¿Cómo desarrollar un golpe de estado contra la Revolución Bolivariana?

En algún momento personal las circunstancias nos llevan a reflexionar sobre la toma de decisiones personal ante escenarios que nos consideramos nos van a afectar en cualquiera de la decisión (en singular) que asumamos ante esas circunstancias presentes que son extremadamente especiales porque cambiarán nuestras cotidianas circunstancias (formas de vida personal), inevitablemente. Ello se les pudiera presentar a políticos, empresarios, campesinos, obreros, amas de casa, incluso, a mafiosos y aspirantes a famosos y famosas. En las actuales circunstancias, Venezuela está transitando por realidades que nos están afectando a todos y a todas por lo que debemos, obligatoriamente, confrontar esas circunstancias y decidir en un sentido y/o en el contrario (opuesto); es decir, la confrontación de las contradicciones. Es decir, tomaremos una u otra decisión bien analicemos, objetivamente, las circunstancias bajo una óptica positivista (lógica formal), bien bajo la lupa escrutadora del marxismo (lógica dialéctica). Para expresarlo al muy estilo castizo: “le entramos al trapo” y/o para comentarlo al muy estilo llanero: “camarón que se duerme…” Es decir: “nos mojamos o fallamos” independientemente sí la decisión se sustenta en el análisis positivista o marxista.

Nada resulta más importante que tomar y asumir responsabilidades en función de los paradigmas ideológicos que nos bañen en nuestras cotidianas vidas. En alguna ocasión, conversando con nuestro maestro en diplomacia, don Régulo Burelli Rivas, oriundo de La Puerta, estado Trujillo, el más docto sovietólogo venezolano, en aquellos momentos del Bicentenario del Natalicio del Libertador en Beijing, conversando sobre personajes de la política criolla, nos comunicó su opinión sobre Pompeyo Márquez de quien se expresó con admiración por su decisión de “evolucionar ideológicamente” en cuanto al tema, precisamente, referido al estalinismo. Nos, a la distancia de aquella conversa, reflexionamos sobre el político Pompeyo Márquez, sobre el evidente “quiebre” de Teodoro Petkoff, de los asombrosos cambios de Oswaldo Barreto y las firmezas de personajes como Baltasar Ojeda. Los hombres y mujeres cambian cuando se enfrentan con aquellas circunstancias que “estrechan el alma”. Nos inquirimos: ¿Cómo cada quien decide sobre su circunstancia muy personal? Evidentemente, depende de cada personaje y de cuánto importa la circunstancia. Por ejemplo, cuando nuestro Comandante en Jefe viaja desde Maracay hasta “su pueblo natal” para la conversa pautada en la finca de Miguel con quien ha debido entregarle la conducción del occidente a Elías en aquellos primeros momentos de “la revolución”, expresaba y reiteraba, vehementemente, cómo debería desarrollarse “el proceso revolucionario” en las etapas posteriores a las decisiones calderistas y las realidades político-ideológicas del “masismo”. A la larga, cada quien tomó sus derroteros y sus resultados con todas las consecuencias implícitas y reales.

Hacer la Revolución Bolivariana no es un producto que se adquiere en la “bodeguita” ni se cultiva en el “conuco”. Nada de eso. Es un proceso que depende de las circunstancias y de los hombres y mujeres que se ven “en el proceso revolucionario”. En alguna ocasión, Otto, en aquellos momentos cuando compartíamos un apartamento en Estocolmo aún y considerando las lógicas diferencias de ver la vida, nos elevó una muy interesante e importante pregunta sobre la base de nuestros continuos viajes en trenes europeos. Me dijo: ¿Dónde le gustaría a usted ir en el tren, como maquinista o como pasajero? La respuesta a tan interesante pregunta nos permite conocer dónde está el puesto de cada revolucionario en la Revolución Bolivariana. Reiteramos de nuevo, cada revolucionario debe asumir su circunstancia; debe conocer que su decisión es para toda la vida; que no estamos en una tragedia griega; que somos parte de la Revolución Bolivariana y estaremos ubicados dependiendo de la decisión que asumamos en función de la circunstancia; es por ello que no debemos asombrarnos de los Pompeyos, los Teodoros, de los Oswaldos a quienes me he permitido calificarlos como esa “izquierda arrepentida”. ¿Qué los hizo cambiar? La decisión de cada uno frente a cada personal circunstancia. Respetémoslo simplemente porque los revolucionarios no tenemos tiempo para aquellos que se bajan “en la próxima estación ferroviaria”.

¿A qué viene todo lo anterior con el título propuesto como desarrollo lineal? Honestamente, nos consideramos que esas izquierdas arrepentidas no están en la locomotora sino son simple pasajeros y pasajeros de 3ra. Clase. Nos preguntamos sí esas izquierdas arrepentidas están en conocimiento de “qué” hay detrás del proceso golpista que se viene desarrollando por aquellos que, realmente, controlan la MUD. Nos permitimos expresar que no tienen la más peregrina idea. ¿Qué los hace suscribir escenarios político-golpistas en la intuición que para ellos no habrá de parte de los “real-golpistas” desprecio una vez que vuelvan a creer que están sentados en “el poder” (con minúscula)? Por ello nos, nos preguntamos también: ¿cuáles fueron las atenciones que recibieron esas izquierdas arrepentidas durante el “Golpe de Abril”? Que nos conozcamos ni siquiera en la puerta del Despacho Presidencial. Tristeza total!

