Cárcel para los corruptos, antes de que se fuguen

En relación con las ollas podridas de la corrupción, destapadas por el Presidente de la Asamblea Nacional, Diputado Diosdado Cabello, el profesor universitario, Luis Pino, advierte que esas evidencias son la punta de un iceberg, puesto que esos activistas políticos, hijos de la oligarquía criolla, como lo son PJ Y VP y de los históricos corruptos de AD y COPEI, han medrado del erario público y han chuleado, tanto a empresarios criollos, que odian a Chávez, como al Departamento de Estado de EEUU y otros países, como Canadá y España, aunque los resultados han sido nefastos, pues incursos en las mieses del dinero malhabido, la condición opositora, de víctima y de disociado político, se han convertido en un negocio lucrativo.

Ahora bien, agrega el psuvista Luis Pino, este tipo de práctica se entronizó en la llamada IV República y contribuyó a la conformación de una burguesía parasitaria, de neorriquitos, acostumbrados a la riqueza súbita y cuando el comandante Hugo Chávez Frías asumió la presidencia de la República, hace catorce años, esta estructura de corrupción tuvo que adecuarse a otros modos de escamotear el dinero, que debía ser invertido en políticas y programas sociales, en beneficio de la colectividad.

Por otra parte, hoy la mayoría de la sociedad venezolana siente un profundo descreimiento en relación con la corrupción y la justicia, pues ha prevalecido la impunidad de estos históricos corruptos, que además, pontifican, con su moralina e incienso, desde los medios de comunicación privados, en las universidades y en foros nacionales e internacionales, desde donde además, son ungidos mediáticamente, como los perseguidos políticos y paladines de la libertad y de la democracia, como los famosos mayameros, robabancos, estafadores, lavadores de dinero, narcotraficantes, protectores o testaferros y golpistas.

En tal sentido, el Profesor Pino es categórico en señalar que este es el momento preciso de profundizar la revolución y, un aspecto fundamental, que puede ayudar a conjurar el descreimiento, es, haciendo justicia, es decir, antes de que se fuguen, hay que poner presos a estos corruptos, que se han amparado en una inmunidad, que no puede ser patente de corso, para la corrupción y el latrocinio, puesto que de ellos han nacido otros vicios y males mayores, como consumo de drogas, tráfico, extorsión, etcétera, que todos debemos rechazar y combatir, sin concesiones, ni lastimerías pueriles y sensibleras, lo que será un inicio del adecentamiento y un buen escarmiento para aquellos que pretendan valerse del cargo o función pública para robar al Pueblo, como lo hicieron los mismos que promovieron en todas las alcaldías la implantación de la justicia de paz y no la ejecutaron, sino que se embolsillaron el dinero, en complicidad de los ediles adecos, copeyanos y masistas, del momento.

*Prof.

@l2pino2
[email protected]

Esta nota ha sido leída aproximadamente 832 veces.