Esta es la historia

La historia de nuestro pueblo esta plagada de hechos y circunstancias signadas por la fatalidad: situaciones imposibles de prever y que han de cumplirse por que si, por encima de designios humanos.

Nuestra situación actual es producto de esas circunstancias, de lo que no se quiso hacer o se dejó de hacer, en el desarrollo de los acontecimientos, se habrían evitado mayores daños, en estos instantes de agudo peligro coyuntural y amenazas que nos rodean, en algo se hubiesen modificado nuestras actuales circunstancias.

Cuando la vida y sobrevivencia de todo un pueblo dependen de decisiones trascendentales que, por fatalidad, y redundamos en esto para que se entienda, y a través de un tiempo definido para hacerlo, no se ejecutan, las oportunidades ciertas de llevar a buen termino el compromiso adquirido con todo un pueblo, disminuyen hasta convertirse en solo posibilidades que dependen de terceras personas, del empuje de los pueblos o circunstancias coyunturales.

Aquí dijimos que “nada se mueve en la República Bolivariana de Venezuela sin que el presidente bolivariano no lo sepa”, por lo que malamente se puede pensar que las últimas decisiones tomadas, las de antes también, no sean obra y hechura de él; algo se atisbó en las palabras del Ministro de Economía al decir que ya desde Octubre el presidente decidió un “cambio de timón”, como siempre fue el y solo el quien tomo estas decisiones.

“Cambio de timón”, decisión “esotérica” que solo el presidente y sus amigos que forman el “equipo de trabajo” sabían de que se trataba, y siguiendo las costumbres del “Pater familia” que es el presidente, avalado y apoyado por los que, durante 14 años lo han acompañado y han aplaudido decisiones hasta erradas, nadie se tomo la molestia de informarle al pueblo, sino cuando los hechos se habían consumado, la misma política, el mismo estilo, la misma soberbia, la misma prepotencia.

El gobierno sabia y desde hace tiempo, de la conspiración económica, sabia quienes, y sabía como: el desabastecimiento y alza de precios de los alimentos, medicinas y hasta alimento para los animales, pero fue más fácil trasladarle al pueblo su desidia, ahora pagaremos justos y pecadores, la pusilanimidad, el miedo a radicalizar la revolución y hacer de una vez por todas justicia para el pueblo verdadero, palabra que utilizan demagógicamente pretendiendo confundir entre llantos y rezos, ¡vaya decisión al mejor estilo cuarto republicano cuando el pueblo esta entretenido al inicio de unas vacaciones!. Madrugonazo al mejor estilo adeco; el pacto con el enemigo dio resultado.

Al tomar las medidas de devaluar al bolívar, también se devalúa el sueldito miserable que se les paga a los jubilados, las pensiones del seguro, de los adultos mayores, la de los jubilados de la Administración publica, etc.; si antes el dinero no alcanzaba para nada, como será ahora; a la oligarquía y a las grandes trasnacionales, les importa muy poco el alza del dólar ya que el incremento será trasladado al consumidor final, el estado tendrá que ajustar el inmenso caudal de recursos que se van a necesitar para equiparar el dinerito del trabajador con el aumento de todos los productos, en medio de esta crisis mundial coyuntural que el gobierno, torpemente, se ha negado a ver en estos últimos años, con su soberbia y prepotencia, los errores como siempre los pagara el pueblo. La república bolivariana de Venezuela, uno de los países más caros del mundo, una nación según el gobierno, con una economía “blindada”.Cualquier parecido con los gobiernos de la cuarta no es coincidencia.

Por supuesto que amigos y tecnócratas, el “equipo”, cómplices y partícipes de esta nueva aventura apresurada e improvisada para hacer lo que se ha debido hacer por etapas, tomando las medidas para salvaguardar al pueblo; ahora y en medio de esta crisis capitalista, que nos afecta, aunque el presidente y sus amigos se empeñen en querer confundir al pueblo que ellos creen que es bruto, torpe y que no piensa, y hasta un poco “taradito” al que pueden manipular fácilmente a través del silencio cómplice de la política de los medios del “sistema bolivariano de medios públicos”, que ahora es una corporación que responde a una dirección puesta a dedo en una decisión política, cuando todos sabemos bien que hay en nuestro país camaradas y compatriotas capaces y con larga trayectoria que se identifican plenamente con el verdadero pueblo luchador y revolucionario; debe ser que son molestos y poco “obedientes” ante las injusticias, las mentiras y los errores.

¿Por qué no se tomaron antes las medidas para proteger al pueblo? ¿Por qué no se actuó directamente contra las empresas que ocultan y suben indiscriminadamente las medicinas y los alimentos, por ejemplo?,Tendríamos que escribir un libro de las razones, errores, prejuicios, etc. que llevaron al presidente bolivariano a eternizarse para hacer lo debido cuando aun había tiempo para ello, llevando las situaciones al borde de la cuerda floja; el tiempo inexorable nos trajo hasta aquí, pensando que la mayor suma de felicidad posible y la construcción del socialismo eran los inmensos logros sociales, la bonanza económica, en fin todo lo que se pudiese comprar con dinero y con la raboecochino.

El egoísmo desatado, la inmoralidad, la viveza, las alianzas y camarillas ocultas para birlarle al pueblo sus oportunidades, la corrupción creciente, el clientelismo, la partidocracia, el despilfarro, la burocracia triplicada, los prejuicios religiosos, la pusilanimidad y el amiguismo, la soberbia, prepotencia, la demagogia oportunista etc., etc. no hacen sino demostrar que no basto “la mayor suma de felicidad posible” en detrimento de la conciencia abierta y la moralidad, pero sobre todo la falta de amor, del verdadero y no del que surge de una beca o de una vivienda digna y bien equipada con dos puestos de estacionamiento, en medio del chorro de dinero que ahora vamos a necesitar, precisamente cuando cabalgan los 4 jinetes del Apocalipsis por el mundo.

Los pueblos necesitan de razones, de conocimiento, de verdades, el que calla la verdad miente sin abrir la boca. Quienes son peores: los escuálidos o la quinta columna, la conspiración y el reformismo. El pueblo, revolucionario el verdadero tiene la palabra.

Confiamos en el Líder.

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