Sobre fascismos y fascistas

Para estos días y a raíz de las masacres de chavistas promovidas por el llamado a drenar la arrechera de Capriles Radonsky,  se ha venido hablando de fascismo y fascista. Los asesinatos evidentemente programados por la simultaneidad y los blancos de los ataques, resultaron frustradas en su máxima expresión esperada,  por la combinación de esfuerzos del pueblo organizado de Venezuela y de la guardia nacional bolivariana con su par policial, que evitaron usar las armas de fuego a pesar de haber manifestantes de Capriles Radonsky armados con pistolas,  no sólo con bombas molotov, armas cortopunzantes, garrotes, piedras y metralla artesanal, entre otros;  a pesar de las pataletas ruandescas de Provea y un autonombrado foro penal venezolano, que por su falta de profesionalismo no merece las mayúsculas rituales de la ortografía, que la ética comunicativa seria les negará siempre.

Se han visto en Aporrea y en diarios de la oposición, trabajos bibliográficos simples y en el otro caso, auténticos triple saltos mortales semánticos para tratar de decir que la oposición venezolana hacía uso del legítimo derecho a la protesta y que el fascista es el estado porque evitó un derramamiento de sangre, o que se estaba usando el término sin fundamento.

Sin embargo tales estudios basados en su mayoría en Wikipedia y otras búsquedas en línea, no han tenido en cuenta que la dupla singo y significado, ahora ampliada a triada por un enfoque alternativo que incluye a las significaciones - Marshall Berman, Roxana Reguillo o Martín Barbero por ejemplo- acogiendo los aportes del estructuralismo y de la línea generativa y transformacional, amplían comprensivamente la extensión semántica y semiótica de las palabras, en tanto se convierten en signos que detonan como santo y seña, acciones concretas de agresión física y verbal, como la palabra “camarada” en una pizzería de Venezuela o en el metro de Caracas, por ejemplo.

Las palabras no son asépticas construccciones fonéticas y gráficas en que las personas de forma "objetiva" reproducen la realidad con fidelidad descriptiva. Tampoco las palabras nos lo explica Noam Chomsky, son constructos sociales que actúan a manera de convenciones, que están exentas del contexto, de las intenciones comunicativas del que habla, de las intenciones informativas y de propaganda que son todavía más peligrosas, por el verdadero ventajismo que hoy encarna la concentración de cada maquinaria mediática (impresos, audiovisuales, sonoros y multimediales como internet) en manos de señores que tienen multimillonarios recursos invertidos en otros negocios, como Rupert Murdoch, Carlos Slim, Tim Turner, Prisa y Planeta, que nos conducen al petróleo y la privatización esperada del gobierno Venezolano,  en manos de un cogollo o de un cogollito de la cuarta república. 

William Randolph Hearst uno de los primeros magnates que desde el periodismo articuló esos dineros con otras inversiones en la industria del azúcar entre otros ligados al monocultivo, no tuvo reparos ni morales, ni éticos, ni mucho menos de la ética del discurso, para hacer una serie de reportajes mentirosos sobre el ejercicio del poder de España en sus colonias; o sobre cómo España hundió llevada por el demonio el barco Maine en el Puerto de la Habana, que fue el pretexto de USA para ensayar su poderío en el Caribe y en el Pacífico y despojar al decadente imperio español de las colonias ultramarinas de Cuba, Puerto Rico, Filipinas, Guam y otras en los mares del sur: cualquier parecido con las famosas Torres gemelas que implotaron y no explotaron, a pesar de los avioncitos, no es pura coincidencia.

Hago todo este recordatorio porque precisamente el fascismo como sistema y como actitud traducido en conductas de intolerancia asesina, me obliga a mencionar a Leopoldo Castillo ahora presentador de la propaganda de guerra y terror de Globovisión, gran colaborador de la CIA - según Jean Guy Allard- desde una sede diplomática venezolana en El Salvador durante los años 80 del siglo pasado,  en actos de fascismo del partido Arena que dominaba el gobierno y las fuerzas militares durante el gobierno de Napoleón Duarte,  los cuales terminaron en secuestros, torturas y asesinatos de monjas y curas gringos, que en las monjas tuvo el valor agregado de la violación, amén de las masacres de una misión de jesuitas de la línea de la teología de la liberación dirigida por el rector Ellacurria,  de un total de seis religiosos torturados y masacrados.

