El país de los negocios

Es importante que el nuevo gobierno del Zulia atienda el tema del contrabando de alimentos, gasolina y materiales de construcción hacia Colombia. Es evidente que hay que tocar los tentáculos internos que se mueven en este juego de intereses tanto en la comercialización de artículos subsidiados y regulados como en la salida de gasolina de PDVSA. Hay que ubicar a los cómplices en las cadenas de comercialización que permiten que individuos se lucren con las penurias del pueblo, pero también los cómplices en PDVSA, MERCAL, PDVAL y las empresas privadas que negocian con agentes externos los rubros para luego trasladarlos a Colombia.

Pero eso no es todo, hay que acabar con la cadena de especulación en la región no es posible que debamos pagar en los mercados de minoristas de la región harina a 20 bs, azúcar a 15, arroz a 20 bs, aceite a 25 bs, pollo a 35 bs, carne 55 bs por que es imposible ubicarlos a precios regulados. De dónde sale toda esa mercancía que se expende en estos lugares sin ningún control por parte de los organismos encargados del gobierno. Parece que el desabastecimiento es un espejismo producido desde los medios de comunicación que propician el acaparamiento y la especulación. Solo basta ir al Mercado Las Pulgas de Maracaibo y maravillarse con todos los productos de la dieta diaria presentes por cantidades ingentes, pero eso si, a precios exorbitantes. ¿Y entonces a qué se debe la escasez? 1) A una campaña desde las empresas comercializadoras promocionada desde los medios de comunicación 2) al contrabando inescrupuloso hacia el vecino país, y 3) a las mafias de especuladores.

Lo de la gasolina es peor en todos los pueblos de la frontera Colombiana se observa la venta de gasolina venezolana como algo normal, se expende sin ningún control y con la anuencia de las autoridades colombianas. ¿La pregunta es cómo llega tanta gasolina de contrabando a Colombia? ¿Cómo pasa por los puestos de control policial? ¿Cómo la obtienen los contrabandistas? Esta situación amerita una investigación exhaustiva por parte del gobierno nacional y regional que ha sido postergada en los últimos años y que le ha hecho un daño enorme a la economía del país. Ahora no hay escusa, tenemos un gobierno revolucionario en el Zulia que debe trabajar mancomunadamente con los organismos nacionales para erradicar estas practicas lascivas para el buen vivir de los zulianos. No podemos seguir esperando unas políticas acertadas para minimizar estas acciones desestabilizadoras en la región. Urge voluntad política para avanzar en el proceso de transformaciones que necesita el país y anular esa perspectiva que todo es un negocio del cual hay que obtener el máximo de ganancias sin importar el costo social.

*Docente e investigador/Universidad del Zulia. Coordinador de la Licenciatura en Antropología.

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