Ministra Iturria, Fiscalía, e Indepabis deben intervenir

Grave denuncia: Con manta térmica dejan quemar a niño de tres años en clínica de Caracas

Caracas, octubre 4 - A la redacción de Aporrea.org llega una denuncia grave por cuanto un niño sano está ahora en graves condiciones debido a la negligencia médica en una clínica privada, en la que quemaron la mitad de su cuerpo con una manta térmica, según lo relata la madre del menor afectado, Juliccsa Durán.

Estos son los hechos:

“El jueves 26 de septiembre me llaman del colegio donde está mi hijo de tres años para decirme que se cayó, se golpeó la mano y estaba siendo llevado al Instituto Pediátrico La Florida. El traumatólogo de este centro, doctor Isidoro Valdivia nos remitió a otro centro clínico por no contar con los elementos para hacer la cirugía que se requería. También recomendó a un cirujano.

Fue así como llegamos mi esposo, mi hijo y yo al Centro Ortopédico Podológico (COP) San Bernardino.
Llegamos al COP y en vista del dolor tan fuerte que manifestaba mi hijo, y viendo que no aparecían los médicos (ni el que recomendó, ni el recomendado), solicitamos al doctor Ramiro Morales (también nos fue recomendado). Morales ordenó realizar todos los exámenes al niño, incluyendo el pediátrico, el cual fue efectuado por la doctora Carmen Jiménez. Esta doctora, cuando llegó al área de emergencia donde nos encontrábamos reclamó a las enfermeras del COP porque ni siquiera habían hidratado a mi hijo. “No sabíamos que teníamos que hacerlo” fue lo que le respondieron las enfermeras en cuestión.

La doctora Jiménez también reclamó que ni siquiera peso y tamaño le habían tomado al niño y que tampoco le practicaron un electrocardiograma.

Así las cosas, como mi hijo es un niño sano, fue ordenada la intervención.
Mi hijo fue intervenido exitosamente por el doctor Ramiro Morales, (operación en una de sus muñecas). Nos dijo que todo había salido muy bien y que volvería al día siguiente para el chequeo.

La otra parte de esta tragedia comenzó al retirarse el doctor Morales. Una enfermera me fue a buscar para pedirme que fuera al quirófano. Escuchaba los alaridos de mi hijo. Cuando ingresé al recinto lo vi acostado boca abajo, y una enfermera frotándole una crema por toda su parte posterior, hombros, brazos, espalda, glúteos, muslos…
Al preguntar yo, alarmada, qué había pasado me dijeron: “El niño se quemó con la manta térmica”. Tenía quemaduras de 1º y 2do grado y en uno de sus glúteos era tan profunda la quemada que parecía de 3er grado.

Al intentar establecer responsabilidades me respondieron que el anestesiólogo encargado de cuidarlo “se descuidó”…
Este anestesiólogo, de nombre Rafael Páez, apareció para presentarme disculpas. Solo eso.
Por fortuna la pediatra Carmen Jiménez todavía estaba en la clínica y respondió a mi llamado e hizo lavados y curas temporales a mi hijo.

Apareció el dueño del Centro Ortopédico Podológico (COP) San Bernardino, señor Luis Miguel Gómez para lamentarse, decir que eso no pasaba nunca… y que se harían cargo de la recuperación de mi hijo (algo obvio) y que habían llamado al mejor cirujano plástico de esa clínica y que nos visitaría “al día siguiente”.

Debo decir que el famoso cirujano plástico nunca apareció, y en su lugar apareció otro que sin tomar medidas de esterilización procedió a abrir las vendas y a aplicar una crema que tuvimos que comprar mi esposo y yo porque allí no había.

Viendo el terrible cuadro y sumidos en la incertidumbre acogimos una recomendación de la pediatra habitual del niño y lo trasladamos.

Hasta ahora mi hijo lleva tres curas hechas en quirófano con anestesia, sufre de trastornos de sueño, llanto constante, irritabilidad, y me pregunto:

¿Cómo lo que comenzó por una fractura de muñeca puede culminar así?
¿Quién establece las responsabilidades a que ha lugar en este caso?
¿Quién devuelve la salud física y mental a mi hijo de apenas tres años de edad?
¿Quién vela y hace velar por el código de ética de los médicos venezolanos?

Confío plenamente en que la ministra Iturria, sensible sobre todo a los niños por haberlos cuidado tanto en el Cardiológico Infantil, pueda intervenir para que alguien sea responsable por lo que nos ha pasado y para que no se repita jamás con otro niño venezolano.

Confiamos en que Indepabis pueda intervenir en el asunto toda vez que un servicio de salud, privado, se ha transformado en una tragedia y nadie hasta el momento paga por ello.
Confiamos en las instituciones que deban intervenir en este caso.

Este viernes hicieron otra dolorosa cura (la cuarta) en quirófano, con anestesia, a un niño de tres años. El domingo lo volverán a hacer.
¿Y si no soporta?...

Agradeceré de todo corazón el auxilio que puedan prestar a nuestro caso.
Juliccsa Durán (madre). CI. 12.394.338
Mario David Rodríguez García (padre) CI. 15.805.992

[email protected]

(El número celular de la madre está bajo reserva en Aporrea.org)

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