Curioso corte

La mujer es un animal de cabellos largos e ideas cortas” es una de las frases más machistas de las que se tenga conocimiento. La pronunció el filósofo alemán Arturo Schopenhauer (1788-1860). Ha recorrido el mundo la frasecita. Los hombres que usan el cabello largo son “rebeldes”. Interesantes, rompedores, osados, sexis. Un hombre con cabello largo, no hay que explicarlo en un mundo machista, no tiene las ideas cortas, al contrario. La imagen más conocida en el mundo cristiano, presenta al hijo de Dios con la cabellera larga, más allá de los hombros, clavado en una cruz y con la testa llena de espinas. Ningún macho que se respete diría que Cristo tiene las ideas cortas. Cristo es hombre, pues, no hay que creerles al pelo a todos los filósofos.

Lo cierto es que los cabellos largos son de jevas. Las mujeres con el cabello corto son consideradas “poco femeninas”. Veamos. Hombres con cabellos largos: rebeldes. Mujeres con cabellos cortos: marimachas. Es tan arraigado el tema que hay hombres que simplemente no le gustan las mujeres con los cabellos cortos y solicitan, no siempre de manera amable, a sus parejas, que lo usen largo.

El cabello largo se puso de moda en Venezuela… Curiosamente El Nacional le dedicó un editorial a una supuesta nueva modalidad de delito: pirañas corta cabellos. Curiosamente el delito empezó a ocurrir en Maracaibo, pero “puede extenderse a otras regiones del país”. Curiosamente no empezó en Caracas, si no por “allá bien lejos” en Maracaibo. Curiosamente la policía de Maracaibo no tiene denuncias del delito. Curiosamente sucedió en un centro comercial donde una mujer sintió que alguien “me tocó el cabello”, un vigilante le hizo señas y vio a un tipo con unas tijeras. Curiosamente a esa mujer no le cortaron el cabello.

El diario Últimas Noticias abrió su edición del domingo 18 de agosto pasado con este gran titular: “Venden el pelo por miedo a las pirañas. Mujeres se mochan las cabelleras por temor a ser trasquiladas”. Curiosamente no citan casos específicos. Y curiosamente unos “expertos” dicen que son casos de “violencia privada”. Tan privado que no se conocen casos con nombre y apellido como si eso fuera una vergüenza. Ergo, estamos rodeadas. Y rodeados.

Cuando leí ese titular sentí vergüenza. Un titular abridor que leen miles de personas no es “concha de ajo”, como dice mi amigo Cristóbal Francisco. O no es “poca cosa” como diría Cristina Fernández. Es un rumor perfecto. Empezó en Maracaibo, esperan que suceda en Caracas pero no hay forma de verificarlo. La credibilidad del periodismo venezolano tiene rato en entredicho. Y la mentira tiene patas cortas. El presidente Nicolás Maduro denunció a J.J. Rendón como autor de este falso rumor absurdo e insólito. Pero más allá de Rendón está nuestra responsabilidad como multiplicadores de información. Mi vergüenza no es una excepción. Sigamos…

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