El Plan Guayana Socialista y las Empresas Básicas de Guayana

Es triste y lamentable el papel que han ejercido el Plan Guayana Socialista y el Control Obrero en las empresas básicas de Guayana, han tenido la oportunidad de convertirse en vanguardia y liderazgo de los trabajadores y han desperdiciado la oportunidad enredados en aspectos burocráticos y creadores de ilusiones y sueños no concretos; su silencio y falta de iniciativas para enfrentar la crisis ha generado que se agraven los problemas en las empresas básicas; en varias empresas han servido de colchón de contención de las luchas de los trabajadores y donde ambos cuerpos o entes tenían que haber tenido un papel protagónico, salvo excepciones muchos de los que ocupan esas funciones, se pueden decir que no tiene claridad revolucionaria, clasista y solidaria, porque cada quien ha actuado pendiente de su parcela y de su espacio sin pensar, que los trabajadores y trabajadoras tienen que actuar unidos y organizados para poder asumir el papel de vanguardia en el proceso revolucionario o en esta etapa de transición. Muchos asumieron y se dejaron usar como tecnócratas, se envolvieron en cifras y guarismos, y la discusión política se postergo por los estratagemas de la derecha endógena que siempre se presenta como excusa para no debatir abiertamente aspectos de importancia para la vida del partido y el país, que si vienen elecciones, que si la oposición se va a aprovechar de ello, cuando los que realmente se aprovechan son los que han obtenido ciertos privilegios en el proceso, los oportunistas; mientras la derecha endógena, los infiltrados y quintacolumnas se fortalecían política y económicamente y ahora emplean su poder omnipotente y avasallante para lograr colocar sus fichas en las direcciones de las empresas básicas de Guayana para seguir fortaleciendo su poderío y un estilo de vida igual o superior a la pequeña burguesía de la época del puntofijismo; lo controlan todos y sueltan migajas y miserias para ser recogidas por los operadores políticos y sindicales en la empresas básicas, que hacen un papel de marionetas y dispuesto a agredir a los camaradas y compañeros que critican la situación que padecen las empresas de Guayana, con el fin de agradar a los amos del escudo o macizo guayanés. Lo de ello es que el ministro o presidente de la empresa de turno le dé una palmada por el hombro.

En VENALUM se vivieron esporádicos momentos estelares en la conducción de una lucha aún no concluida y que los paños calientes y tibios no pueden enfriar la lucha en defensa de la empresa y de los trabajadores y la región. Lucha de la vanguardia de los trabajadores se inicio el 9 de marzo, uno de los detonantes en esta lucha por el vencimiento de la contratación colectiva, tiene más de tres años de vencimiento y sin recibir aumentos salariales. Además hay una serie de reivindicaciones económicas y sociales que han dejado de percibir, además la lucha se concreto en la exigencia de inversiones para recuperación de las celdas, más de 450 celdas fuera de servicio, tener inventarios de insumos, stocks de repuestos para mantener operativa la planta. También exigían más democracia y que los presidentes y gerentes de la factoría se nombraran a través de elecciones de bases. Asimismo este movimiento se constituyo en Consejo de trabajadores de fábrica, arrinconando al sindicato y al control obrero que son corresponsables de la crisis. Logrando este movimiento derrotar al poder constituido, al sindicato y central socialista del FBT, igual que el viejo estilo cetevistas amenazan con las instancias de poder, llámese tribunales, fiscalía, Gobernación Inspectoría del Trabajo, Defensoría del Pueblo, trataron de acallar el conflicto por estas vías, pero la derecha endógena fue derrotada en VENALUM, se impusieron los trabajadores, todos acosaron y abusaron de los trabajadores con sus amenazas, la utilización de los poderes del estado en contra de la lucha legítima y justa de los trabajadores.

Los trabajadores a comienzo de mayo ven la designación del nuevo presidente Franco Díaz, con regocijo y alegría, pero exigen el dialogo y que se respeten sus derechos y se inicien la búsqueda de los recursos para las inversiones para la recuperación de la planta y que se honre el compromiso reivindicativos con los trabajadores. Pero esta lucha es larga.



