Comenzamos mal

Camaradas, no es un cambio en los nombres de algunos ministros lo que necesitamos. Es un cambio profundo y efectivo en la manera de gobernar, que no es más que planificar, implementar políticas públicas, y hacerle el debido control de gestión, con la debida participación del pueblo organizado en poder popular.

La primera fase, Camaradas, es reducir la burocracia, y eso debe hacerse desde el más alto nivel. No podemos tomar decisiones ejecutivas eficientes y oportunas con un gabinete de 36 personas. No debe haber un ministerio para resolver cada problema que hay en el país. Hay que hacer que funcionen los viceministerios, que rindan cuentas sobre aéreas específicas. No debemos crear un ministerio, por ejemplo para el seguimiento de la gestión. Hay que hacer que el ministerio de Planificación funcione como debe ser, es decir, elaborando planes, vigilando sus ejecuciones y rindiendo cuentas sobre su seguimiento. Si mantenemos un ministerio que vigile la gestión, podemos encontrarnos con problemas serios de interpretación sobre el alcance de los planes, y por tanto de valoración de los esfuerzos que se hacen para alcanzar los objetivos planteados. Estoy seguro que la Ministra de control de Gestión, tiene una interpretación muy distinta de los objetivos históricos, que el Ministro Giordani, sencillamente porque la formación de este último es sustancialmente distinta a la de la ministra.

No debemos seguir doblegando esfuerzos y solapando instituciones con funciones y responsabilidades concurrentes. Hay de tomar decisiones serias y desafiantes en las instituciones que ya tenemos, o eliminarlas para crear otras. No debemos seguir generando duplicaciones que llevan automáticamente a la dispersión y a un control mucho más complicado. La responsabilidad del Desarrollo en Guayana, por ejemplo, es ya responsabilidad de la CVG. Hay que fortalecerla, reestructurarla, reenfocarla para que cumpla con los objetivos del Plan de la Patria. Si creamos una corporación en Amazonas, y una coordinación para el desarrollo en el sur, estamos dispersando los recursos, y estamos estrangulando poco a poco a CVG. Si la decisión es eliminarla, para crear otro ente de desarrollo hay que hacerlo con un plan que minimice los costos, que coloque en el horizonte una nueva realidad institucional, evitando la ambivalencia y la incertidumbre que generan las dualidades.

No es visitar los sitios uno por uno. Es revisar con agudo ojo crítico las aéreas críticas en las que el gobierno interviene para poner correctivos inmediatamente. Hay que dedicarle un día completo a la semana a la revisión y análisis crítico de toda la información crítica y sistematizada, clasificada y priorizada que se recibe del pueblo, de los movimientos sociales y de los aliados políticos para identificar cuellos de botella, desviaciones, burocratismo y otros vicios que todavía caracterizan a nuestra administración pública. Hay que saber, por ejemplo, donde se genera la escasez de cemento que afecta a la Misión Vivienda, si tenemos dos grandes cementeras nacionalizadas. Dónde se tranca la producción distribución de correas para las estructuras. Por qué las transferencias de recursos entre e intra instituciones se demoran tanto ya atrasan los pagos.

Necesariamente hay que hacer esfuerzos extraordinarios en unas once áreas que permitan cambiar para bien el impacto social que genera el gobierno con sus políticas, y especialmente las inscritas en el ámbito social y económico.

Las 11 áreas que propongo son:

Seguridad Personal

Vivienda

Salud

Finanzas y tasa de cambio

Comunicación e imagen

Trabajo y empleo

Misiones educativas (Robinson, Ribas y Sucre)

Electricidad y energía

Cárceles

Infraestructura vial, con énfasis en ferrocarriles

Producción y distribución de bienes de la canasta básica

Las visitas caso por caso, podría servir, por ejemplo, para que a cada hospital lo pongan pepito cuando va a ir el presidente, sin garantizar mecanismos y procedimientos que garanticen mantenimiento permanente y la dotación segura y supervisada. El presidente y su equipo debe localizar las fallas estructurales del sistema de salud y atacarlas con decisión y claridad metodológica. Si no va a seguir asistiendo a los centros y lugares en los que ya los ministros saben que irá, para hacer maquillajes y preparar la escena. Créanme que como Funcionario Público lo he visto Muchas veces. Parece que la prioridad de los ministros es mantenerse en los cargos sea como sea. Prefiero situaciones en las que claramente, pueblo empoderado y gobierno popular identifiquemos los espacios y las situaciones que entorpecen un servicio y atrasan una obra. Muchas veces las razones son más profundas, o van más allá de la responsabilidad individual, sin menospreciar el peso que esto pueda tener.

En fin, invitamos a reflexionar sobre la urgencia y profundidad de los cambios. Estoy seguro que Maduro es un hombre abierto a la crítica, como consecuente revolucionario que es, y propuestas y observaciones como esta serán leídas con atención y asumidas con humildad.

Saludos camaradas.

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