"O recogen los excrementos de sus mascotas o les pasará lo mismo" Vecinos.
Así
reza una nota que reposa junto a uno de los dieciséis gatos que
amanecieron envenenados este lunes a causa de un enfrentamiento
personal entre los vecinos(as) de la residencia Sans Souci del
Municipio Chacao.
Dieciséis
gatos fueron esta vez las inocentes víctimas de lo que ha llegado a ser
la intolerancia, el individualismo y la ignorancia de un sector de la
auto proclamada clase media venezolana en su aferrada conducta de
reclamar sus espacios y sus pertenencias amenazadas por sus propios
vecinos, a veces por sus familiares.
Yo me pregunto ¿que pasaría entonces si no existiera una ley que proteja a los niños?
¿Que pasará por la mente de estas personas al ver un niño durmiendo en la acera frente a su vecindario?
¿Acaso no es más putrefacto el excremento de un ser humano que el de cien gatos (o cualquier otro animal)?
Es este el sector que, desde que se levanta hasta que se cansa, balbucean las palabras libertad, in seguridad y escasez.
¿Cuáles
valores humanos pueden garantizar la paz en un país cuando todavía
peligra, sin defensa legal ni moral, la vida del más indefenso (niños y
animales) ante el más oportuno (entiéndase como el humano adulto)?
¿Como podemos proclamar la paz entre continentes cuando no la hemos logrado al menos entre vecinos contra mascotas?
Si vamos derecho hacia la auto extinción al menos dejemos a otros ser los herederos.
Y algo que heredar.
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