De los Sindicato es lamentable, pero son unas caricaturas de las organizaciones cetevistas, obedientes y entregadas al patrono, se han vuelto domésticos, carecen de capacidad y de intenciones, para organizar y unir a los trabajadores, sus lucha partidistas y reivindicativas, cumplen un rol de contención y desvío, ya que atomizaron y dividieron al movimiento de trabajadores de Guayana. A veces es difícil establecer diferencias del Estado oligárquico, burgués y proimperialista que defendía los intereses de los patronos de FEDECAMARAS y de la oligarquía terrateniente criolla en la cuarta republica con algunos personeros del alto gobierno actual.

Compartir responsabilidades del desastre y la situación crítica que están sumida las empresas básicas de Guayana, medrando de la renta petrolera, cuando cada una de ella tenían que ser autosuficiente y autofinanciarse con lo obtenido por la comercialización de sus productos, además de ser productivas y obtener ganancias para generar bienestar social a todos los venezolanos. Todas las empresas básicas de Guayana tienen los mismos problemas, unas graves otras en estado crítico, ALCASA, CARBONORCA, SIDOR, BAUXILUM, VENALUM; MINERVEN, FERROMINERA ORINOCO, etc.

El informe del Plan Guayana Socialista se plantea que en el marco del modelo productivo propuesto en el Proyecto Nacional “Simón Bolívar”, se plantea la necesidad de que las empresas del Hierro-Acero y del Aluminio del Estado, proyecten la nueva cultura del trabajo, dentro de la sociedad socialista.

Este proyecto que nace el 21 de mayo de 2009, por iniciativa de los trabajadores de Guayana, trabajadores que deben asumir la conducción de este proceso, pero no ser simples espectadores ni solamente estar apostando a un puesto gerencial, pero esta iniciativa tiene que ir acompañado de lo ideológico y la toma de conciencia de clase por los trabajadores; además un plan socialista, revolucionario y bolivariano no es para la quiebra de las empresas básicas, ni su deterioro tecnológico ni desmejoras laborales, es para crecer buscando el bienestar para todos los trabajadores y el país.

Me he preguntado varias veces, ¿es conocimiento en la mayoría de los trabajadores de su existencia y ha mejorado las condiciones laborales, tecnológicas, ambientales y políticas? ¿Este plan ha servido para la unificación y organización de los trabajadores? Son numerosas las interrogantes que nos hacemos desde una óptica y deseos que realmente este proyecto funcione para el bienestar de las empresas básicas de Guayana y del país.

Trabajadores y trabajadoras dedicaron horas en hacer el diagnostico de la problemática de las empresas del hierro, acero y aluminio, hicieron propuestas en cada una de las mesas de trabajo para darle forma al Plan Guayana Socialista. Este proyecto ha tenido diferentes trabas, comenzado desde la comisión ministerial que al no reunirse con cada una de las mesas para tener y validar una sola visión de la Corporación, cómo debe ser, cómo construirla, se puede compartir lo expuesto en el Informe del Plan Guayana Socialista que dice…”donde lo tecnológico, financiero, laboral, ambiental, energético, territorial, organizacional, la formación, la investigación, la relación con el Estado, las comunidades organizadas y el resto de la sociedad, sean planteados y presentados, para intervenirlos de manera integrada y dar respuestas inmediatas con los recursos y tecnología que tenemos, respuestas a corto plazo con modificaciones tecnológicas, organizacionales y metodológicas y a mediano plazo con nuevas tecnologías limpias, y transformaciones jurídicas que dependen de la asamblea nacional. Todo ello bajo el control de las trabajadoras y trabajadores, construyendo la cultura de la corresponsabilidad”. Además de los errores de la Comisión ministerial, hubo innumerables trabas desde la alta gerencias de las empresas y los dirigentes sindicales que se sentían desplazados por los trabajadores y trabajadoras, por el mal esquema empleado y la distorsión del proyecto, porque si una empresa es socialista, en este aporta desde el obrero de menor clasificación hasta el presidente de la empresa. La empresa y los trabajadores son un todo.

Ante el fracaso y la crisis en la administración de las empresas básicas, se planteo en el marco del modelo productivo formulado en el Proyecto Nacional “Simón Bolívar”, se plantea la necesidad de que las empresas del Hierro-Acero y del Aluminio del Estado, proyecten la nueva cultura del trabajo, dentro de la sociedad socialista.

