Premio y castigo popular



Cerramos este 2012 con una Revolución Bolivariana victoriosa. Con un pueblo venezolano entusiasmado y decidido seguir adelante con un proyecto de sociedad en cual el centro de atención es el ser humano y el medio que lo sustenta. Con un liderazgo que cada día se colectiviza más bajo la ejemplar dirección de nuestro Presidente. Un 2012 que le ratifica al mundo un mensaje claro: el capitalismo, efectivamente reduce el ser humano a niveles de miseria. Y después de toda la campaña de satanización y un empedernido y enfermizo anticomunismo emprendido por las grandes potencias imperialistas, desde nuestras tierras indoamericanas y caribeñas hemos levantado el grito y la acción práctica que reivindica el socialismo como esperanza de una humanidad que cada día es menos humana y más salvaje con ella misma.

Recibimos el 2013 con un pueblo venezolano que ya no cree en pajaritos preñados y menos en las odiosas campañas de una oposición sin credibilidad. En cada proceso electoral, este mismo pueblo que jamás sucumbió a sus sueños y que resistió dictaduras y democracias represivas los ha venido reduciendo y arrinconando, pese a que de manera terca insisten en el camino de la violencia y la vía del salvajismo capitalista. Una y otra vez le hemos dicho que no volverán a ocupar los espacios que históricamente pertenecen al pueblo y que su participación se limita en el marco democrático y constitucional.

Ahora, si bien es exitoso el resultado de las dos últimas elecciones al ganar la presidencia y 20 de 23 gobernaciones, el compromiso que viene a partir de este nuevo año es vital para la Revolución Bolivariana. Hay que entender el mensaje del Presidente Chávez cuando insiste en un nuevo y brioso arranque. Este es un mensaje indudablemente saludable porque estamos en presencia de un proceso joven. Hay bastante que corregir y enmendar. También hay mucho más que exaltar en tan poco tiempo. De allí esta respuesta electoral altamente positiva para confirmar una y otra vez que vamos bien.

Ya hemos dicho que más importante son los retos que nos hemos planteado para construir un país que reduzca a su mínima expresión (polvo cósmico) las desigualdades. Para ello no hay duda que cada gestión regional y local, acompañado de una calificada dirección política, deben estar al nivel del grado de confianza que ha dado el pueblo venezolano. Es un premio al cual debemos retribuir con una gestión excelente y con una eficiencia y manejo de los recursos lejos de toda sospecha de despilfarro o mal uso. Atrás han de quedar las desviaciones de políticos que desembocaron en rebeliones populares y militares. El clamor y llamado del pueblo es a gobernar con decencia, honestidad y eficacia para evitar el castigo. Feliz año 2013 a todos los compatriotas. ¡Viviremos y venceremos!



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