Siete ejercicios necesarios de la Anti-guerra

1) Si usted ofendió a un vecino, vecina, hermano o hermana, a raíz de los resultados de las elecciones del 14-A o por algún otro motivo político partidista, acérquesele en estos días y discúlpese. Dígale que se salió de sus cabales y que eso no volverá a ocurrir ya que todos y todas sabemos que la violencia es el arma de quienes no tienen la razón y que pase lo que pase a fin de cuentas seguiremos siendo vecinos, vecinas, hermanos y hermanas.

2) Si fue usted el ofendido o la ofendida, propicie igualmente el encuentro para dialogar con quien le ofendió y hágale ver y sentir que no le guarda rencor y que desea limar asperezas y sumar esfuerzos pacíficos y solidarios entre todos y todas para resolver problemas del barrio, urbanización, caserío, cuadra, calle, vereda, edificio o bloque.

3) Pídale a los curas y los pastores de la zona donde usted vive que por favor no le hablen de política a sus fieles, creyentes y seguidores y que propicien la reflexión permanente sobre la necesidad de la paz, del amor a Jesucristo, del amor al prójimo y del perdón. Que nos ayuden en las reuniones para organizar reparación de la cancha, pintura de la iglesia, recreación sana de nuestros niños, niñas y adolescentes, activar el video cine para ver películas que nos hermanen o nos den luces para organizar la vida ecológica y bonita en comunidad.

4) No se haga eco de mensajes, correos electrónicos, pines o twitteres ofensivos hacia absolutamente ningún sector de la población. Pídale a quien se los envía que, por amor a Dios, no le envíe mensajes ni nada ofensivo hacia otro ser humano, independientemente que no piense o no vote como usted quisiera.

5) Evite exponerse mucho tiempo a la programación televisiva o radial con tinte político o con claras intenciones de manipularle la mente a la gente. Recuerde que los políticos profesionales, estén en el bando que estén, muchas veces (lamentablemente) utilizan a la población para sus fines particulares y que luego de lograr sus objetivos personales se olvidan de esa población que en ocasiones se fanatiza y pierde los estribos por causas de aquellos políticos de profesión.

6) Desarrolle una actitud positiva ante la vida y fortalezca su autoestima tomando usted el control de sus acciones y de sus propias decisiones, no permitiendo que lo externo condicione su bienestar emocional, espiritual y material.

7) Sea usted mismo o usted misma ejemplo de liderazgo sano, democrático, racional y justo, antes de criticar fallas en los estilos de liderazgo de los demás.

Urge la paz.


MILITANTE DE LA PAZ Y LA ALEGRÍA

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Rafael Rodríguez Vergara


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