Se dice que al inicio de la construcción del Plan Guayana Socialista se caracterizó por la unidad política y estratégica del presidente de la república con los trabajadores, porque Chávez tomo la decisión de nacionalizar las empresas del sector briquetero, TAVSA y Cerámicas Carabobo. Pero no se previó ni se planificó que estas empresas al ser rescatada por el Estado tenían que resolverse los diferentes problemas laborales y adecuación tecnológica y ambiental, Aun vemos como muchas de estas empresas permanecen improductivas por no haber una dinámica planificación y organización empresarial. Ni se les dio la dirección de estas empresas a los trabajadores y trabajadoras bajo la figura del Control Obrero.

Se dejo de lado el trabajo de un colectivo, el plan para transformar las empresas y este colectivo denuncia que las directivas actuales han asumido la misma conducta, de los directivos pasados, de la participación de los trabajadores e incluso obstaculizaron el suministro de información y movilidad a los trabajadores que formaban parte de las mesas de trabajo.

Al parecer el proyecto se ha convertido en disipación y desorden en todos los niveles, un ministro ausente y la cultura de la dominación y jerarquía predomina en las empresas y el poco nivel ideológico y antivalores presente en la clase trabajadora, porque tampoco se puede hacer milagro ante el predominante sistema capitalista que impera en nuestra cultura y unos pocos tratando de implantar un nuevo modelo socialista en una economía de mercado.

A Este Plan le ha hecho mucho daño los cambios ministeriales, no hay continuación ni seguimiento en pocos procesos iniciados, al parecer no hay el interés realmente verdadero de la recuperación de las empresas básicas de Guayana ni el compromiso con un proceso revolucionario y socialista. Debemos tener coherencia en el discurso y en la práctica. Este proyecto debe tener un contenido ético y moral para así lograr la consolidación de los valores humanistas. En muchos casos se nombran ministros y presidentes de las empresas que desconocen los procesos productivos de las plantas. Con la improvisación no se avanza. El socialismo no es atraso, es bienestar para los trabajadores y el país, los anticuados y carentes de ideas revolucionarias son los ejecutores del proceso.

Cada grupo o empresa actúan individualmente en la solicitud de inversiones y presupuestos, no hay integración ni hermandad ni solidaridad, el espectáculo dado por las empresas básicas de Guayana cobrándose deuda entre ellas es denigrante y no dicen que han tirado por la borda todas las discusiones sobre el proyecto socialista. Cada quien cuida su parcela, el individualismo y el egoísmo son sus valores de integración. En estas decisiones no han sido considerados ni han participado los trabajadores.

Durante este tiempo el plan viene padeciendo infinidades de trabas burocráticas y algunos anuncios demagógicos, mas en tiempos electorales, mas los problemas se han agravado a tal punto que han puesto en peligro la operatividad de las empresas, la mayoría produciendo a menos de 50% de su capacidad Instalada, se puede decir que ante el caos y el desorden que impera en las instituciones, la problemática y debacle existente en las empresas básicas de Guayana, que es de orden financiero, operativo, gerencial y moral que requiere de la intervención urgente del alto gobierno, pero no con operadores políticos ni oportunistas y cazadores de fortuna que llegan y las cosas empeoran en las plantas ante la improvisación y desconocimiento técnicos – operativos y sin poder de tomar la decisión, porque no existe la planificación, ni la organización y control en la ignorancia supina de los “enviados”

Los trabajadores honestos, consecuentes y clasistas que tengan mística de trabajo, capacidad, sentido de pertenencia, moral y ética, y que realmente este comprometido con la región y el país tiene que enfrentar las grandes amenazas que se ciernen sobre el país y la región, solo los trabajadores con estas características pueden salvar las industrias básicas de Guayana. Hay que derrotar los flagelos que están presentes en los antivalores que nos ha sembrado el capitalismo que son la burocracia, la demagogia, la ineficacia, la irresponsabilidad, la flojera, el individualismo y la corrupción, estas son las siete plagas de Egipto enquistada en nuestras empresas de Guayana en estos tiempos.

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Juan Linares


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