Los tabúes de la izquierda chachipiruli

El colapso político del PSOE está dando lugar a unas irrefrenables esperanzas de la izquierda ligth, que confía en devorar buena parte del pastel electoral socialdemócrata en futuras elecciones. Incapaces de entender que lo que se evapora es, precisamente, el papel histórico de la socialdemocracia, aspiran a llevarse un buen cacho de ese “espacio electoral”.



Pero para ubicarse adecuadamente en el espectro –nunca mejor dicho– y, al fin y a la postre, poder cogobernar con el PSOE en las distintas administraciones, nuestra gauche divine razona que hay temas que mejor no mencionarlos, no sea que vayan a dar una imagen demasiado radical que les perjudique en las urnas.



Como miran el mundo desde las encuestas y no desde el análisis, toda su preocupación es aparecer como alternativa “seria”, “responsable” y posibilista. Su “radicalidad” es naif y totalmente asumible por el sistema: cosas como hacer un amago de inicio de streep tease en el Congreso, mientras a la vez se alinean con las fuerzas represoras contra aquellos manifestantes que anuncian que no se van a dejar apalear.



No nos debe extrañar. Todo su planteamiento es esencialmente reaccionario: volver al pasado, a los “buenos viejos tiempos” del capitalismo amable, lo que llaman el “Estado del Bienestar” o “Estado democrático y social de derecho”. Son, ni más ni menos, que creyentes integristas de la “democracia” burguesa, con más fervor religioso que los propios burgueses.



Y para que todos sus planes electorales salgan bien, hay cosas que, como les digo, no se pueden mentar. Sólo como ejemplo, algunas de ellas:



1. Nacionalización de la banca. Prefieren hablar en abstracto de “una banca pública”, que resulta más tolerable para los poderes establecidos. Ya sabemos cómo funciona esto: la “labor social” y las pérdidas para la banca pública, y los beneficios y el poder efectivo para la banca privada. Pero “nacionalización” suena a “exprópiese”, y eso da “mala imagen”. En vez de depositar todo el capital en manos de la clase obrera y el pueblo, prefieren hablar de subir los impuestos a los más ricos, que es algo a lo que nadie dice oponerse, y ¡hala! ya tenemos como modelo a los países nórdicos. Por supuesto, ni hablar de nacionalización de las empresas energéticas, del agua o de las grandes cadenas de distribución de alimentos y bienes de consumo.



2. Salida del euro. Algo que ya se plantean incluso sectores de la burguesía no oligárquica, pero que a la izquierda chachipiruli le parece que le puede restar votos, porque “semos europeos”. Y por lo mismo, nada de salida de la Unión Europea. Y ya puestos, silencio sobre la OTAN.



3. Denuncia y cancelación de la deuda, por ilegítima. Esto llevaría aparejado lo anterior –con lo que tendríamos un beneficio sobre otro–. Medida a la que han recurrido incluso países capitalistas, pero que no se nombra o se hace en voz baja y con la cara torcida. Si hay algo que indigna a la pequeña –y no tan pequeña– burguesía es que no se paguen las deudas.



3. Renta básica de subsistencia universal. Una cosa es compadecerse cristianamente de “los que más sufren la crisis”, y otra defender medidas que puedan ser criticados por los medios de la derecha por aquello de “pagar por no trabajar”, grave delito del que quedan exentos, evidentemente, los accionistas de los oligopolios.



4. Supresión de la monarquía y proclamación de la república. No es lo mismo declarase “republicano de corazón”, para captar el voto sentimental, que hacer campaña por la inmediata eliminación del feudalismo. Todo es “aceptar las reglas de juego” y “adecuarse a la ley”, por mucho que esas reglas y esa ley sean las del enemigo. Y todo ello con el silencio cómplice sobre el verdadero papel del rey en el golpe del 23-F, “para no dañar a las instituciones”.



5. Autodeterminación y descolonización de Canarias. La izquierda burguesa de las Islas, sea psoera, “unida”, “amplia” o sisepuedina, no quiere ni oír hablar de esto. Ahora mismo no da votos, sino que creen los puede quitar, vox encuesta, vox dei. ¿Les había dicho que "semos europeos"? Saque el mapa, Gregorito.



Podría seguir poniendo ejemplos, pero para muestra valen unos pocos botones. Esta izquierda burguesa que padecemos, verborreica pero incompetente, parte de lo que vislumbra como el estado de ánimo de las masas, y a esa interpretación se atienen, porque no pretenden ir más allá de abrirse hueco en sistema político capitalista. ¿Revolución? Porfa, eso es para los mítines.



El problema es que si uno mismo no cree en su propia mercancía, difícilmente va a venderla a los demás. Por eso les pasa que, mientras la gente gira aceleradamente hacia la izquierda, nuestros socialdemócratas revenidos giran a toda prisa a la derecha, intentando reubicarse. Después no entenderán lo que ocurra. Vamos, como ahora.



Señor, qué cruz.


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