Eficiencia y transparencia para revitalizar el proceso revolucionario

8 puntos para corregir algunos desaciertos y alargar el apoyo popular


Son muchas las reflexiones que se han hecho después del resultado electoral del pasado 14 de abril. Pero muy pocos de los que han escrito dichas reflexiones han entrado – o querido entrar- en el mérito mismo del porqué de los resultados que se obtuvieron, sus causas profundas y la eventual responsabilidad del Partido y del Gobierno en dichas causas y sus consecuencias.



Amo y comparto este proceso revolucionario pero me duele mucho que, hasta hoy, el resultado electoral obtenido no despierte en nadie la humilde necesidad de admitir públicamente los errores que, en gran parte, crearon las condiciones objetivas para generar ese resultado desastroso. Con esto quiero decir que no es posible apoyar y defender la Revolución, sin querer admitir ni enfrentar ciertas prácticas y comportamientos que la contradicen cotidianamente.



¿Corro el riesgo de ser tildado de reaccionario por atreverme a compartir públicamente este desahogo? Estoy consciente de ello pero, hasta que no se me demuestre lo contrario con hechos concretos, seguiré sosteniendo que no todo va bien en éste proceso que hemos emprendido y que lo mas importante –lo moral, lo ético y lo profesional en la conducción de las instituciones públicas y sociales- va mal … muy mal.



Seguiré pensando que solo si nos decidiremos a enfrentar con firmeza ciertas prácticas y comportamientos incorrectos, nuestra gloriosa Revolución podrá ganar o reconquistar los corazones y la conciencia de esos millones de humildes ciudadanos que nos voltearon la espalda (o que no fueron a votar) en las últimas elecciones. A éste propósito, debemos distinguir muy bien entre los poderosos que nos adversan rabiosamente y las personas humildes o de clase media que no apoyan nuestro proceso o, simplemente, no les gusta y no lo quieren. Si no hacemos esta importante distinción, corremos el riesgo de creer que en Venezuela existan casi 8 millones de oligarcas y de contra-revolucionarios. No es así.



En la medida en que el proceso revolucionario ganará o reconquistará gran parte de esos corazones y de esas conciencias, ella se salvará y continuará mas fuerte y vigente que nunca. Y para ganar o reconquistar ese apoyo y ese consenso social, propongo ocho acciones políticas concretas en sintonía con la “Eficiencia o Nada” del cual nos ha hablado nuestro camarada Presidente, Nicolás Maduro.



En mi modesta opinión, el nuevo Gobierno revolucionario deberá decir con énfasis, sinceridad y humildad revolucionarios:



en coherencia con la orden política “Eficiencia o Nada”, el nuevo Gobierno revolucionario tiene el deber moral de decirnos cómo está realmente la situación del País desde el punto de vista de la serenidad económica y financiera.



En coherencia con la orden política “Eficiencia o Nada”, el nuevo Gobierno revolucionario tiene el deber moral de decirnos cómo piensa proceder para combatir los fenómenos y casos de corrupción, de improvisación y de incompetencia profesional que empañan cotidianamente la imagen de las instituciones gubernamentales y la gestión de las empresas del Estado. Según el “Index 2012” sobre la percepción de la corrupción publicado por la Ong alemana Transparency International, nuestro País se encuentra en el 165° lugar como nación corrupta, de entre 174 países analizados. A nivel de América Latina, Venezuela aparece como el País mas corrupto del área, junto con Haití. ¿Cómo invertir esa tendencia y modificar esa imagen negativa desde el Gobierno? No creo que baste decir que Transparency International es una ong enemiga del proceso y al servicio de los intereses mas oscuros. Con eso no resolvemos la situación. La corrupción existe; no podemos negar esa grave realidad. Hay que combatirla sin treguas y el nuevo Gobierno revolucionario tiene el deber moral de decir con cuáles mecanismos e instrumentos piensa hacerlo.



En coherencia con la orden política “Eficiencia o Nada”, el nuevo Gobierno revolucionario tiene el deber moral de decirnos Cómo piensa enfrentar el fenómeno de la fuga ilegal de capitales nacionales hacia los llamados “Paraísos Fiscales” y cómo actuará para obligar a pagar a quienes, operando en nuestro País y haciendo ganancias aquí, se llevan dichas ganancias hacia dichos Paraísos Fiscales en modo absolutamente ilegal. La organización británica Tax Justice Net (TJN), en su informe The price of offshore revisited del 2011, revela que Venezuela se encuentra en la lista de las 20 naciones que mas dinero posee en los Paraísos Fiscales. Dicha fuente sostiene que supermillonarios venezolanos, empresas multinacionales y entidades financieras que operan en nuestro País han escondido en dichos paraísos fiscales alrededor de 406mil millones de dólares. Por otro lado, la Global Financial Integrity estima que, entre el 2000 y el 2009, han salido de nuestro País hacia los Paraísos Fiscales 17mil millones de dólares anuales. ¿Cómo es posible que en nuestro País nadie hable de esto? Ha llegado la hora de hacerlo! Ha llegado la hora de recuperar una buena parte de ese dinero fugado para ponerlo al servicio de la comunidad y del desarrollo de la Patria!



