Ojo pelao, a diferenciarnos del cartel amarillo

Otro proceso electoral se avecina cargado de afanes y metas no ha sido en nada fácil para Venezuela, si bien la Revolución en marcha ha podido avanzar en medio de bombas y torpedos lanzados desde la oposición imperialista, contra el destino común de nuestro pueblo. Se nos aproxima el reto de darle continuidad a los logros alcanzados. El próximo 8 de diciembre nos toca ratificar la conducción de los destinos del proceso y de la revolución, o dar un salto atrás, de los candidatos electos depende que no sea así.

Aprovecho de citar a Earle Herrera en uno de sus escritos cuando se refiere a la oposición:

“Capriles vocifera que al país lo gobierna un cartel. Es el típico grito de “¡al ladrón, al ladrón!”. El Sibci debería poner en el aire el cheque de Pdvsa girado por la progenitora para fundar su partido, Primero Justicia. Y el audio donde el progenitor, en la campaña del vástago, exige que el dinero ofrecido se lo den en efectivo, cash. Son dos muestras consanguíneas del carácter mafioso de la más rancia derecha ultramontana, conocida en los bajos fondos como “El cartel amarillo”.

Me atrevería a reflexionar, ¿cuál de los 14 años de la Revolución en marcha ha sido fácil? La respuesta es clara, ninguno; no obstante hemos vencido una a una las adversidades.

¿Qué hará la oposición en 2014? Lo sabemos; no encierra ninguna sorpresa el libreto que está preestablecido. Escrito desde el propio imperio, el guion indica a cada uno de los actores de la contrarrevolución el papel que deben jugar, iniciándose el show con la comedia del pasado mes de abril donde cantaron fraude con los labios cerrados ya que en Venezuela nadie se hizo eco al respecto y mucho menos a nivel internacional

Lo importante no es lo que van hacer los del cartel amarillo y “sus derivados” como diría nuestro comandante supremo Hugo Chávez, pues ya conocemos que es un guion que encierra violencia, mentiras y ataques irracionales contra las políticas populares y socialistas del equipo de gobierno revolucionario.

Lo importante es lo que vayamos hacer nosotros para diferenciemos de la oposición y del Cartel Amarillo a partir del próximo triunfo el 8 de diciembre, y lo que estamos haciendo. Aquí centro mis reflexiones ahora.

En primer lugar, la prioridad. Ningún venezolano que quiera llamarse revolucionario puede tener en el plano de lo social y político un objetivo distinto al triunfo del cambio, vale decir, a la continuidad de la transformación revolucionaria que pasa por la elección de los 337 Alcaldes y los 2404 concejales como período de consolidación de los logros alcanzados. En consecuencia, quien pretenda sobreponer sus intereses personales o de grupo por encima del triunfo de la Revolución, no puede llamarse revolucionario y por lo tanto es un infiltrado en este proceso de cambio.

En segundo Lugar, el propósito del año que viene, es que cada uno de los que tenemos compromiso con el Socialismo en marcha, hagamos correctamente la parte que nos corresponde, de ser así no hay duda de que avanzaremos.

Como tercer aspecto hago un llamado a la honestidad administrativa, al buen manejo de los recursos públicos y a la transparencia. En esta reflexión abierta no puedo dejar de expresar mi preocupación ante compatriotas que parecieran estar actuando al margen de la ley, al vérseles enriquecidos de la noche a la mañana, gastando lo que no pueden justificar y teniendo lo que no podrían haber adquirido honestamente con los modestos salarios que paga la administración pública. Cuidado con la corrupción, por allí se nos puede escapar el proceso. La contraloría social es puerta buena para frenar el bandolerismo dentro de la administración de la cosa pública. Actuemos como contralores sociales, y exijámosle a los órganos de control fiscal del Estado que hagan su tarea.

En síntesis, solidaridad, trabajo y honestidad son los desafíos para los Alcaldes y Concejales electos luego del 8 de diciembre. Alcanzarlos es el objetivo de la comunidad humana llamada Venezuela, hoy dispuesta a no permitir retroceso en el camino al Socialismo. El llamado es: ¡OJO PELAO ¡ a diferenciarnos del Cartel Amarillo”

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