La institucionalidad de la UNA no es un juego

Desde hace tiempo, muchos de quienes formamos parte de la Universidad Nacional Abierta, nos reconfortábamos en la certeza de que la política –en su sentido lúdico- era ajena a nuestra Casa de Estudios. Que esas disputas formaban parte de un paisaje que veíamos lejano desde la tranquilidad del televisor, prensa o distraídamente escuchábamos en la radio. La realidad nos llegó de imprevisto y de improvisto con la anuencia y de la mano de individuos que deberían estar moralmente comprometidos en la defensa y mejora de nuestra institución, pero que el hacer político, los lleva a la disparatada aventura de querer convertir a la UNA, en un apéndice gubernamental. Afortunadamente en el seno de la comunidad UNA, existe una sólida convicción democrática que le sale al paso a esa pretensión. La institucionalidad es un bien ajeno a la práctica política y como nuestra tenemos el deber y la obligación de preservarla.

Los argumentos para tratar de violentar la institucionalidad son variados y el fin, el mismo: someter a la UNA al triste infortunio de universidades hermanas donde este guión ha sido aplicado y los resultados no son nada alentadores ni para los profesores, personal de servicio, administrativos y muchísimo menos a los estudiantes. Quienes auspician ese futuro para la UNA, son los mismo que por carecer de las condiciones para ganar al electorado unista con una propuesta de avanzada, quieren retrotraer a nuestra universidad a etapas superadas, quieren negarle a esta comunidad su conquista materializada en el derecho de escoger a sus autoridades y peor aún, pretenden cual Nerón viendo arder Roma, repartirse los despojos que queden de nuestra Casa de Estudios, una vez desaparecido todo rastro de institucionalidad. Ese es el verdadero dilema: institucionalidad o abismo.

Dos situaciones sirven para ilustrar que antes expuesto; La convocatoria a elecciones de nuestras autoridades y la situación de la no aprobación de la Memoria y Cuenta de los años 2009, 2010 y 2011. Veámoslo, pues en perspectiva.

Elecciones en la UNA: las elecciones estaban previstas para febrero de 2010, una acción de amparo ante el TSJ impidió su realización. Luego la historia harto conocida con el desacato a la sentencia 138, que sirvió de excusa para que los miembros del Consejo Superior alineados políticamente, sacaran a relucir su militancia y se olvidaran de la CASA que durante años le ha dado (al igual que a nosotros) la posibilidad cierta de llevar el sustento a su familia. Resultado de ello, es un adefesio que en forma de modificación de reglamento, no se ajusta a lo que determina la sentencia 138, está plagado de normas no contempladas en el espíritu de la sentencia, no contiene el sentir de la mayoría unista y que estuvo marcado por el sesgo político de quienes integraron esa comisión, por la forma en cómo se llevaron las discusiones y la escasa o nula aceptación de propuestas que no vinieran de la corriente ideológica que impera por los predios del Consejo Superior. Adefesio este que hoy esgrimen como chantaje para poder realizar las elecciones. Eso también es parte del guión reaccionario con el que pretenden socavar las bases democráticas y propiciar situaciones que le permitan acceder a los cargos que por méritos, o elección popular están condenados a no detentar.

No aprobación de la Memoria y Cuenta de los años 2009, 2010 y 2011. La memoria correspondiente al 2009, la elevaron a la consideración de la Contraloría General de la República (como lo dicta la norma) ¿conoce usted la respuesta dada por este ente? Pregunte a cualquier miembro del Consejo Superior por ello y seguramente se sorprenderá con la respuesta. La memoria del 2010: al no ser efectivo el mecanismo de la Contraloría, la mandan en forma directa al CNU, (sin la respuesta de la Contraloría) el ente correspondiente envía y convalida el presupuesto de 2009 y 2010, lo que desestima la manida tesis de mal manejo administrativo, a menos que estos entes desaprueben los mismos formularios y requerimientos propuestos por ellos. ¿Memoria y Cuenta 2011? El afán por tomar el poder los llevó a obviar que los reparos existentes eran –y son subsanables- dentro de la institución y en lugar de solicitar o esperar por ellos, elevaron la Memoria y Cuenta –conociendo sus debilidades- ante el organismo competente para de esa manera generar la situación artificiosa de la no aprobación por tres años consecutivos.

En conclusión, estos intentos de desestabilizar la paz institucional, chocan con el muro de la verdad, la ambición desmedida no cristalizara sus aspiraciones dentro de nuestra universidad. La invitación consiste en dar un paso al frente en defensa de la institucionalidad. La UNA somos mucho más que un grupúsculo con ansias de tomar el cielo por asalto. La UNA somos TODOS los que queremos que esta hermosa realidad, supere obstáculos y siga adelante prestando su apoyo en todo el país en la ilusión de los miles y miles de estudiantes que se forman en estas aulas. Esa es la verdadera UNA a la cual todos debemos apostar y apoyar.



10.810.654
Periodista/ Especialista en Asuntos Literarios


*Ciudadano librepensador sin compromisos partidistas, que no le debe cargos, dinero ni favores a autoridad alguna en la UNA y cuya única convicción por la que escribe este texto, es el compromiso con sus principios, creencias y ejercicio de libre conciencia.

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Ramón Colmenares


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