Revolución bolivariana, nacionalista y socialista en nueva etapa

Una revolución es un proceso estructural que requiere de una praxis y sus correspondientes correcciones obligadas en los tiempos precisos dependiendo de factores internos y externos que, necesariamente, impactan en sus desarrollos en permanente perfectibilidad progresiva sobre las bases de las contradicciones que la propia revolución va desarrollando en cuanto sus relaciones internas en debilidades y fortalezas. En esa línea de pensamiento, podríamos analizar y sería no solo necesario sino obligante los procesos revolucionarios previos que se han expresado desde los tiempos elegidos para analizar y comprender, primeramente, las similitudes y/o paralelismos si se quiere de ese concepto en tiempos histórico-temporales de revoluciones triunfantes, revoluciones fracasadas y revoluciones que están en su pleno desarrollo como revoluciones.

En esas realidades siempre es obligante por demás de necesario de cuál revolución para el escenario Venezuela estaríamos dialogando porque, sí nos referimos al proceso estructural-revolucionario-bolivariano en curso en nuestra Patria, Venezuela, a decir y según del señor Henrique Capriles Radosnki, el concepto “revolución” que le está proponiendo a la sociedad venezolana sería algo así como una revolución sin aparente contenido conceptual (ahistoricismo) mucho menos dejar ver las políticas referenciales que contienen ese supuesto contenido conceptual (pequeño-burgués) cual al analizarlo nos podría llevar a comprender, inmediatamente, que esas propuestas populistas “caprilistas” se corresponden con los paradigmas correspondientes al sistema capitalista  tradicional venezolano adeco-copeyano según las bases ideológicas sustentadas por ambos partidos políticos durante la 4ta. República (economía rentista) pero con ciertas propuestas “propiamente criollas” siguiendo y manteniendo las obligaciones económico-políticas impuestas por don Rómulo Betancourt para Venezuela en sus decisiones de trotskismo capitalista dependiente cual se manifestó anexo a los intereses geopolíticos y geoestratégicos que dictó Washington para Venezuela en las particulares características de la “Doctrina Monroe” en su implementación para esa Venezuela petrolera. Para explicarlo con mayor precisión. Venezuela fue el modelo cuya economía se sustentaba en PDVSA como eje central de esa economía venezolano-capitalista (capitalismo a la venezolana) y como modelo-referencial de “buena gestión gerencial” como origen para la privatización profunda de la estructura tanto de la burocracia como de las empresas estatales a favor de la empresa privada pero dependiente del modelo globalizador-dependiente pero manteniendo esa dependencia en el nuevo esquema del capitalismo global aún no en crisis aunque con expresiones en contradicción con Washington a favor del eurocentrismo.

Las importantes y, por demás, interesantes propuestas de revolución del señor Capriles Radosnki aunque no las define (no se moja como buen eurocèntrico) se ven enmarcadas, necesaria y obligatoriamente, dentro de los paradigmas de los desarrollos capitalistas en curso en países como Panamá, Costa Rica, Chile e, incluso, en Colombia y Perú a los cuales se deberían incorporar tanto Paraguay como México y Guatemala pero con las objetividades que significan las especiales y objetivas relaciones del capitalismo venezolano con Washington en el marco actual y novedoso de la reingeniería capitalista que viene imponiendo Barack Obama en su “nueva política Obama” (JVR dixit) buscando contrarrestar obligatoria y necesariamente las políticas socio-económicas diseñadas durante el Gobierno del Comandante en Jefe, Chávez Frías conjuntamente con los actuales paradigmas de “gobierno de calle” que viene desarrollando personalmente y en compañía del Gabinete revolucionario-bolivariano que impulsa, en esa praxis, la revolución de la “democracia participativa” como base fundamental del “buen vivir” (humanismo socialista) en todo su desarrollo conceptual revolucionario y socialista por el Presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros.

En ese mismo escenario es obligante referirnos a ese  populismo venezolano de derechas que se está expresando, cotidianamente, en formas diferentes con el marco de las bases de las tesis de las derechas fascistas cuales, según nuestros análisis, con expresiones, realidades y ejemplos nazi-fascista que se manifestaron en Europa entre los años de la entre-guerras mundiales (1919-1945). Es curioso como la dialéctica de las derechas, propias y extranjeras, sustentan sus políticas de “golpe de estado continuado” (Jorge Rodríguez dixit) en paradigmas filosóficos y mas allá en las propias bases teológicas contra-tomistas que en sus praxis conllevan a la “eliminación selectiva” de seres sociales como conocemos por “hechos históricos” sucedidos en la España franquista, en la Italia de Mussolini, en la Alemania nazi-fascista, en el Chile de Pinochet como los militarismos en Argentina y Uruguay para no mencionar nuestros escenario-modelos para la implementación de las represiones en sus diferentes expresiones en la Venezuela de los gobiernos de la 4ta. República.