Entonces, el fascismo señor Leopoldo Castillo - alias matacura- no tiene que ver con un partido de gobierno único, porque eso es mentira, además de las divisas de la oposición existen,  el Partido Comunista, Redes y otras organizaciones en Venezuela Bolivariana. No tiene que ver señor Leopoldo Castillo, con vestir de rojo, porque hasta su "san democracia" Henrique Capriles Radonsky se copió no sólo las camisas rojas, sino las canciones y las sudaderas tricolores, incluyendo el nombre de Bolívar y hasta se inventó sus chavistas con Capriles con copia del discurso chavista. Tampoco tiene el fascismo que ver con portal un brazalete, que por cierto llevaron los nazis, sí eso le sirve en algo para seguir manipulando. 

El asunto del fascismo como el cuchillo de cocina, no depende de sí mismo como herramienta, sino de quiénes y con qué intenciones emplean ese cuchillo, como por ejemplo, los medios de información y propaganda, en los cuales también hay ventajismo de las empresa privada: los medios de propaganda del entorno Fedecámaras/Capriles Radosnky/El NAZIonal son de ofensiva y poseen más del 85% del espectro electromagnético y de distribución de Venezuela, mientras el SIBCI apenas tiene dos en lo noticioso, más unas comunitarias - no todas- de alcance local, que trabajan en actitud defensiva desmontando los ataques de la desinformación y el caos,  de los opositores al gobierno, quienes sí encajan como hecho a medida,  en el traje de nazis, fascistas y genocidas.

El fascismo y el nazismo no dependen tanto de poseer el poder político, sino de tener unos poderosos medios de propaganda en posición hegemónica de alcance,  destinados a sembrar por medio del miedo y la desinformación, el odio mortal al contrario como persona que amenaza en un futuro el bienestar y la prosperidad individual y colectiva (verbigracia el cuento del enemigo público número 1).

El fascismo reduce al otro a la condición de cosa, delincuente o animal peligroso: chaburros, chabestías, tierrúos, anormales, pata en el suelo, son adjetivos comunes entre los seguidores de Capriles Radonsky.  En actitud defensiva el presidente Chávez los llamó majunches, escuálidos y pitiyankys (del francés petit yanky). El fascismo alienta el odio mediante la desinformación de sus parciales, invirtiendo los términos: convierte a las víctimas en culpables y al asesino en mansa paloma, todas las veces niega sus crímenes por sí mismo o por medio de una organización que usurpa un rol humanitario (el doctorado en yo no fui del entorno de Primero Justicia y Provea).

El fascismo y el fascista se distinguen por la esencia de sus actos y consecuencias, porque es un caso más de actuación concreta marcada por la intolerancia, es actitud y toma de decisiones violenta con intenciones criminales, el asunto es más de fondo que de forma: allí está Capriles Radonsky diciendo que sus testigos fueron sacados a punta de pistola de los centros electorales, sin prueba alguna. Allí está Capriles Radonsky y su kombo, diciendo que hay más votantes que votos en un puesto de votación, leyendo apenas una de las actas de un total de dos, sobre todo sin aclarar que en esa mesa ganó.  

Es fascismo y fascista Capriles Radonsky invitando a la violencia con una toma de frente y en primerísimo plano que se cierra sobre la mirada, mientras les dice a sus simpatizantes que salgan a ´protestar, porque el CNE no lo atiende y resulta que pasados varios días no había presentado impugnación ni nada por el estilo; ocultando que el único documento presentado hasta ahora, tiene peticiones fuera de ley y tan churriguerescas como la certificación de los más de 14 millones de votantes mediante prueba grafológica, que tardaría en el mejor de los casos más de diez años. El fascismo y el fascista es intencional y científico en su manual de propaganda de guerra,  y por eso, la consigna de los manipuladores es a que los seguidores de Capriles no miren a los ojos a Nicolás Maduro cuando los aborda en su gobierno de calle, en las puertas de sus casas y en sus barrios.

