Caso Julián Conrado

Hace casi un año, un gris 31 de junio de 2011 fue detenido en el Estado de Barinas el cantautor revolucionario Julián Conrado, aunque se trate de esconder la noticia, la verdad siempre sale a flote, ya que su lucha es la misma que la nuestra, la forma de trasformación pacifica usada por Allende o Chávez de trasformar el Estado a uno más igualitario es parte de aquel sentir por un futuro más humano, lo mismo que sintieron revolucionarios en las montañas de Nicaragua o en Cuba.

Julián Conrado se asemeja mucho a Ernesto Guevara cuando su salud lo limitaba, pero su sentir lo ayudaba a realizar la labor armada, no por querer matar a un semejante, sino porque era la forma de lucha idónea para derrotar el imperialismo, el cual está totalmente armado para defender sus intereses de clase, la liberación es esencial dentro de Venezuela Bolivariana la cual en este momento lucha por implementar una nueva sociedad, cambiando las estructuras de poder, “la bala ella no es mala, todo depende de qué, cuándo y quién la dispara”[1]. Admiramos la toma de poder pacíficamente, pero las condiciones a veces no son las necesarias para aquello, el entonces Coronel Hugo Chávez lo demostró en 1992.

Hoy vemos un luchador social encargado de cultura de las Fuerzas Armadas Revolucionar de Colombia - Ejercito del Pueblo, preso y aislado en cárceles del país que crea poder popular, pero actúa con temor en las relaciones internacionales. Las formas de obtener el poder muchas veces es lamentable, matar un ser humano es realmente un acto cruel, pero cuando es para salvar millones de vidas es parte del qué hacer para lograr gobernar, “hemos fusilado; fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario”[2] todo para un nuevo amanecer, la libertad de Julián Conrado a Suecia donde el año 2000 adopto esa nacionalidad, es parte de un actuar soberano y siempre parte de los que luchan por el devenir constante, aquello que llamamos socialismo.

“Yo, a pesar del temor que sentí porque no soy hombre de violencia no dejé de soñar y cantar; la dignidad me ayudó a poner el valor sobre el temor y me indicó el camino de las montañas guerrilleras, a donde me fui para seguir viviendo, soñando y cantando”

Julián Conrado, carta pública al pueblo venezolano, agosto 2011.



[1] Víctor Jara, canción La Bala, 1971.

[2] Ernesto Guevara, Intervención ante las Naciones Unidas, diciembre 1964.

Saludos desde el sur de la Patria

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