No es Blanco, No es Verde, Ni Amarillo, es Maduro

A nuestro gusto asociamos las cosas con lo que nos satisface a la vista, al tacto y al paladar. Esta verdad, podemos estudiarla de diferentes maneras, pero la que utilizaré para escribir y exponer estas ideas, es la que concierne al aspecto cultural, del contexto social, de lo cotidiano.

A nosotros en nuestras interrelaciones con los demás, nos gusta que nos traten bien, muy bien, aunque seamos unos perfectos déspotas, antisociales, animales, etc. Siempre andamos creyendo que somos los jueces, los policías, los amos y los dioses del mundo.

Se nos olvida que somos personas, que nos necesitamos los unos a los otros para protegernos, para vivir y para preservar la raza humana en la tierra y el universo. Todo eso se nos olvida y andamos por allí, mandando, supervisando, inspeccionando, fastidiando, hostigando, hiriendo y matando a los demás. Andamos debatiéndonos entre el “bien y el mal”, entre el ser y el deber ser.

Por eso, en cuanto a los colores, nos pintamos de blanco porque este color está asociado con lo que aprendimos, en la familia, en la escuela, en el medio donde vivimos, por los medios de comunicación, en general, por la socialización.

También nos gusta el verde porque es el color que nos representa la vegetación, el follaje de los árboles, lo fresco. Y en cuanto a lo amarillo, lo asociamos con el sol, con el paisaje, con la tierra.

Pero en lo que se refiere al gusto, al paladar, nos gusta lo blanco en los lácteos, lo verde en los vegetales y lo amarillo en las frutas y también en hortalizas.

Pero en general para degustar, para consentir el paladar, no hay nada como saber que la condición del fruto o del alimento, es que está MADURO. No comemos alimentos verdes, porque nos pelan la boca, tampoco, comemos alimentos blancos o amarillos, sin que estén MADUROS.

Sí. Efectivamente, nos atrae, nos gusta, preferimos, lo que está MADURO, a lo que está en sazón, para saborear, para disfrutar, para sentirnos bien.

En el buen sentido de la palabra, MADURO se aplica a la persona que obra y toma decisiones con buen juicio, prudencia y madurez, a la persona prudente, juiciosa y sesuda.

Y EN EL PLANO ORGANIZACIONAL, SE APLICA A LA IDEA O PROYECTO QUE ESTÁ MEDITADO Y PREPARADO POR COMPLETO, PARA LOGRAR LAS METAS O LOS OBJETIVOS PLANTEADOS.

En el plano político, aquí en Venezuela, la visión y la gracia de nuestro querido presidente Chávez, lo dejó todo arreglado para que lo sustituyera físicamente, legalmente un presidente MADURO y nosotros los venezolanos, por mayoría electoral elegimos a un presidente MADURO, para que rija los destinos de la patria hasta el 2019.

Hasta ahora, en menos de un mes, existe un sector de la oposición que dice que no le gusta MADURO. ¿Qué raro, verdad? Podrá ser eso cierto? Me niego a comprender, que después de todo lo dicho, existan personas a quienes no les guste lo MADURO.

¡No vale! No se empaten en esa! , porque hasta ahora lo que hemos visto del presidente MADURO, es que en verdad le roncan los motores, que para empezar, tiene presencia, que está bien bueno, que tiene un autobús para recoger a mucha gente, ¡perro!, que baila y cómo baila salsa! .Que está por lo legal, que es muy familiar, que quiere y ama a todos los venezolanos. Pero por sobre todo, que está por la goma.

Además, con todo el legado que le dejó su formación con su Padre Chávez y su preparación a nivel internacional, por la bicoca de 6 años, en los que se codeó con la crema y clase del poder del mundo, para imponer las ideas y el pensamiento de la amada patria, miren mijos, el chamo MADURO, va que chuta, además de los motores, le ronca el mambo y tiene la sartén agarrá por el mango. ¿Qué tal?

Para muestra un botón, vean su accionar, síganlo, en su gobierno de calle, con el pueblo. Interpreten, comprendan su discurso, vean como sabe, como conoce de la realidad, de la historia, de la economía y la política de Venezuela, de Latinoamérica y el mundo.

Tenemos la certeza, de que Dios allá en el cielo , de seguro acompañado con nuestro querido y amado Chávez, nos sigue protegiendo, porque tenemos, sin que me quede nada por dentro, un presidente de lujo, el presidente MADURO, que se bate bien Durooooo.

Y después de todo, la pregunta de las cien mil lochas ¿Y a tí cómo te gusta? Bueno chamos, no sé, en lo que a mí respecta, ¡¡¡ A mí me gusta MADURO!!!

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