Pero nos estamos desviando de nuestros objetivos para la proposición de la “pajita dialéctica” revolucionaria en el marco de los avances contra-revolucionarios.

Algunos sub-conjuntos sociales de la sociedad venezolana: empresarios, banqueros, alta burguesía, como ejemplos pero sin incluir a la pequeña-burguesía por su propia realidad socio-económico-ideológica, evidente y demostrable suscriben la candidatura del señor Capriles Radosnki como “punta de lanza” del esquema de “renovación capitalista a la venezolana” pero siempre e inevitablemente adscrita esa renovación en coordinación con las realidades que se desprenden del desarrollo del sistema capitalista en los EEUU de América según lo que ha definido José Vicente Rangel Vale como la “nueva política Obama”.

Venezuela está inmersa en dos (2) realidades-escenarios a los cuales no puede “dejar de lado”, debiendo “tomar el toro por los cachos” aún cuando ello signifique decidir políticas que llevarán a la confrontación inter-clases a menos que esos sub-conjuntos arriba referidos asuman el carácter nacionalista de las políticas que están incluidas en el marco revolucionario de la Revolución Bolivariana en su proceso socialista.

En ese orden, en el marco teórico-práctico, conocemos que el proceso de la Revolución Bolivariana en sus paradigmas anexos en vista a los análisis de otros procesos revolucionarios, por ejemplo, el proceso de cambios profundos tanto de la estructura como de la super-estructura que se vienen desarrollando en la República Popular China, así como, las primeras decisiones de cambios similares que se están observando en la República de Cuba, nos lleva a precisar que, en las actuales realidades de cambios profundos de la Revolución Bolivariana, estamos en el zaguán de ese proceso revolucionario con lo cual la sociedad venezolana está en sus derechos de solicitar las explicaciones que viene desarrollando el Presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, con el denominado como “gobierno de calle”; es decir, en las actuales circunstancias, se presenta una comunión entre el Gobierno bolivariano y la sociedad venezolana que, como observamos, está siendo “agriamente” criticada por el señor Capriles Radosnki como sus acólitos de la MUD porque es acá donde se demuestra que bien no se presenta una seria reflexión en ese sector de extrema-derechas nazi-fascista bien porque sus objetivos fundamentales, como lo expresamos más arriba, es el “golpe de estado continuado” como nos propone en reflexión Jorge Rodríguez.

El otro escenario está en relación directa con nuestro vecino del norte, los EEUU de América, en el marco de dos (2) factores: las relaciones bilaterales en las realidades históricas pasadas hasta el triunfo del Comandante en Jefe, Hugo Rafael Chávez Frías, cuales se manifestaron durante los tiempos históricos que se expresaron desde el descubrimiento del crudo y su negociación a favor de los intereses estadounidenses; y como segundo factor es la obligada relación cuando ello se pueda no solo definir sino respetar como sería la nueva relación en el comercio del petróleo venezolano según dos (2) realidades objetivas: la primera el “crecimiento” de los precios del crudo y los costos del transporte del crudo desde “zonas lejanas” motivados por realidades geoestratégicas en esas “zonas lejanas” y, como segunda realidad objetiva, es la realidad expansiva de “lo militar estadounidense” en toda la región de Asia-Pacífico en confrontación directa con la República Popular China y la Rusia Siberiana que significa las necesidades geoestratégicas que tiene y se profundizará y que inevitablemente tendrá el Poder de los EEUU de América de la “seguridad energética” sustentada en el consumo del crudo venezolano, fundamentalmente, sin excluir los energéticos existentes en los subsuelos de los países de América Latina.

Sustentándonos en esos escenarios, Washington tiene, solamente, dos (2) caminos: el primero de ellos es mantener las políticas de “golpe de estado continuado” que viene desarrollando el señor Capriles Radosnki con la anuencia y bendiciones de Washington acompañado por las derechas europeas y negarse “tozudamente” a reconocer el triunfo inobjetable del Presidente Nicolás Maduro Moros en las elecciones presidenciales del pasado 14 de abril, próximo pasado y, como segundo camino y/o opción, reconocer al gobierno que preside el Presidente constitucional Nicolás Maduro Moros con las consecuencias probables de que las conversaciones bilaterales podrían tener ciertas aperturas con interesantes escenarios de mutuo beneficio pero sustentándose en el marco de los “cinco principios de Bandung”.

 

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