Miren el terrible cuadro que se nos presenta

No vivimos la época del paro petrolero ni del golpe del 2002. Tampoco el estado guarimbero promovido y creado por el gusano Robert Alonso. El asedio de ahora es mucho más peligroso y vamos lenta y penosamente hacia una derrota de no lograr contener todos los frentes conspirativos de la ultra-derecha. Uno de los más graves: la horribilísima especulación. El incremento de los precios en todo provoca una insostenible preocupación social.

La derecha nos puede barrer en las próximas elecciones, a menos que hagamos un acto de extraordinario heroísmo frente a las recientes acciones criminales del imperio gringo. De por sí no sólo bastan las develaciones de tramas criminales contra el pueblo. No son suficientes los grandes programas sociales implementados por Chávez. Sólo nos podría salvar una gran radicalización del proceso y aplicar implacablemente las leyes, visto que aunque todos los chavistas nos convirtamos en Jesús de Nazareno y Virgen María siempre seremos asesinos, tiranos, enemigos de la libertad de expresión y violadores de los derechos humanos.

En tal cuadro sólo nos queda la guerra a la que lentamente nos va conduciendo el imperio. Su negocio. Maldito sea.

Las elecciones a fin de cuenta constituyen un sistema ultra-reaccionario impuesto por el capitalismo para mantenernos sujetos a sus intereses. A cada triunfo de los pueblos siguen los sabotajes, la guerra mediática internacional, la activación de las mafias de las ONG’s y de los fatídicas tapaderas de la CIA con nombres de “Derechos Humanos”. A la larga, con ese sistema nada “democráticamente” puede sostenerse en pie. Ahora, una multitud de seres confundidos anda suspirando por un “cambio” aunque con éste cambio los cuelguen divinamente.

Les dan vivienda y se quejan y piden más pero terminaron votando por Capriles. Les dan pensiones, se aprovechan de Mercal, de todas las misiones y no obstante se declaran sin tapujos furibundos y enfermos caprilistas. Toda la revolución para ellos se reduce en pedir, pedir y pedir. Y hay que tragar grueso y seguir dándoles sin pausa ni término.

A la par de todo esto se desatan las confrontaciones por las alcaldías, aunque ya no está el genio, el COMANDANTE ETERNO que se los echaba a todos sobre sus hombres. Y en parte, esta guerrita solapada y sorda a la postre vino a ser una de las principales causas de la gran merma electoral que sufrimos el pasado 14 de abril. Muchos de los alcaldes que no han cumplido con una eficiente gestión y que ya prevén que no podrán repetir, que además carecen de conciencia revolucionaria, no hicieron campaña y se las echaron al hombro, incluso apostando a la derrota. Para ellos, sin verdaderos compromisos con la revolución ya no hay derrota ni triunfo. Y el pasado 4 de abril ocurrió el mismo fenómeno que se dio con la Reforma, cuando multitud de alcaldes y gobernadores chavistas se embanderaron contra ella.

En fin camaradas, ya tampoco es posible vivir conviviendo con el tenaz enemigo en todos los entes públicos: saboteando, pervirtiendo la labor del Estado, descalabrando sin descanso a la revolución, y nosotros de pendejos dándoles de todo para que nos destrocen sin compasión.

Radicalicemos con profundo sentido patriota esta lucha, es la única salida, o en caso contrario preparémonos para coger el monte.

Os digo.

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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 @jsantroz

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