Historia del petróleo en el Zulia

“Pozo de gasolina natural existente en el Zulia” (y II)

En su libro “Pozo de gasolina natural en el Zulia” (1952), el Dr. Ramiro Finol (1901-1975), destina un capítulo del mismo a destacar la importancia del estudio del volumen del petróleo, sobre todo para Venezuela, donde este mineral (habla en 1952) constituye la condición sine qua non de su equilibrio político-social. “Sin petróleo no habría dólares y sin dólares nuestros derechos a la subsistencia resultarían un tanto azarosos”.

Adicional al caso de la explotación fraudulenta del pozo de gasolina natural, está el hecho de que Venezuela vendía su petróleo a una temperatura de +15° grados centígrados y no a la temperatura ambiente. Véase el porqué. Una de las innumerables maneras utilizadas por las concesionarias para expoliar (léase robar) al pueblo venezolano representado por el Estado, fue en la fijación del volumen de nuestro petróleo para su exportación. En un mismo volumen de petróleo y por medio de simples variaciones en la temperatura, se hace factible poder leer en el recipiente graduado (matraz) que lo contenga: 1°. el volumen de un litro; 2°. el volumen mayor a un litro y 3°. el volumen menor de un litro, sin necesidad, por supuesto, de agregar ni quitar una gota de petróleo, lo que significa tres lecturas (o volúmenes) distintas sobre un mismo volumen inicial con sólo aumentar o disminuir la temperatura. Como el peso no varía con los cambios de temperatura, el volumen de un litro de petróleo medido a la temperatura de +30° grados, seguirá pesando siempre 0.900 a esta temperatura, a +20°, a +15°, a +10°, a 5°, a 0° grados centígrados y a -10°, etc. bajo cero, y si en sentido inverso se elevara la temperatura hasta los 35° o 40° grados, también el peso de 0.900 gramos seguirá siendo el mismo. Más allá de los 40° grados sobrevendría una volatilización parcial de las especies químicas livianas y de consiguiente se reflejaría una disminución del peso inicial de los 900 gramos y con mayor razón sobre el volumen del litro.

Véase ahora la gran importancia del análisis anterior realizado por el Dr. Ramiro Finol y cómo afectó los ingresos fiscales petroleros venezolanos antes, durante y después de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Si a un litro de petróleo medido en el matraz a +30° y con el mismo peso anterior de 900 gramos, se le disminuye la temperatura a +15°, se observará de inmediato como el volumen inicial del litro también disminuye, es decir, aparece fallo a la temperatura de +15° y para completarlo a dicho temperatura, claro está que hay que agregar más petróleo y esta adición tiende necesariamente a reflejarse sobre el peso que igualmente aumentaría en relación con la cantidad de petróleo agregado.
Lo anterior viola (violaba) las pautas comerciales convenidas internacionalmente para vender y consumir los productos industriales provenientes de los diversos países del mundo y, en el caso del petróleo, fundamental para nuestro país, “por lo que Venezuela debe de cubicar su petróleo a la temperatura del medio ambiente; al no hacerlo, el beneficio será para las empresas explotadoras y una merma similar en el ingreso fiscal venezolano”.

Para ese entonces, Venezuela perdía Bs. 688.747.920 que, a la tasa de cambio de 3.30US$, representaban 20.871.149.63 US$, debido al procedimiento de enfriar deliberadamente el petróleo para luego negociarlo cubicado o medido a la temperatura de +15° grados con 56 centésimas de grado centígrado.
Es por eso que el “petróleo” exportado por la Richmond Exploration Co. sólo debía aceptarlo Venezuela como gasolina natural y no era así. Nuestros gobiernos genuflexos con el escepticismo de nuestros técnicos petroleros así lo permitían. Como este producto se exportaba a la temperatura de +15° grados centígrados y no a la temperatura media ambiental, la Richmond se hacía de una demasía de 23 litros de más por cada metro cúbico exportado desde cuando se inició la explotación del pozo identificado Zulia 1K-1-Mucurutú. Al extrapolar esta diferencia por los centenares de miles de metros cúbicos que exportó la Richmond de ese pozo durante varios años (no disponemos de las cifras exactas), resultaba una cantidad de centenares de miles de millones de dólares que nunca ingresaron a la nación.

¡Ladronas, como vulgares ladronas se manifestaron siempre las concesionarias! Y ésta era tan sólo una de las formas de robar a los venezolanos.

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*Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia

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