La UNA no necesita intervención necesita transformación

Buscamos afuera lo que no encontramos adentro, al igual que en una porción del país, algunos piensan  que el jardín del vecino es mejor que el propio, tal vez por ello se llama a una intervención. Esta solicitud podría revelar posibles mentalidades:

1.- La mentalidad ingenua: el problema se  escapa de las manos, se piensa que otros sí  podrán dar soluciones.

2.- La mentalidad funcionalista: se busca dar una solución  rápida al complejo tema de las elecciones universitarias,

3.- La mentalidad partidista: dada la realidad de las fuerzas internas se propone una jugada del tipo después se verá.

4.- La mentalidad pragmática: cualquier cosa es mejor que lo actual.

Pero en lugar de discernir, hablemos de la UNA, hablemos de  su Transformación. Hagámoslo como siempre lo hemos hecho, con la cabeza bien puesta y el corazón al lado del Samán. Hagámoslo como unistas, como gente con los pies sobre la tierra de este país nuestro que se resiste a doblegarse. Hagámoslo como gente que conoce el sueño del Proyecto Gris, vivió la cruda realidad y luchó por hacer una Universidad a distancia que muchos quisieran tener pero que pocos podrán lograr. Hagámoslo con el amor que sólo se tiene por lo que es de uno, no porque se posea ni se compre; sino porque se lleva en el alma.  Hagámoslo sin dobles intenciones, sin buscar dañar, ni obtener ganancia alguna. Hagámoslo para los amigos infinitos de una universidad que está a todas partes, como Dios. Hagámoslo para los panas revolucionarios, para cada uno de los estudiantes y egresados, para todos sus trabajadores: obreros, administrativos y profesores. Hagámoslo por sus centenares de jubilados jubilosos que hicieron lo que debieron hacer en el momento que debió hacerse. Hagámoslo por los que se fueron y dejaron esta huella candente en el pecho. Hagámoslo por la UNA.

Toda solución trae sus propios problemas que deben resolverse luego de ejecutada y que por ello pasan, en muchos casos sociales, a no ser solución alguna, sino nuevos problemas añadidos a los existentes.

Dentro de la UNA, en las comunidades, en el vivo cuerpo estudiantil y de egresados existen factores valiosos que pueden dar solución pertinente al  problema político. Factores comprometidos con el asunto académico que pueden  proponer cambios para posicionar a la institución en el contexto social. Factores comprometidos con aspectos operativos, administrativos y logísticos que pueden dar solución a los problemas en esos ámbitos.

Tal como lo hemos expresado en otras oportunidades la cantidad de documentos que en nuestra universidad se han escrito, discutido y publicado sobre diagnósticos, políticas, evaluaciones, propuestas etc. podrían ocupar varios estantes de la biblioteca o una cantidad significativa de memoria en las computadoras.

Las personas que hemos estado en la universidad por todos estos años, hemos examinado casi todos los procesos académicos y hemos hecho propuestas para su modificación y mejor adaptación a las condiciones cambiantes del sistema. Algunos han podido llevarse a cabo, otros no han sido considerados, otros han servido sólo para ser publicados en revistas y expuestos en eventos.

Sin embargo en los actuales momentos se está viviendo un período decisivo que parecería llevar a transformaciones profundas en muchos aspectos y particularmente para nuestros efectos, transformaciones  en el sistema educativo universitario como un todo. Trataremos de focalizarnos en la Universidad Nacional Abierta, sin dejar el bosque a un lado, porque es todo el sistema universitario nacional el que pide a gritos nuevas ideas, nuevos contextos.

Aspecto importante en este panorama actual lo constituye  tal como lo señala Clark Kerr, que las universidades son multidiversas con lo cual se hace referencia a "un conglomerado urbano de variedad infinita de comunidades y culturas."  Este concepto de multidiversidad ofrece un marco para definir y entender a los sistemas universitarios de la actualidad, y nos permite no sólo concebir la existencia de diversos modelos universitarios, sino comprender la naturaleza, alcance y oportunidades de la conexión que existe entre dicha diversidad, las presiones del entorno tecno-económico y el carácter transformador que la universidad tiene en la sociedad actual.

La Transformación en el Contexto de la UNA

A diferencia del inmediato pasado, donde era anatema hablar de Universidad si no se hacía referencia a las funciones clásicas de investigación, docencia y extensión, en la actualidad las universidades son organizaciones sociales capaces de evolucionar, adaptarse a su ambiente, permitiendo así el desarrollo de múltiples tipos de  instituciones que comparten funciones según sus modalidades y fines  para generar conocimiento, impartirlo, distribuirlo difundirlo según la utilidad y pertinencia de dicho conocimiento y de acuerdo con las condiciones de un determinado momento histórico.

