Lo contrario sería pedirle peras al olmo

Ningún capitalista es patriótico

Definamos el capital: Se trata de un amplio movimiento proletario, fabril y mercantilístico[2] continuo y zigzagueante de los contratos de compraventa practicados entre consumidores (compradores o demandantes), trabajadores  y comerciantes natos (vendedores u oferentes) quienes se limitan-los primeros-a vender fuerza de trabajo, y-los segundos-a  compravender mercancías prefabricadas, sean estas mercancías listas para su uso o consumo, o mercancías intermedias destinadas a la producción de otras mercancías finales y de aquellas no menos intermedias  llamadas productivas y más cercanas o alejadas del consumidor final.

El capital y sus protagonistas no trabajadores, los comerciantes en el sentido más amplio de la palabra: mercaderes, fabricantes, banqueros y usureros en general, carecen de voluntad propia para todos los asuntos sociales que se hallan fuera del ámbito de su negocio, de su firma comercial, de sus inventarios, de sus debes y  haberes[3].

La razón de semejante conducta antisocialista es muy sencilla: Para todo comerciante, un bolívar, un dólar, una libra o una peseta, vale ese bolívar, ese dólar, esa peseta más toda la carga potencial de interés y ganancias que perfectamente podría generarle cuando ese bolívar, ese dólar, esa peseta, el comerciante  lo asimila a capital comercial, fabril o financiero. De allí su inequívoca tacañería hasta para con sus seres más queridos.

El presente proceso social que atraviesan la república bolivariana venezolana y otras repúblicas encauzadas y orientadas hacia su plena liberación económica anti burguesa tiene como contrario, no una oposición política para mantener, conquistar o compartir las rentas derivadas de la explotación capitalista con cargo al trabajo proletario, sino toda esa muchedumbre de comerciantes, fabricantes y banqueros que pueblan actualmente buena parte de la esfera económica terrestre.

De resultas, es preocupante la insistencia, rayana en majadería, que el pueblo practica rogándole, suplicándole  y/o sugiriéndole a los comerciantes que no especulen, que no digan tantas mentiras, que reduzcan su odio hacia el socialismo, contra el gobierno chavista, contra sus obras positivas, sus misiones, sus controles de precios, su adecentamiento de la Administración Pública.

La dicotomía revolucionaria, en este caso, se reduce a una lucha antagónica entre capitalistas y socialistas, razón por la cual, ni el socialista puede pedirle comprensión al capitalista, ni este al otro. Acotación pertinente: Sobre este tema versa uno de los capítulos de mi trabajo PRAXIS de EL CAPITAL-ambas entregas. Para detalles, los amigos lectores pueden dirigirse a mí directamente a través de mi correo, o de mis celulares antes citados.



[1] [email protected]

[2] Mercantil implica comercial y financiobancario. No todo comercio es mediado por el dinero, existe el trueque de mercancías, pero cuando aquel interviene lo hace como  otra mercancía que  conserva todas las características de operaciones por trueque. Efectivamente, los comerciantes usan el dinero como valor de uso para su trueque por otros valores de uso o de consumo; lo usa el fabricante para cambiar sus mercancías por más dinero que el invertido en la fabricación de aquellas, y particularmente lo emplea la banca para la realización de todos los intercambios  de mercancías.  

[3] De esos debes y haberes se ocupan técnica y profesionalmente los llamados tenedores de libros, uno de los oficios más complacientes, habida cuenta de que su trabajo-improductivo por supuesto-consiste en la sigilosa custodia cualitativa y cuantitativa de todo el movimiento del capital de comerciantes, fabricantes y banqueros, sin importarles para nada la licitud o ilegitimidad de los patrimonios asentados en libros. El hampa organizada y de alto giro también dispone de excelentes, y eficientes contadores, por cierto muy bien remunerados.

26/06/2013 09:52 p.m.


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