Las erres al cuadrado de la oposición o como aprende la derecha de nosotros

La derecha “repotenciada” está alebrestada producto no solo de la cuantificación de los votos, sino la manera real (y así hay que asumirlo) en que han convertido esta numerología electoral, en una suerte de emociones desbordadas, donde prevalece el rencor. Este rencor que cada día alimentan de manera sádica, desvergonzada, cicatera las hienas que conforman la MUD y que siguen bombardeado la psiquis de los compatriotas que tomaron como alternativa, no el camino derecho, sino el de la derecha. Esta inclemente, implacable y miserable acción pretende (y lo ha logrado con relativo éxito) envenenar los pensamientos del colectivo, todos los días, a cada hora, a cada minuto, en cada espacio patrio y allende de nuestras fronteras, no solo creando un clima inestable sino una percepción nacional e internacional de que el gobierno legitimo del Camarada Presidente Nicolás Maduro, es todo lo contrario a eso y con el agregado de que es represor. La teoría y práctica del maléfico Joseph Goebbels, no solo en repetir mentiras hasta la saciedad, sino controlar los medios para su difusión insidiosa y constante, es la acción de desborde de los infames de la MUD y sus resonantes foráneos. Esto, crea una ansiedad tanto en los resentidos por la derrota, como los que aclaman la victoria. En cualquier suelo latinoamericano o caribeño que visita nuestro presidente, está la macula de la MUD llevando y difundiendo la mentira, la desinformación con un formato de certidumbre, como una verdad, con un camuflaje de civilidad política democrática y haciéndolos ver en el exterior, que son acosados por el régimen chavista de Maduro.

La oposición está utilizando los mismos ingredientes del golpe de estado del 2002, pero han incorporado nuevos actores y nuevas acciones. La ecuación tiene como elementos a las cúpulas empresariales del capitalismo depredador de derecha, la curia fascistoide católica manipuladora de los milagros y los santos, los resentidos dentro del estamento militar, las clase media “oprimida” es decir la clase a medias, la farándula “culta” novelera y los letrados de bolsillo, los universitas estudiantiles de la revolución de las nalgas blancas y sus rectos rectores y han captado un porcentaje importante de la frustración y resentimiento de la clase trabajadora y humilde que confundidos y hasta desmotivados por la negligencia, el saboteo, la especulación, el acaparamiento, el desmedido y descontrolado aumento y desaparición de los artículos de primera necesidad y la impunidad para castigar a los conspicuos culpables, es un ingrediente volátil que ellos de alguna manera han podido captar, para sus pérfidos intereses.

¿Qué hacer? No hay una frase más valedera en estos momentos que aquella asumida de que “Todos somos Chávez”. Pero, esa consigna debe ser más que eso, debe ser un mandato; una fe de vida. Esto implica que el estamento del gobierno nacional en pleno debe emprender una “reconquista” de la confianza hacia el proceso no solo diciendo que el Socialismo Bolivariano es el camino de la liberación humana, de la igualdad entre el pueblo, de la reivindicación, de la justicia social, del protagonismo de la clase trabajadora, en fin del buen vivir y de la mayor suma de felicidad posible, porque la letra y la conversa queda sin efecto sino no hay hechos tangibles que avalen esa fe de vida.

La “Erres al cuadrado” que el siempre presente Camarada Hugo Chávez nos dejó como tarea inconclusa o no iniciada, tenemos hoy mas que nunca asumirlas tan de igual manera, como el legado reivindicativo heredado. No podemos dejar solo en esa gran responsabilidad a nuestro Camarada Presidente Nicolás Maduro. Tenemos que rescatar, llenar y hasta “invadir” cada espacio presencial, mediático, telemático, social, político, productivo sin en verdad creemos y sentimos que a pesar de los yerros cometidos, este es el gobierno que nos gusta, el que queremos el que nos reivindicó y nos reivindica y sobre todo sentir y hacer porque somos gobierno, porque el Camarada Nicolás maduro ganó sin ningún dejó de duda, porque no estar seguro de esto es darle al enemigo (porque ya pasaron de ser una alternativa opositora a una franquicia enemiga) Debemos inculcar y hasta “inocular” en cada sitio, en cada momento, en fin cada espacio-tiempo, que la Revolución Bolivariana, Socialista y para hacerla más nuestra, Chavista, porque es el derrotero que la patria decidió. Debemos preservarla, protegerla y luchar por ella, con claridad y calidad ideológica, pero con un denuedo convertido en una praxis ejemplar.



Sin Chávez no hay Revolución, porque Chávez es la Revolución. Y Chávez somos todos, porque esta Revolución es Chavista.



Ingeniero

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Carlos J. Contreras C.


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