Es así como en la actualidad, ya sin complejos de legitimidad y buscando reivindicar nuestra identidad, podemos pensar en la UNA como un sistema que no busque replicar la universidad presencial. Ya en el año 96 Hebe Vessuri señalaba que para que las universidades de punta pudieran dedicarse a la investigación y el desarrollo y a la formación de jóvenes en los campos del conocimiento mundial, debían existir estrategias creativas para crear instituciones de educación superior novedosas que pudieran asumir una parte de la demanda social.

En la actualidad no sólo se trata de asumir esa demanda de profesionalización, sino responder a situaciones tales como:

  • El acceso a la universidad en cualquier etapa de la vida.
  • La educación para todos y durante toda la vida.
  • La utilización de formas variadas de intervención para atender la educación de todos a lo largo de toda la vida.
  • La enseñanza para emprender
  • La práctica de valores de solidaridad y convivencia.
  • El desarrollo de una cultura de paz
  • La formación de redes solidarias en todas las comunidades.
  • La atención a las necesidades especiales de las regiones.

Es por estas razones que consideramos que nuestras carreras, la maestría y los aspectos técnicos que operacionalizan estos logros académicos, representan un patrimonio indiscutible para la UNA, pero sin embargo la UNA es mucho más que eso y su potencial comunitario y regional se pierde de vista al ser analizado. Motivo por el cual cualquier análisis de transformación que se haga en los actuales momentos no puede quedarse ni en la solución de aspectos técnicos operativos que deben ser corregidos o modificados, ni en el espacio cerrado de  las carreras tal como están funcionando y como tal vez deberían funcionar, ni en el problema político que actualmente se desarrolla en su interior y que hace que algunos colegas propongan la intervención como una salida mágica a un problema que se escaparía de las manos de quienes tengan la obligación de llevar a cabo tan temeraria propuesta.

La perspectiva de la U NA, ha de plantearse a través de la apertura, del uso de las tecnologías, del establecimiento de redes globales con otras instituciones mediante las cuales colectivamente y a través de procesos de conectividad se capitalizarían las destrezas y se potenciara la productividad, para ofrecer  la educación que se necesita en las regiones y en los contextos más aislados del país.

Estructuralmente la universidad se transformaría en programas académico de distinta índole, extensión y utilidad, todo articulado a través de las áreas extendidas del conocimiento no sólo con nuestros profesores sino con el personal de otras universidades, empresas, comunidades y entidades variadas.

Pensar la UNA del futuro, sobre la base de lo que actualmente tenemos y lo que necesitamos tener, para alcanzar la transformación es un objetivo  que nos debe  ocupar tiempo de reflexión y diálogo.

La transformación implicará  cambios de valores y prácticas establecidas, y por lo tanto implican riesgo. Pero el cambio no es técnico sino de valores, organizacional, económico y cultural. Debemos comenzar a cambiar sobre ideas que mantenemos separadas y concebirlas como una unidad: educación/publicaciones/medios; computación/imagen/sonido; asuntos públicos/ asuntos privados, la escuela/la comunidad/la educación media/ la educación técnica/ la educación superior.

De la misma manera que la organización de la universidad, los planes, los cronogramas, las pruebas son valoradas como lo que cuenta en nuestro sistema a distancia, cuando en realidad esos elementos son medios no fines. Todos los recursos técnicos y las  imágenes asociadas a nuestro sistema lo harán cambiar muy poco, pues lo importante está en  cómo concebimos la relación entre la naturaleza de la profesión y la formación que brindamos a nuestros estudiantes. Cómo concebimos la relación entre aprendizaje y vida cotidiana, comunitaria y doméstica; en la naturaleza de la autoridad implicada en la idea de Universidad y la relación con los estudiantes. Cómo concebimos la función universitaria y el acceso a la formación de nivel superior. Cómo concebimos el rol de la universidad en un país que debe dar solución a múltiples necesidades humanas y variadas condiciones regionales. La respuestas a esas formulaciones es altamente educativa y debería proporcionar poder y capacidad de transformación a profesores, estudiantes, trabajadores y comunidad.

En la conformación de las situaciones de aprendizaje deben fomentarse los principios de autoformación y autocrecimiento. Principios tales como la honestidad, la rectitud. La integridad, la solidaridad, la excelencia, el servicio o la idea de contribuir, el potencial o la idea de crecimiento, la paciencia, la comprensión y el estímulo, la comunidad sus valores sus potencialidades y sus grandes carencias. Estos principios no se ponen en las materias de un currículo para después pedir su definición en la evaluación. Estos principios son aprehendidos del ambiente donde la gente se desarrolla, proporcionan a todos la misma brújula y pasan a ser un recurso interno de cada ser humano. Este planteamiento es un reto, necesitamos operar cambios en cada uno de nosotros: ¡no podemos dar lo que no tenemos!

Primero debemos cambiar nosotros mismos, de adentro hacia afuera para poder proponer una UNA que siendo la misma sea diferente, y en esos cambios todos debemos despertar y así serle fiel a nuestro himno:

"El clarín de la UNA despierta a tomar del saber las banderas, y las bate por ondas alertas sacudiendo el país sin fronteras"

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Maruja Romero Yépez


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