Nolia, Tania y Vladimir

Hoy he visto el programa Dando y Dando con estos tres compatriotas y les juro que no se si alegrarme o entristecerme por sus análisis de la situación que hoy tenemos después de 14 años de gestión y de una dedicación nunca vista por ningún mandatario nacional, como lo fue la entrega del comandante supremo Hugo Chávez.

La pasión del comandante por resolver las carencias de los “condenados de la tierra” (Frank Fanon) fue desmedida, hasta entregar su vida, y ahora si estuviera entre nosotros, debería sentirse frustrado al oír el descarnado análisis de estos compatriotas, lo cual a mi juicio, muchos de los casos que comentan, deberían ser a estas alturas, agua pasada.

La primera cosa que tengo que comentar y coincidir con Vladimir, es la excesiva lenidad que raya en la impunidad, no sólo ocasionada por los factores desestabilizadores de la oposición, quienes desde la cobertura mediática, no escatiman un segundo para conspirar de maniera abierta y aviesa. Y de nuestra parte: comprensión, perdón, oídos sordos, ignorancia de hechos flagrantes de desestabilización, pero ni un ápice de sanción por parte de las autoridades competentes. Pero desde las filas de nuestro medio, la cosa no es diferente, pues cuando se trata de aplicar sanciones, estas normalmente tienen un fondo político, vale decir, un pase de factura y nada tienen que ver con el problema ético.

Todos sabemos que la milésima parte de expresiones que a diario profieren los representantes de la oposición, hubiera sido motivo suficiente de persecución, encarcelación, tortura y en muchos casos muerte o desaparición de quienes lo hubieran dicho o hecho durante los 40 años de la dictadura de AD-Copey, extensiva esta medida a familiares, amigos y personas de alguna manera vinculadas con estos. Aquí, se vilipendia, se hacen llamados a la rebelión, se conspira abiertamente y nada pasa.

Tal como dice Vladimir, con la gestión que ha hecho este gobierno durante escasos 14 años con el agravante de saboteo permanente, era para tener alrededor del 80% de aceptación, expresada esta en votos a lo hora de elegir.

Aunque buscamos siempre las razones de este y otros reveses en las debilidades tanto de nuestra gestión como de nuestro liderazgo, yo no lo comparto totalmente, pues durante los años que nos precedieron, la gestión no era modelo de eficiente puesto que nos dejaron un país en ruinas, por todos conocidos. No encuentro otra razón, en esta oportunidad, para la migración de los votos chavistas hacia la oposición sino en la eficiencia de la comunicación.

Es cierto que hay descontento, muchas veces señalado por mi persona mediante este medio o por otros, sobre la burocracia y corrupción galopante, donde no siempre están incursos los chavistas, pero si sus amigotes, pues sigo denunciando que el amiguismo está tan vivo que vale mas tener un amigo enchufado, que ser calificado y ejecutar una buena gestión. Pero en los gobiernos anteriores, era exactamente lo mismo.

El año 2002 fue una tremenda campanada para nuestra dirigencia, en cuanto a que vimos cómo se festejó en todos los ministerios y demás instituciones públicas o adscritas al orden público, el triunfo de Carmona, pero restituido el orden constitucional con el regreso del comandante, todo quedó igual y los que festejaron en grande, siguieron enchufados y por lo tanto saboteando abiertamente.

Lo he dicho millones de veces, nuestros diputados, ministros, gobernadores, alcaldes, y todos aquellos de elección popular, se desvinculan del pueblo cuando ya son electos, y sólo se les puede ver cuando andan en campaña para buscar votos y seguir repitiendo año tras año la misma conducta cuartorrepublicana. O tal vez, muchos de ellos son electos con nuestros votos, pero representan otros intereses.

Es muy común, oír en las dependencia oficiales, cuando se reclama un derecho que desde el portero hasta mas arriba, te dicen de manera displicente que te vayas a quejar donde Chávez. Eso a mi nadie me lo ha contado, yo lo he vivido en persona, y luego vengo a rumiar mi malestar, escribo un artículo por este medio y hasta ahora no he tenido ninguna explicación o respuesta a este señalamiento. Ahora me digo, si eso soy yo, que soy profesional, que se muy bien cuales son mis derechos y puedo expresarme, ¿cómo hace el inmenso pueblo que no dispone de este atenuante mío para poder llegar a hacer un planteamiento?

Las oficinas siguen llenas de colas, los funcionarios siguen llegando tarde y se retiran temprano. Yo he tenido que esperar para ser atendida en la Alcaldía de Caracas en horas laborables, y cola de gente esperando, mientras celebran un cumpleaños a todo dar a un funcionario(a).

En muchos despachos, hay ascensores que los trancan para incomodar a la gente y si tienes que llegar a pisos elevados, tienes que subir por la escalera, pero al llegar te dicen que te falta un papel, a todas luces insignificante, y debes volver a bajar y luego volver a subir, pero cuando estas abajo de nuevo ves como activan el ascensor para un amigote, o para un alto funcionario y el pueblo, sufriendo penurias ¿esto no es saboteo? Y les informo para quien le corresponda que eso me ha ocurrido tanto en la Fiscalía de la esquina de Ferrenquín, Alcaldía de Caracas en el edificio La Nacional, en los tribunales de la esquina de Cruz Verde, en las torres de El Silencio, entre otros.

La situación con los pensionados es de terror. Basta irse cualquier día a las oficinas de Parque Central para que vean como los trabajadores patean a las personas y las ruletean. Igual situación ocurre con los servicios dispensadores de salud. Estoy segura que los que están encargados de esos centros no son ni chavistas ni afectos a este proceso, por lo tanto hacen todo lo posible para que estos no funcionen y desvirtúen el sentido para los cuales fueron creados.

Sería bueno que la Ministra de Salud, hoy ratificada, llegara sin previo aviso al CDI de Chuao y a cualquiera de estos centros para que pueda constatar que la eficiencia inicial se perdió, la negligencia y el mal trato del personal hacia el paciente es tan igual o tal vez más despótica de la que siempre ha existido. Esta atención no se ve como un derecho sino una dádiva, una limosna.

El problema es que nosotros no podemos repetir esos esquemas. A la cuarta se le perdonaba porque esa era su esencia, pero repetir esos vicios, traen consecuencias demoledoras en la esperanza de quienes apostamos a la eficiencia y a un cambio.


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