El infierno de Dante Rivas

El primer verso del canto I del Paraíso de la Divina Comedia, reza:

“La gloria de quien mueve todo el mundo
el universo llena, y resplandece
en unas partes más y en otras menos”.

Y lo traigo a colación, primero por la homonimia. Y segundo, por lo alegórico. Porque este otro Dante, joven margariteño, funcionario de sobresalientes méritos por su eficiencia, cargo donde lo ponen, hace de un infierno un paraíso. Ni más ni menos.

Si el capitalismo contara con un gerente de esta cota (tan encumbrada) presumo que fuera “chairman”, no sé de qué cipote corporación transnacional. O a lo mejor no, porque es honesto, porque es genuinamente revolucionario. Y lo peor es que resplandece más en las catacumbas de la verdad de sus dignas gestiones, que en la cresta de una boga trivial.
Le noto como una adicción a la excelencia. Y viene de la humilde cantera del pueblo. Y, académicamente, de la Universidad de Los Andes, donde se graduara de geógrafo. Y si tiene otros estudios complementarios, no sé. Pero no me extraña que no los tuviese. En la vida no todo es estudio, sino también voluntad de hacer las cosas bien y compromiso grumoso con la verdad. Creo es el secreto de este Dudamel de la Administración Pública.

Hay que ver la hermosa sinfonía que dirigió en la antigua Identificación y Extranjería -luego SAIME- para sacar a punta de batutazos la secular corrupción de aquel antro tan infame. En aquella agencia, nada era ajeno a tropelía. Hasta el aire, que se respiraba, tenía tufo a podredura. Hoy es territorio donde reina la decencia.

Y qué decir del antiguo INTT, donde transitaba todo lo que no debía: también la corrupción, el cohecho. Pero hoy en sus manos, camino vertiginoso va a la decencia, al decoro.
Él ha mostrado vivo interés en participar en la política neoespartana al más alto nivel. Pero la disciplina partidista lo ha obligado a desistir de su sana ambición, porque la Revolución lo ha necesitado prioritariamente en áreas particularmente purulentas de la Administración Pública Nacional. Y ha resultado, en verdad, un potente antibiótico.

Habiendo el chavismo reconquistado Nueva Esparta con el general Mata Figueroa, pensamos que haría un dúo muy disciplinado con Dante Rivas estando éste al frente en la trascendente alcaldía de Mariño. Fungió de jefe del Comando Carabobo, justamente en este municipio, para las elecciones del 16 de diciembre. O sea, que lo conoce en su peso y medida.
En pocas palabras: luce urgente que Dante Rivas sea alcalde del municipio Mariño del Estado Nueva Esparta. Es necesario, pues, que convierta un infierno, en un paraíso tropical.


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Raúl Betancourt López


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