor nivel de organización, participación y entendimiento entre nuestro Pueblo.

2. En segundo lugar, debemos iniciar un proceso inevitable de definición del camino socialista correcto. Este proceso de debate interno sobre el socialismo debe organizarse y librarse en todos los rincones de este país y recogerse sus conclusiones, de la manera más democrática posible. El rumbo socialista debe ser el resultado del debate profundo de todo el Pueblo, enriquecido con la práctica concreta en la construcción cotidiana del socialismo. Para eso, las decisiones fundamentales del Estado, especialmente en esta etapa, aquellas de índole municipal, deben iniciar su traspaso a manos del Pueblo organizado. Nuevamente el PSUV debe jugar un papel clave de articulador democrático y organizador de estos debates, de balances de experiencias, de corrección de gestiones.


3. La comunicación del Gobierno con el Pueblo no puede seguir dependiendo sólo del Presidente de la República y de los medios del estado. Esta es unidireccional. Los vasos comunicantes de la gestión gubernamental con el Pueblo y viceversa deben estar estructurados en el partido, por lo que, nuevamente, se requiere un partido que sea capaz de comunicar en ambas direcciones y mantener la vinculación Gobierno - Pueblo. Este partido debe alertar sobre las desviaciones de la gestión que esté denunciando el Pueblo, informar y debatir las líneas políticas que emanen de las máximas instancias de dirección de la revolución y regresar la retroalimentación que el Pueblo le haga a las mismas.

4. Iniciar con planificación y eficiencia la construcción de la economía socialista como sistema de producción, distribución e intercambio alternativo al capitalista y con vocación hegemonizante en la sociedad venezolana. Este sistema no puede depender del estado capitalista pues lo subordinará a una burocracia rentista que no entiende ni entenderá la palabra eficiencia. Esta economía debe depender del nuevo estado Comunal, por lo cual debemos acelerar la construcción de las comunas y la mancomunidad de comunas y que estás asuman progresivamente las funciones del viejo estado legítimas en el socialismo.

5. Iniciar una feroz lucha contra la corrupción y la ineficiencia, estableciendo sanciones ejemplarizantes que generen hechos políticos de impacto y obliguen a toda la sociedad a debatir sobre estos y a construir una nueva cultura de la eficiencia, frente a la cultura petrolera del derroche y del saqueo. El Pueblo necesita corruptos presos para que no haya duda que somos capaces de corregirnos y retomar el rumbo inicial de la revolución. Debemos quitarle la bandera de la eficiencia y la honestidad a la oposición. Esa bandera debe ser nuestra pero para eso debemos ganárnosla sancionando a varios personajes indefendibles. Así a su vez golpeamos la impunidad que tanto daño nos ha hecho.

6. Debatir de verdad El Plan de la Patria y su materialización en los territorios, montando planes decenales, quinquenales, anuales de cada Consejo Comunal, Comuna, Municipio y Estado, de la manera más amplia y democrática posible. Hasta los opositores deben participar y conocer el Plan, se debe discutir en las escuelas, en las iglesias, revisar en las asambleas comunales, en las plazas y medios de comunicación, etc. Así, no importa quien sustituya a quien en un Consejo comunal, alcaldía o gobernación, todos estaremos amarrados a una guía que el Pueblo conoce porque construyo y por tanto puede controlar.

7. Iniciar un debate nacional que limite el derecho de los conspiradores a generarnos caos, a mentir y a optar al poder. Así como un asesino no puede optar a cargo de elección pública o dirigir un medio de comunicación, un traidor a la Patria tampoco puede hacerlo. Esto exige romper con la democracia burguesa e introducir elementos legales que impidan este liberalismo conspirativo. No puede haber medios de comunicación que desestabilicen con mentiras comprobadas (Como lo está haciendo el Diario Un Nuevo País en estos últimos días) y no se les suspendan los permisos para operar. Ellos, los conspiradores y desestabilizadores imperialistas deben asumir la consecuencia de sus actos.

Estas siete recomendaciones están atravesadas por una necesidad incuestionable y vital: La construcción de una dirección colectiva, centralizada, democrática y legítima de la revolución, como la medida más importante para mantener a las fuerzas revolucionarias unidas y movilizadas. Debemos entender que no fue el Socialismo el que fracasó, fracasó la pretensión de hacer la Revolución dejando al estado capitalista intacto.

Aun tenemos muchas fortalezas: Una Fuerza Armada, mayoritariamente patriótica, un gran partido, un Pueblo con importantes niveles de organización y conciencia, una Asamblea Nacional mayoritaria y un buen número de Gobernadores del PSUV. Estamos a tiempo de corregir las fallas antes de que esta corriente fascista, muy peligrosa por demás, crezca en nuestra sociedad e inocule masivamente el racismo, la intolerancia y la violencia.

Este es el reto de estos tiempos: Unidad, Dirección y Democracia Revolucionaria.

¡Ganó la Patria, A Profundizar la Revolución!

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@sergiopsuv

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Sergio Sánchez


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