Fascismo y fascistas son las campañas que han adelantado sin pausa embustera y encaminadas a gestar genocidios y guerra civil, medios como RCTV, Globovisión, Últimas Noticias, NAZIonal, El Universal, Venevisión, Televen, CMT, y un largo etcétera, en las cuales se dijo primero que te iban a quitar a tu hijo, que sí tenías dos bicicletas el gobierno castrocomunista te quitaba una, que sí tenías tres casas, el gobierno castrocomunista te quitaba dos, es la incitación al golpe de estado permanente, es María Corina Machado llamando robo a la expropiación por ocupación sistemática de bienes raíces del estado por los que no se paga impuestos (como en la masacre de Curuguatí en Paraguay). Como resultado de una operación de largo aliento y de corte fascista, ahora hasta en un restaurante o en un metro la palabra camarada se convierte en señal de ataque. 

Eso es fascismo y fascista, señores no el color de una camisa o nacionalizar los recursos petroleros que se robaban las USA compañías, como si se tratara de bienes en el estado de Texas o en el patio del rancho de Otto Reich o de George W Busch. No todo nacionalismo es fascismo, para ello el fascismo tiende a la xenofobia su hermana gemela y allí tenemos el trino de Nelson Bocaranda contra los médicos cubanos, similar al de Ruth Capriles contra la embajada de Cuba. Todos los países que critican el nacionalismo porque se opone al robo o regalo por concesión de sus recursos minero energéticos, como Japón, USA, España, Inglaterra, Alemania, Suiza, Holanda y su kombo de poderes metropolitanos o imperiales, son nacionalistas, porque país que no es nacionalista lo convierte un país nacionalista en su lacayo...

 

Dejémonos de pendejadas y hablemos con la verdad, sin hacer malabarismos etimológicos o bibliográficos, que el fascismo se mide en muertos y genocidios y hasta ahora, los que matan son los seguidores del majunche que no soportan ni las misiones sociales, ni las casas dignas para los tierrúos y pata en el suelo.

 

Nicolás Ramón Contreras Hernández

Ciudadano afroabiayalense de la Región Caribe en la República de Colombia. Red Independentista del Caribe. Observatorio de Medios Independientes y estudios académicos desde perspectivas de género y etnia.

Referencias infográficas:

http://www.aporrea.org/tiburon/n145121.html - Jean Guy Allard denuncia complicidad fascista de Leopoldo Castillo en el caso de los curas y las monjas asesinadas.

 

http://www.uncafeconangiolillo.com/2013/04/opositores-hieren-la-dirigente.html - Agreden a dirigente del Chavismo en una pizzería de Caracas por el uso de la palabra camarada.

http://www.youtube.com/watch?v=1mvkYHGmw9o- Video de Ruth Capriles incita con falsa información al asalto a la embajada de Cuba.

http://www.correodelorinoco.gob.ve/politica/twitter-nelson-bocaranda-desata- violencia-contra-cdi-y-medicos-cubanos/- Trino asesino de Nelson Bocaranda contra los CDI y médicos cubanos.

BIBLIOGRAFÍA

Ávila, Raúl (1977). La lengua y los hablantes. Editorial Trillas.

Benjamín, Walter (2002). Obras completas. Editorial Abada. Volúmenes I y II

Berman, Marshall (1988). Todo los sólido se disuelve en el aíre. Siglo XXI Editores. Primera Edición.

Chomsky, Noam (2007). Sintáctica y semántica de la letra G. Siglo XXI Editores. Octava edición.

MARTÍN-BARBERO, Jesús (2002). Los ejercicios del ver. La educacion desde la comunicación. Editorial Norma.

MARTÍN-BARBERO, Jesús y Rey, Germán (1999).  Hegemonía audiovisual y ficción televisiva. Editorial Gedisa.

 

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Nicolás Ramón Contreras Hernández


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