Capriles no lideraría infantería gringa en Siria. Prefiere brazos de Morfeo

Con la misma “arrechera” bajo la cual mandó a guarimbear la noche del 14-4, cuando las urnas dijeron que Nicolás Maduro era presidente, tanta que incitó a la comisión de diversos delitos, como la muerte de más de una docena de compatriotas del chavismo, Capriles reacciona contra todo aquél que censura la intervención de EEUU en Siria.

Habló así, según reportan, justamente después de haber oído a Obama decir que intervendría en Siria si no solo mal acompañado, pero que antes solicitaría al congreso norteamericano le apoyase, pues bien reconoce que eso es como “mucho camisón pa´ Petra”.

Ante esa soledad de Obama, Capriles reaccionó con su habitual iracundia, para prestarle su apoyo, que él cree indispensable, aunque dejó claro que eso sí, “desde las barreras”. Lo que parece ser una inalterable y extraña conducta en alguien que sueña con llegar a Miraflores.

Con esa habitual arrechera se expresó y llamó “trasnochados” a quienes defienden a Siria y se oponen a la invasión y les dijo “quisiera verlos allá defendiendo al régimen”; se refirió a los trasnochados, algo así como aquellos “que se acuestan sin dormir”, una de sus más brillantes frases. Por cierto, en otro espacio, insiste en creer que régimen es sinónimo de dictadura, lo que sirve de abundamiento para convencer al más descuidado que el tipo de mucho carece.

Por supuesto, pese sus convulsiones de ira, no cayó en la tentación de decir que el iría al frente de la infantería gringa, o quizás con la bandera de las barras y las estrellas, porque él podrá ser lo que sus adversarios quieran, pero nunca un “trasnochado”, por lo que prefiere quedarse en Nva. York, en su lujoso apartamento y en los brazos de Morfeo.

Hay sectores que se oponen a la intervención; unos por ahora, mientras se dilucida lo relativa al uso de armas químicas, pues en eso anda la ONU; Obama, uno no sabe cómo, dice saber que fue el gobierno quien hizo uso de ese recurso prohibido. Pero uno recuerda que EEUU también aseguró algo similar para invadir a IRAK, produjo más de un millón de muertos, destruyó ciudades y valores culturales milenarios, para terminar reconociendo que tales armas no existieron nunca. Razón ésta por la cual muchos de sus aliados han optado por no apoyar a Obama.

Muchas voces de la derecha, hasta de la OTAN, como Alemania, Inglaterra, Italia, etc, y hasta Ban Ki Moon, han manifestado la necesidad de esperar los resultados de la investigación para no repetir los errores de Irak, menos ahora cuando no podrán contar con la anuencia del Consejo de Seguridad. Hasta Egipto, por las mismas razones ha anunciado que cerraría el paso del Canal de Suez a barcos de OTAN en camino hacia Siria.

Los más sensatos de la OTAN y la derecha toda, temen se vuelvan a cometer la injusticias de antes, entre ellas el exterminio de grandes cantidades de ancianos, adultos mayores, jóvenes y niños inocentes, sin justificación alguna, salvo por las apetencias del capital y demandas de la industria armamentista.

Pero Capriles, llevado sólo por esa arrechera espasmódica que le asedia, su afán de figurar e intentar pescar aunque sea en la basura, sale a gritar a Obama su apoyo.

En su desesperación dice sin percatarse que pareciera escupir para arriba que “todo asesino internacional sería defendido por este gobierno”. Al leer esa afirmación descabellada, expresión irresponsable, quien lo leyó debió acordarse de Posada Carriles y de los muertos de abril de este año, cuyo responsable intelectual todavía anda por allí impune.

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