En coherencia con la orden política “Eficiencia o Nada”, el nuevo Gobierno revolucionario tiene el deber moral de decirnos cómo piensa reducir el derroche incontrolado de fondos públicos y con cuales instrumentos técnicos, de control y vigilancia piensa enfrentarlo, hasta recuperar almeno una parte del dinero malversado (me refiero, en particular, a los fondos destinados a muchos Consejos Comunales o a cooperativas comunitarias para obras y proyectos que nunca realizaron. En muchos de esos casos no hubo monitoreo ni evaluación por parte de ninguna autoridad pública, quedando los responsables de dichas malversaciones absolutamente impunes … y bien enriquecidos!).



En coherencia con la orden política “Eficiencia o Nada”, el nuevo Gobierno revolucionario tiene el deber moral de decirnos cómo piensa reducir la gran carga de empleados y funcionarios incompetentes y/o ausentistas presentes en el aparato público y que, en muchos casos, se comportan en modo arrogante y grosero con los usuarios (de paso, casi nunca saben nada de lo que se les pregunta). Hay que promover y valorizar el mérito, la competencia y el espirito de servicio! Hay que acabar con el amiguismo, el ausentismo y la incapacidad!



En coherencia con la orden política “Eficiencia o Nada”, el nuevo Gobierno revolucionario tiene el deber moral de hacerse promotor de la publicación en Internet del patrimonio personal completo del Presidente y sus ministros; de los parlamentarios, embajadores, cónsules; de los funcionarios con cargos de alto nivel gerencial en instituciones y empresas públicas. Es preciso que toda la ciudadanía pueda acceder a dicha información para poder controlar y vigilar sobre eventuales desviaciones en la representación de responsabilidades públicas y en la conducción de las instituciones derivadas del Poder Popular.



En coherencia con la orden política “Eficiencia o Nada”, el nuevo Gobierno revolucionario tiene el deber moral de abrir una inmediata averiguación nacional para determinar los enriquecimientos veloces de personas que prestaron o están prestando servicios en el Estado y sus instituciones y que hoy poseen imponentes propiedades en el País y en el exterior. Si dichas personas creen estar en los justo y lo legal, ellas no deberían temer una solicitud de explicaciones: es suficiente que demuestren que todo lo que poseen aquí y afuera es o fue conseguido en forma legal, honesta y transparente.



En coherencia con la orden política “Eficiencia o Nada”, el nuevo Gobierno revolucionario tiene la gran oportunidad de declarar solemnemente, que el Presidente y sus ministros; los altos funcionarios de Gobiernos y demás instituciones públicas; los Gobernadores, Alcaldes y top manager de las empresas controladas por el Estado se rebajen, con efecto inmediato, el sueldo u honorario del 25 – 30%.


Estas ocho acciones, en la medida en que exista una real voluntad política en realizarlas, tendrían el doble efecto virtuoso de, por un lado, bajar en algo la presión inflacionaria en que se encuentra nuestra economía y, por el otro, recortaría el gasto público improductivo sin tener que hacer recaer sobre los mas pobres y necesitados los efectos de dichos recortes ni tener que disminuir los fondos para las Misiones u otras iniciativas de alto impacto social y de justicia.



Un tercer efecto inmediato de la puesta en práctica de estas ocho acciones (probablemente el mas importante desde el punto di vista político y de imagen), sería la reconquista del consenso y de la simpatía de todas y todos esos humildes compatriotas que se sienten frustrados y desilusionados con nuestra Revolución porque saben que las cosas que describo aquí existen (y en muchos casos hasta han sido testigos directos de estas desviaciones anti-revolucionarias).



Eficiencia o Nada tendrá sentido práctico y valor revolucionario si nos atrevemos a pasar del lema al acto concreto. El camarada Presidente y su equipo decidan si ese deba ser un lema mas de la Revolución o si, por el contrario, deba concretarse lo mas pronto posible en actos precisos y contundentes, por el bien de la consolidación del proceso y de la colectividad.



(*)[email protected]


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