Entrémosle al trapo de una vez y por todas. En nuestro criterio, los golpistas están muy preocupados, verdaderamente, muy preocupados. Lo expresó Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez, probablemente, Elías Jaua y Nico cuando han reiterado que esas camadas de golpistas están desesperados porque cada día ven más lejos las posibilidades de acercarse a Miraflores. A lo inmediato anterior, nos consideramos que habría, necesariamente, que adicionar otras variables tan importantes como las expresadas por los revolucionarios chavistas antes mencionados. Para podernos entender, consideramos que necesitamos echar una manita al manual del marxismo. En primer lugar, cuando realizamos el curso de “Guerra Política” en la Academia Militar de Fuxingang (Taiwan) además de estudiar las cinco (5) formas de preparación para un “golpe de estado” tuvimos la oportunidad de ser invitados a cenar al hogar del Comandante en Jefe del Estado Mayor de las FFAA de Taiwan; un señor general nacido en Beijing. La conversa giró sobre Beijing, sobre los cambios impulsados por Deng Xiaopong, las realidades del Partido Comunista Chino (PCCh), sobre nuestras diferencias en las diferentes visiones. Aprendimos una importante lección: fue el PCCh en el diseño de sus cuadros quienes fueron desarrollando durante la “Guerra Civil” (1947-1949) el “desgastes sicológico” al que fueron sometiendo a los generales del ejército nacionalista bajo el mando de Chiang Kaishek durante aquellos trágicos años. La derrota obligó a Chiang Kaishek a reflexionar sobre “la derrota sufrida” por los “ejércitos comunistas” del PCCh bajo los mandos de oficiales como Zhu De, Lin Biao, comisarios políticos como Zhou Enlai, Deng Xiaoping. Es decir, aquellos hombres, en cada lado del campo de batalla fueron decidiendo sus circunstancias, asumiendo las consecuencias para alcanzar “el triunfo de unos y la derrota de los otros”. Fueron decisiones militares y decisiones políticas cuando el pueblo, sicológicamente aguerrido para el combate, marcharon y retrocedieron según sus circunstancias temporales.

La camada de los golpistas no solo están desesperados por las continuas derrotas electorales sino, en nuestro criterio, porque han visualizado las realidades que significan los profundos cambios en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) cuando los nuevos oficiales comiencen a asumir importantes puestos de mando. Después de la insurrección del “4 de febrero”, se presentó ante oficiales en Seconasede un análisis sobre las consecuencias que aquella insurrección tendría sobre realidades nacionales pero las circunstancias posteriores nos han enseñado que “la soberbia” no es la mejor compañera de viajes por ferrocarril. La 4ta. República debería haber asumido “su circunstancia” sico-política, sus debilidades, sus propios miedos e incertidumbres, sus incapacidades para proponer un proyecto propio nacional, para diseñar una política de Estado cónsona con las objetivas realidades nacionales, era escoger entre dos (2) modelos: el japonés y/o el romano. Pero según los intereses de los controladores de las vías férreas unos miraban hacia Washington y los otros hacia Madrid. ¿Nacionalismo? ¿Por qué y para qué sí ya teníamos una ideología mayamera y estábamos “achinchorrados”? La soberbia de entonces, de nuevo, aparece en las actuales circunstancias. ¿Cómo se pudiera dar un golpe de estado sí no se ha expresado un “plan de gobierno” que signifique Patria, nacionalismo, desarrollo estructural social y económico sustentado en la realidad global que significa geográficamente Venezuela? Mientras que la camada de golpista no asuma que las nuevas generaciones de hombres y mujeres que han asumido sus circunstancias de convertirse en “los nuevos y nuevas oficiales” quienes tendrán una real visión patriótica, nacionalista y chavista bañada de socialismo a la venezolana serán la parte fundamental de la Revolución cívico-militar de nuevo cuño en el marco del “socialismo del siglo XXI”; mientras que esa camada de golpistas no perciban la extremada importancia de nombrar a una dama-militar y de la Armada Bolivariana como Ministra del Poder Popular para la Defensa quien además de ser llanera-barinesa (desconocemos si con tabaco en la vejiga; seguramente que no por ser una señora dama pero como llanero y llanera se miden por sus circunstancias, uno nunca sabe) supo defender sus obligaciones y responsabilidades militares en sus circunstancias político-militares; mientras que esa camada de golpistas no asuman que los “dollares” no son de ellos que son de toda la sociedad venezolana que, día a día, “labura”; y, por último, en la medida que Nicolás Maduro Moros “no ceda su puesto de conductor del tren” a la corrupción, a la burocracia, a la inseguridad, acá, en Venezuela; cuando seguirán “los cambios profundos” que se llevarán en “los cachos” a esa camada de golpistas soberbios que consideran que ésta, Venezuela, es su “finca navarra”; mientras que ellos y ellas inscritos en las lecciones de cómo llevar a cabo un golpe de estado contra un pueblo revolucionario, nacionalista, patriótico, histórico, chavista y socialmente comprometido con los cambios profundos del Estado burgués-capitalista, mal podrán llegar a Miraflores. Como decía nuestro Comandante en Jefe: “…están raspaos…”



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